Red Dead Redemption 2: Cómo usar el Dead Eye

Red Dead Redemption 2 está repleto de detalles y de cosas por hacer, pero para sobrevivir en este Salvaje Oeste necesitas dominar al máximo todas las habilidades del protagonista, Arthur Morgan. Al igual que hacían Marston en el primer videojuego, en esta segunda entrega tenemos la opción de usar el Dead Eye, una especie de tiempo bala en el que asignar diferentes objetivos y coserlos a balazos para tumbar a varios enemigos con extrema rapidez. Pero, ¿cómo se usa el Dead Eye en Red Dead Redemption II? Te lo vamos a explicar.

Lo primero que debes saber es que es una habilidad que consume un indicador, y que este solo se rellena cuando se comen determinados alimentos, se bebe, se mastica tabaco o se duerme. Cuando este se rellena, hay que recargarlo más todavía a base de matar a enemigos. Causando bajas se termina de completar el medidor para poder usar esta poderosa habilidad, aunque hay objetos que recargan tanto la base como el medidor adicional para poder usar este don durante más tiempo.

Para emplearlo, lo que debes hacer es pulsar el gatillo para apuntar y, justo después, apretar el stick derecho. En ese momento, se activará el Dead Eye y el tiempo se congelará; aprovecha ahora para pasar la mirilla por los diferentes objetivos (puedes apuntar a diferentes partes del cuerpo) y aparecerán una serie de cruces rojas indicando los marcadores. Cuando termines, solo tienes que esperar a que se consuma el tiempo o pulsar el segundo gatillo derecho para que Morgan comience a disparar balas y dar en todos los blancos señalados con una precisión perfecta.

Si se aprovecha bien esta habilidad y se combina adecuadamente con los tiroteos más duros, sobrevivir en Red Dead Redemption 2 puede ser infinitamente más fácil. Aunque esto no supone que vayas a salir airoso de cada encontronazo, hay situaciones que se van a empeñar en apretarte las tuercas al máximo.

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Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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