Quince años de Dreamcast

Vista ahora en perspectiva, Dreamcast era una consola que tenía mucho que ofrecer. Lo cierto es que dejó juegos realmente buenos en su periplo antes de que Sega echase el cierre a su división de hardware, irónicamente debido a que una de las facultades de la consola consistía en la posibilidad de poder leer ciertos discos. Un disparo en el pie que antes de provocar el definitivo paro cardíaco a la máquina blanca se quedasen entre nosotros unos cuantos juegos dignos de enmarcar. Dreamcast cumple quince años y nos apetece recordar algunos de sus mejores juegos.


Shemue

Uno de los juegos del catálogo de Dreamcast por excelencia, si no EL juego. Desde luego el más mítico de todos los que poblaron el catálogo de la máquina de Sega y, aún a día de hoy, objeto de los desvelos de sus fans más fervientes que desean que se continúe la historia en las consolas actuales con una tercera entrega que ponga el broche a esta historia.

Shenmue, obra de Yu Suzuki en las labores de dirección, es una historia de venganza que nos sitúa en su comienzo en la década de los ochenta en el papel de Ryo Hazuki, de 18 años, que regresa al hogar donde además está el dojo de la familia. La combinación de familia y escuela de artes marciales no suele dar resultados muy felices en lo que a tramas se refiere, y Ryo se encuentra con el percal nada más llegar de una escuela destrozada y un desconocido enfrentándose a su padre y buscando un espejo. Tras una importante metida de pata, Ryo presencia como el atacante acusa a su padre de haber matado a un hombre para, a continuación, hacer eso mismo. Con un último ataque, el cabeza de la familia Hazuki pasa a mejor vida, y su hijo inicia su particular búsqueda en pos de su asesino.

Inicialmente concebido como una versión RPG de Virtua Fighter para la consola Sega Saturn de la generación anterior, Shenmue elevó las miras de Sega a niveles estratosféricos, dando un producto que rompía con todos los moldes establecidos al desarrollarse en un mundo abierto y dotado de vida propia en el que no nos limitábamos a vengar a Ryo sino que podíamos dedicarnos a vivir su vida y llevar a cabo actividades variadas y establecer relaciones personales. El triste destino de Dreamcast y, por ende, de Shenmue, no impidió que tuviera un sucesor espiritual en Ryu Ga Gotoku, una saga de juegos iniciada en PlayStation 2 que conoceríamos en occidente como Yakuza. Pero incluso ya terminando el 2013, los rumores del regreso de Ryo Hazuki no dejan de surgir. Quizá algún día.



Crazy Taxi

Un saludo al gremio de taxistas, los esforzados del volante. Pero hay que reconocer que hay alguno que otro que es como para escribir un libro. O hacer un juego, ya puestos. Con Crazy Taxi, Sega siguió sumando a su tradición de simuladores de conducción en formato arcade, un ámbito que vio nacer a primeros espadas como Out Run o Daytona USA. Solo que en esta ocasión íbamos a quemar rueda en el asfalto con un aire mucho más desenfadado.

Desarrollado por el estudio Hitmaker, Crazy Taxi nos propone adoptar el papel de cuatro taxistas más preocupados por dar un buen servicio que por conservar los puntos del carnet. Encarnando a Axel, Gena, Gus o B.D. Joe nuestra misión es recoger a los viandantes que necesiten de nuestras dotes al volante y llevarlos a su destino en el menor tiempo posible, un camino que nos marcará una enorme flecha verde y que estará marcado por la atronadora radio del coche, así como por la conducción temeraria y las piruetas que seamos capaces de realizar. Pero si antes del tiempo límite no hemos dejado al cliente, éste saltará del coche en marcha por su vida y perderemos un servicio, por no hablar de la partida.

Crazy Taxi disfrutó de secuelas, en las que además se fueron añadiendo más marcas licenciadas para darle mayor realismo al juego, dejando los recuerdos memorables que ahora mismo perduran en la mente de los jugadores como esas carreras al son del “All I Want” de The Offspring o, ya en la tercera entrega, su característico “Take me to Kentucky Fried Chicken!”. Un juego para no tocar mucho antes de coger el volante, no sea que la emoción perdure.

 

SoulCalibur

Namco había puesto su particular pica en el terreno de los juegos de lucha con Tekken, la respuesta al Virtua Fighter de, precisamente, la propia Sega, que a la postre fue uno de los títulos emblemáticos del catálogo de PlayStation. Namco acabó reclamando para sí el trono de la lucha tridimensional a puño limpio, pero por si existían dudas, las desarrolladora pronto creó otra licencia paralela en la que las armas iban a tener casi tanto protagonismo como los propios luchadores.

