Pokémon Sol/Luna: Cuatro momentos en que es demasiado sobrecogedor

Pokémon Sol/Luna: Cuatro momentos en que es demasiado sobrecogedor

Pokémon Sol/Luna ya está aquí en sus dos sabores para disfrute y deleite de los fans de la saga de Game Freak. Ya puedes embarcarte en el mundo de emocionantes aventuras que te esperan una vez sales por la puerta de tu hogar y escoges tu Pokémon inicial para aspirar a ser el mejor entrenador Pokémon de todos. Vas a necesitar pericia, dotes tácticas y estar curado de espanto, porque sucede que Pokémon Sol/Luna, como sucedía en otras entregas, no es todo risas y vivos colores. Hay momentos en los que el juego aborda ciertas cuestiones que son, digamos, incómodas.

Kotaku ha recogido cuatro momentos en los que la nueva entrada en la saga Pokémon puede llegar a sobrecogerte si te paras a pensar demasiado en sus implicaciones. Hay ligeros spoilers a continuación, avisamos. Son lo siguientes:

El Stufful que merecía algo mejor

 

Un ser vivo no es un juguete. Si todo el mundo tuviera claro esta máxima, no se producirían crueles abandonos de mascotas domésticas que sin comerlo ni beberlo ven como todo lo que han conocido les es arrebatado para ser arrojados a un mundo en el que no saben sobrevivir. En el universo de Pokémon, esto tenía que pasar tarde o temprano: “El Pokémon que hay en la habitación de al lado lleva una eternidad esperando a su entrenador. ¿Qué clase de terrible entrenador abandona así a un Pokémon tan dulce?”. El pobre Stufful posiblemente muera presa de la soledad y la desesperación esperando a un entrenador que no merece y que jamás volverá. Piensa en ello y puede que te amargues el día.

El accidente

Desde Pokémon Rojo/Azul ha habido algún que otro lugar luctuoso en la serie. En Pokémon Sol/Luna, directamente tenemos un cementerio, sin más rodeos. Y a él acude una ciclista en brazos de un Machamp para dejar unas flores en una tumba. En su relato nos cuenta que era el Pokémon de su difunto marido, fallecido en una accidente. Tuvo el tiempo justo para poder mandarlo de vuelta a la Poké Ball y salvar su vida antes de la colisión, pero él no tuvo tanta suerte. “Desde el accidente, Machamp odia estar dentro de una Poké Ball”, nos dice la viuda. Una mujer inválida, un Pokémon traumatizado y una vida segada. Precaución, amigo conductor.

¿La vida es sueño?

¿Estamos vivos mientras somos conscientes de ello? ¿Es acaso la vida un sueño? Y en el caso de los Pokémon, ¿están conscientes mientras están almacenados en un ordenador? ¿Pasan los menos útiles para un entrenador un gran porcentaje de su vida en un estado en que, como el gato de Schrödinger, no sabemos si están siquiera vivos o muertos hasta que les sacamos de allí? Esta es la duda existencial que de buenas a primeras nos plantea alguien en una tienda Pokémon. “Para estar consciente has de estar despierto y tener constancia del mundo que te rodea, ¿verdad? ¿Pero los Pokémon que están en una Caja del PC están despiertos o dormidos?”. Otra pregunta de las de quedarse mirando el techo por la noche en la cama. 



El maltrato doméstico

El Team Skull es el colectivo de villanos que en esta entrega se topará en nuestro camino como entrenador. Pero a juzgar por lo que encontramos en la antigua casa de su líder, cabe pensar que, al menos en su caso, es el mundo el que le ha hecho así. Atención a lo que revela su padre: “Intenté poner en vereda a mi hijo, pero cuando lo hice, al que le dieron una paliza fue a mí”. Si examinamos una bolsa de palos de golf que hay en las inmediaciones vemos que “muchos de ellos están rotos doblados”. El castigo corporal, esa fábrica de supervillanos.



¿Qué momento te ha impactado más?

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