Ports y la ley del mínimo esfuerzo, mañana en nuestro artículo de opinión

Llevamos un par de semanas en las que estamos viendo aterrizar en los catálogos de las plataformas actuales, sobre todo en PC, adaptaciones de clásicos que parecen perfectas para revivir grandes experiencias del pasado. Joyas de las que pasan a la eternidad por lo rompedor de su concepto cuando vieron la luz, por la excelsa labor volcada en ellas y por una sobresaliente capacidad en todos y cada uno de sus sentidos, vuelven a la palestra para acercarse a un nuevo público.

Pero, ¿a qué precio? Y no nos referimos al total de euros que hay que pagar por estas resurrecciones (aunque un poco sí), sino más bien al trabajo que hay tras su retorno. ¿Realmente están las empresas esforzándose tanto como debieran?, ¿vale la pena lanzarse a por estas adaptaciones? Estas preguntas han estado rondando las redes con excesiva frecuencia durante los últimos días, y mañana vamos a centrarnos tanto en ellas como en otras tantas mientras miramos de reojo a las editoras y desarrolladoras de videojuegos.

Lanzamos las incógnitas y las dejamos en el aire para que vosotros, también, las vayáis masticando de cara a mañana. Vamos a explayarnos y hablar largo y tendido de una práctica que se está extendiendo y apoyando en la nostalgia para maximizar ingresos, pero sobre todo, maximizar beneficios. Mientras tanto, os vamos lanzando el guante para que os pronunciéis, ¿qué opináis de los ports que estamos recibiendo actualmente?, ¿son un claro ejemplo de la ley del mínimo esfuerzo? Nos leemos mañana en nuestra columna de opinión.

 

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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