Iniciada con el juego Soul Edge en Japón (Soul Blade en occidente) para recreativas y PlayStation, SoulCalibur acabó estableciendo el nombre de una de las dos espadas antagonistas para la franquicia de manera definitiva. En una lucha situada en la época medieval que reúne a los guerreros más fieros del mundo atraídos por el poder de las hojas rivales Soul Edge y SoulCalibur, capaces de convertir a sus poseedores en virtualmente invencibles, diversos personajes con sus estilos correspondientes se dan cita para ofrecer a los usuarios de Dreamcast unos combates como no habían presenciado hasta la fecha.

SoulCalibur llegaba con 10 nuevos personajes con respecto a la plantilla que había lucido en Soul Edge entre los que destacan los posteriormente fijos Kilik y Maxi, un tal Yoshimitsu basado en su contrapartida de Tekken (que no el mismo, como la propia Namco reconoce) o los villanos Astaroth y Nightmare. Además, la versión para Dreamcast contaba con nuevos modos de juego, más apariencias para algunos personajes e incluso versiones alternativas de las armas de cada uno de ellos. Y en nuestro país llegó subtitulado en castellano, todo un detalle.


Sonic Adventure 2

¿Cómo íbamos a dejar fuera de este repaso al personaje estrella de Sega, y más en la que seguramente haya sido una de sus últimas apariciones memorables como protagonista? Sonic Adventure también llegó a Dreamcast para dar una vuelta de tuerca a los juegos del borrón azul favorito de los jugones segueros adoptando las tres dimensiones con las que ya se había flirteado anteriormente con resultados más bien discretos. Pero cuando se toca la tecla debida, toda fórmula puede dar resultados.

Sonic Adventure ya apuntaba algunas maneras, pero su segunda parte es de los juegos más memorables de Dreamcast y, lo dicho, quizá la última gran aventura del erizo azul, que nos lleva en busca de la Master Emerald por una serie de fases de tres tipos claramente diferenciados en las cuales se cambiará el papel según corresponda con Knuckles o con Tails en función del objetivo. Pero no teníamos por qué ser los chicos buenos si no queríamos. Sonic Adventure 2 nos daba la oportunidad de vivir la historia desde el punto de vista de los antagonistas, el equipo formado por Shadow, Rouge y el mismísimo doctor Robotnik.

De hecho, en este contraste entre el Team Hero (los buenos) y el Team Dark (los malotes), los segundos contaban con un gran atractivo en la figura de Shadow y Rouge, dos personajes en especial el primero dotados de un trasfondo que hizo que su número de fans subiese como la espuma. Algo a lo que hay que añadir que Sonic Adventure transcurre en la Tierra, dejando atrás al planeta Mobius donde en teoría están situados los escenarios habituales de las correrías de Sonic. Si encima el juego ofrecía momentos frenéticos como ese primer escenario llamado City Escape en el que nos encontrábamos en un instante determinado corriendo frente a un camión fuera control mientras suena una de las mejores canciones que jamás ha sonado en un juego de Sonic, el resultado es un título que ni fans del erizo ni dueños de una Dreamcast debían pasar por alto.



Resident Evil Code: Veronica

Dreamcast tampoco se privó de su ración de zombis. La propia Sega ya se ocupó de que no faltasen criaturas del Inframundo con House of The Dead 2 y con el tan innovador como marciano The Typing of The Dead. Pero el género no queda inaugurado en una máquina hasta que Capcom no ha dado el pertinente visto bueno con una entrega de su archifamosa saga Resident Evil. En el caso de la consola de Sega, desde Resident Evil 2 regresaba Claire Redfield para proseguir con su propia investigación acerca de las actividades de Umbrella en Resident Evil Code: Veronica.

Este juego cuenta con el honor de haber sido el primer Resident Evil en salir de debajo a de las alas de Sony y su PlayStation para darse un paseo por una consola de la competencia, aunque posteriormente fuese versionado para PlayStation 2 entre otras consolas, quedando de nuevo todo en casa. No terminan aquí las novedades ya que Code: Veronica también es el primero de la saga en el que los escenarios no son fondos bidimensionales sino que cuentan con su pertinente modelado en 3D.

El desembarco de Resident Evil en Dreamcast fue muy bien recibido por crítica y público, y pronto se aupó al Olimpio de los juegos de la consola de Sega. Eran todavía esos tiempos en los que la franquicia vivía sus días de vino y rosas antes de entrar en la espiral en la que se halla a día de hoy. Pero desde luego, los usuarios de Dreamcast acogieron este juego con los brazos abiertos. Y con la pistola cargada, todo hay que decirlo.


