¿Por qué se lanzan los videojuegos con tantos errores?

Uno de los “grandes” males que asedia a los videojuegos desde hace unos años es, efectivamente, la falta de tiempo con la que los estudios lidian para desarrollar sus próximos títulos. Es una carrera contrarreloj contra fechas de lanzamiento y expectativas de los fans que hace que todo tenga que ir lo más perfectamente posible en el menor tiempo disponible.

Por mucho que ciertas empresas o editoras se molesten en hacer extensos gameplays que parecen casi perfectos, la realidad del juego final es muy distinta. Así lo confirma Roby Atadero, programador jefe de Obsidian (Pillars of Eternity, Fallout: New Vegas, Star Wars: KOTOR), a través de Dark Side of Gaming:

«Los bugs son normalmente clasificados de la siguiente forma. De tipo A, que son los que ‘No, no no; no deberíamos publicar esto’, [como] los que provocan que un juego que se bloquee, o que se pierdan todos los objetos del inventario», es decir, los bugs que imposibilitan jugar a una partida de forma satisfactoria.

Luego nos encontramos con errores de tipo B, que podrían solventarse tras en lanzamiento, pues “no rompen el juego”, o sea, podemos disfrutar de la partida a pesar de las molestias que puedan causar. Finalmente, están los de tipo C, o cosméticos, como no ver un determinado objeto en el inventario durante unos segundos. Evidentemente, estos últimos son “los menos relevantes”.

Como bien explica Atadero, esta clasificación responde a la necesidad de priorizar el trabajo, por lo que el equipo se centrará en corregir todos los errores de tipo A, y la mayor parte, o los más molestos de tipo B. Pero claro, el solventar algunos de estos fallos, da paso a algunos bugs nuevos, retardando aún más el proceso. 

Además, Atadero reconoce que la gran mayoría de juegos llega a las tiendas con un gran número de bugs, pues no hay tiempo material para solventarlos todos. Eso sí, los estudios siempre intentan que esos errores sean más de tipo C, fácilmente solucionables post-lanzamiento.

El programador de Obsidian recalca que, en su experiencia, cada juego en el que ha trabajado ha llegado al mercado “con montones de bugs. No son sólo 10, sino cientos de ellos. Ahí está el caso de Fallout 76, por ejemplo”. Sin duda, sería mucho mejor que los títulos que compramos llegaran todo lo pulidos que debieran.

Sin embargo, las presiones de las compañías a los estudios, la falta de tiempo y la creciente impaciencia del mundo gamer, hacen que los bugs sean nuestro pan de cada día en los últimos lanzamientos que disfrutamos. Por suerte, y con un poco de trabajo post-lanzamiento, el grueso de bugs que nos ponen de los nervios terminan por desaparecer, dejándonos con una experiencia mucho más agradable y con un mejor sabor de boca.

Mario Arias

Recolector incansable de contenedores de corazón y piezas de la Trifuerza, emisario de la Diosas en la Tierra de Hyrule y adorador de la Luz de la Espada Maestra. Me defino como Nintendero de corazón y Tolkiano de-mente. Studio Ghibli es mi religión.

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