Recompensas en videojuegos que no valían nada el esfuerzo que requerían

Recompensas en videojuegos que no valían nada el esfuerzo que requerían

Seguir el camino preestablecido en los videojuegos suele traer recompensas, pero cuando el jugador se sale y comienza a explorar por su propia cuenta, a reunir todo lo reunible y exprimir hasta la última gota de este, lo que encuentra en la mayoría de ocasiones es algo muy goloso. Los desarrolladores tienden a premiar a aquellos que se esfuerzan más que la media, ofreciendo siempre algo adicional, un obsequio especial por esas horas y esfuerzo invertidos.

Pero otras veces la recompensa suena a broma de mal gusto. Explorarlo todo a veces trae más enfado que complacencia, y es algo que, aunque no lo parezca, se ha extendido a más juegos de lo que se suele creer. Hay títulos que, tras haberlo dado todo y explotado hasta su último rincón, te dan algo que, simplemente, no vale la pena en absoluto.

La lista que os traemos hoy habla de ellos, de los grandes ingratos del sector. De las recompensas en videojuegos que no valían nada el esfuerzo que requerían. Seguro que alguna os viene ya a la mente, como también seguro que alguna de las que citamos a continuación os resulta más que familiar.

 

Donkey Kong 64

Rare tuvo la gran idea de esconder un total de 949 Monedas Banana en Donkey Kong 64. El plataformas tridimensional de los simios de Nintendo 64 daba para muchísimas horas explorando, buscando en cada rincón y recoveco con todos y cada uno de sus personajes. Los jugadores que consiguieron esta hazaña, algunos en tiempo récord, recibieron una genial recompensa en forma de número. Exacto, el único obsequio era tener un 101% de juego completado a la hora de ver la partida guardada.

 

We Love Katamari

Uno de los niveles de We Love Katamari plantea el reto más complicado y arduo del juego, recoger un millón de rosas. Teniendo en cuenta que solo se pueden obtener de 10 en 10, lo cierto es que el esfuerzo parece titánico, aunque afortunadamente se puede guardar partida y retomar por donde se dejó cuantas veces se quiera. Al final, completar esta tarea traía como recompensa una única canción. Nada más.

 

Gex

Uno de los plataformas que llegó en aquella época donde las tres dimensiones eran toda una revolución dentro de los videojuegos. Si el jugador era capaz de completar todas las rondas de bonificación perfectamente, podía luchar contra un enemigo especial en el Planeta X. Estas rondas eran bastante complicadas, y hacía falta un buen esfuerzo y maestría con el lagarto para superarlas como se exigía. Al hacerlo todo, el regalo final eran 20 minutos de pantalla estática con frases pensadas para burlarse de ti. Gracias, de todo corazón.

 

The Legend of Zelda: Breath of the Wild

La inmensa Hyrule de Breath of the Wild esconde un total de 900 Kologs. Para encontrar a estas criaturas hay que realizar puzles sencillos y, en ocasiones, otros que no lo son tanto. Al dar con ellas, te obsequian con una semilla y, cuando las reúnes todas, puedes ir a visitar a Obab para que te dé una recompensa muy especial. Un objeto que es lo que parece, pero pintado de oro. ¿Sarcasmo o muy mala leche?

 

Pokémon Rojo/Azul

En realidad, esto es algo que se extiende a todos los juegos de Pokémon, o al menos a la gran mayoría. Hacerse con los 150 Pokémon en las ediciones roja y azul era bastante complicado, hacía falta un Cable Link y un amigo con la edición opuesta para conseguir todos los exclusivos. En una época en la que no había tantísima información disponible, esta tarea resultaba difícil, y la recompensa que daban por lograr cumplirla algo totalmente insignificante… ¡¿Un diploma?!

 

Curiosity – What's Inside the Cube?

Lo de Peter Molyneux y este juego da para libro, para uno en el que Bryan Henderson es el triste protagonista. Este joven fue capaz de superar la titánica tarea de ser el primero de todo el mundo en acabar con todas las capas del mítico y misterioso cubo creado por Molyneux. La recompensa parecía jugosa: ser el dios del próximo juego de 22Cans, Godus, y llevarse un porcentaje de los beneficios que este generara. El resultado, sin embargo, fue la nada. Henderson no consiguió nada y Molyneux quedó como un completo farsante.

 

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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