Marvel vs Capcom 2

A finales de los noventa el género de la lucha parecía estar viviendo su segunda juventud. O quizá la primera nunca se había acabado del todo desde aquel legendario Street Fighter II que mostró el camino a seguir. Otros lo fueron perfeccionando y, al final, Capcom y SNK quedaron como los rivales supremos en lo que a combates en dos dimensiones se refiere. En medio de su particular guerra, el acuerdo entre Capcom y Marvel hizo que los superhéroes de la Casa de las Ideas entrasen en escena, primero en sus propios juegos y luego para dar la réplica en unos crossovers delirantes, pero con un motor de juego que era como música celestial para los paladares más selectos del género.

Con la posibilidad de hacer equipos de tres personajes de entre los 56 disponibles entre gente tan dispar como Spiderman, Lobezno, el Capitán América, Iron Man o los pesos pesados de la casa Ryu, Chun Li, Mega Man, Morrigan y demás, Marvel vs Capcom 2 era de lo mejorcito que se podía encontrar en cualquier plataforma doméstica dentro de lo suyo. Un ritmo de lucha prácticamente constante, ágil, frenético, que permitía encadenar combos más largos que un día sin pan y toneladas y toneladas de contenido desbloqueable hacían que la versión para Dreamcast de este arcade nacido en los salones tuviese más bien poco o nada que envidiar a su versión original. Ha sido reeditado hace unos años para PlayStation 3 y Xbox 360 en formato digital.



Skies of Arcadia

En Dreamcast también hubo RPGs. Sin ir más lejos, Sega tiró de franquicias para publicar Phantasy Star Online y sentar un precedente, pero también Game Arts dejó testimonio de su paso por la consola con Grandia II, la secuela de un señor juegazo para PlayStation que pasó algo más inadvertida sin ser en absoluto mala. Pero Skies of Arcadia, también firmado por Sega, apostaba fuerte por recorrer mazmorras, esa actividad favorita de cualquier rolero de pro que se precie de serlo, pese a que hacía gala de un vasto mundo ilustrado por unos diseños de arte bastante meritorios

Lo curioso de Skies of Arcadia es que tan pronto luchábamos en tierra firme como nos podíamos encontrar inmersos en batallas aéreas debido a que los viajes de un rincón a otro del globo se llevan a cabo sobre barcos voladores, en el sentido más literal del término, lo que provocará no pocas escaramuzas además de los consabidos encuentros aleatorios y correspondientes jefes de zona llegado el momento de hacerles frente. Destacar que los protagonistas de Skies of Arcadia se dejaron ver luego por el universo Valkyria Chronicles, lo cual no está mal como homenaje.



Jet Set Radio

Dreamcast, patinaje, grafitis y cell shading solo pueden dar como resultado Jet Set Radio, un juego de Smilebit que de nuevo demuestra que se puede hacer un juego fresco y original si un equipo se lo propone. En Jet Set Radio nos situamos en el distrito de Tokyo-to donde nuestro joven y desenfadado protagonista tiene que bregar con la policía y con otras bandas de grafiteros que cederán el control de su área si les derrotamos de cara a poder expresarse libremente y llevar a cabo su estilo de vida sobre patines.

Haciendo piruetas y filigranas varias y a golpe de spray mientras suena una gran banda sonora de fondo, Jet Set Radio se ganó el puesto en el corazoncito de los jugadores y también en sus retinas, porque el uso de la técnica cell shading, no muy habitual por aquel entonces, hizo caer más de una mandíbula ante aquel acercamiento del videojuego a dominios estéticos más propios de la animación o de los comics. Una estética propia y una mecánica de juego adictiva, ¿qué más hace falta para estar entre lo mejor de un catálogo? A Jet Set Radio no le hizo falta mucho más que todo esto y una personalidad arrolladora.



Estos son solo algunos de los mejores juegos que pasaron por la consola de Sega, pero desde luego se quedan muchos en el tintero. Quizá podamos repasarlos en otras ocasiones porque títulos como Power Stones 1 y 2, Virtua Tennis, Soul Reaver, REZ, Samba de Amigo, ChuChu Rocket, Seaman o Space Channel 5 se merecerían también un reconocimiento con honores, pero realmente cuesta quedarse con un puñado de juegos de todos los que aparecieron durante la truncada existencia de Dreamcast. Quince años después el tiempo la ha situado como una consola de culto cuyo aniversario celebramos lamentando no haberla conocido mejor.

Juan Elías Fernández

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