¿Por qué nos llaman más la atención los malos de la película?

Tenemos una pregunta para vosotros: ¿A quién preferís: a Darth Vader o a Luke Skywalker? ¿A Sephirot o a Cloud? La respuesta general será elegir al malo de la película y esto tiene una razón. El profesor Boris Bandelow de la Universidad de Turingia (Alemania) ha realizado un estudio sobre los orígenes del miedo y ha descubierto una fascinación por el mal que anida en el cerebro humano.

Según leemos en El Mundo, “el miedo y el mal tienen el mismo origen y ambos producen descargas químicas en nuestro cerebro que tiene los efectos de una droga”. “Uno de los más asombrosos efectos del mal sobre sus víctimas es la seducción que ejercen sobre ellas y que estaría detrás de síndromes psicológicos tan conocidos como el síndrome de Estocolmo o el de ‘borderline', que lleva a los enfermos a buscar sensaciones fuertes que muchas veces los ponen al borde de la muerte”, explica Bandelow. “El resultado es sencillamente una atracción casi gravitacional que el mal, en la medida en que produce sufrimiento, ejerce sobre todo lo que tiene alrededor, incluidas las víctimas, aunque el efecto es mucho mayor sobre la persona que lo ejerce, que goza de una descarga de satisfacción momentánea muy poderosa y adictiva”.

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