REPORTAJE: 12 juegos con los que perder el juicio

¿Quién no se ha enfrentado alguna vez a un juego que le ha hecho perder los papeles? ¿Quién no ha sufrido un nivel imposible o un reto para todos los sentidos que le ha obligado a jurar en arameo? La verdad es que con casi total seguridad cualquier buen jugón que se precie se ha encontrado en algún momento de su larga vida entre mandos y consolas con algún juego que le ha superado y ha acabado con su paciencia; sacando lo peor de sí, acabando con consolas arrojadas por la ventana o conduciendo de camino a la tienda más cercana para comprar un nuevo mando mientras seguía gritando como una criatura desatada. Y es que hay juegos que nos llevan hasta nuestros límites, que nos ponen a prueba de un modo inimaginable y consiguen que perdamos el juicio hasta el punto de que pueda parecer que somos víctimas de una posesión a causa de nuestras reacciones.

Por ello, desde AlfaBetaJuega, queremos hacer un repaso a todos esos juegos que arruinaron nuestras horas pegados a una consola, obligándonos a afrontar un reto para el que no estuvimos listos en el momento de jugarlo, y para el que, probablemente, sigamos sin estar del todo listos ahora. Tras varios días de debate en la redacción y de bastantes juegos que han saltado a la palestra, finalmente hemos escogido doce títulos con los que, aparte de disfrutar, también se puede sufrir, y puede que incluso con más dosis de esto segundo. Aclarar que no se trata de una lista como tal, por lo que el orden de los factores, no altera el producto.  Además, en los comentarios podéis proponernos cuáles han sido vuestros juegos más desesperantes que no hayan entrado en esta lista. Sin más dilación, estos son los elegidos:


Dark Souls

Dark Souls es, sin lugar a dudas, uno de los títulos más desquiciantes del mundo de los videojuegos. Y es que ver como tu personaje muere una y otra vez, en ocasiones repetidas veces en una misma zona, puede llegar a dejar alguna que otra secuela en nuestros mandos. El RPG de acción fantástica medieval nos sitúa en la región de Lordran, en la que tendremos que sobrevivir con nuestro personaje principal a los terribles peligros que acechan tras cada esquina que doblemos. El argumento resulta casi inexistente una vez que comienzas a jugar y, lo cierto. es que apenas importa, porque no es su verdadero aliciente, es un antídoto al tipo de juego al que estamos acostumbrados en la actualidad, y los cánones establecidos por los videojuegos del presente no están en el título: es un reto en mayúsculas. 

La dificultad de Dark Souls no se centra en un único punto, ya que al principio el sistema de batalla puede resultar algo engorroso hasta morir unas cien mil veces (cifra aproximada), momento en el que comienzas a acostumbrarte a alzar siempre el escudo al mínimo paso que quieras avanzar. Si con ello no fuera suficiente, los enemigos suponen un gran reto, especialmente los jefes, que por desgracia no escasean, y nos obligan a emplear todas las habilidades habidas y por haber para conseguir vencerlos. El título de From Software está desarrollado para conseguir marcar el límite de la diversión y la desesperación de cualquier jugador que se precie, ingeniándoselas para machacar como un ser insignificante a nuestro personaje una y otra y otra vez, algo que llega a ser agobiante y que hace sudar la gota gorda para conseguir avanzar hasta un punto de control. 

¿Se trata por tanto de un juego que se puede superar a base de ensayo y error? Desde From Software también pensaron en ello, e idearon el sistema de subida de nivel a través de las almas que vamos recopilando al vencer a los enemigos, que…¡sorpresa!, perdemos cuando somos derrotados. Y por si parecieran pocos obstáculos, cuando acudimos a una hoguera para estar a salvo, los enemigos que habíamos vencido vuelven a aparecer. Si pensáis daros una vuelta por Lordran recordar armaros con una espada, un escudo y sobre todo dejad algo de Hueco para la paciencia. 

Catherine

Catherine es un título que a simple vista puede parecer sencillo, pero dentro de la sencillez siempre hay escondida un aura de siniestralidad. La historia nos cuenta las peripecias de Vincent Brooks, un joven de 32 años, que vive una situación sentimental bastante rocambolesca, debatiéndose entre dos mujeres. Esto le lleva a tener extrañas pesadillas en las que tiene que escalar una torre de bloques si no quiere acabar muerto en la vida real. Y en esta torre es donde nos familiarizamos con el juego, y también donde acabamos realmente frustrados. Es cierto que Catherine es un juego complicado dependiendo de la dificultad que escojamos, pero eso no le quita mérito para pertenecer a esta lista. 

Subir la torre de bloques puede ser un auténtico calvario, ya que en más de una ocasión consigue desquiciarnos al toparnos con un callejón sin salida con la única perspectiva de ver cómo la torre se derrumba mientras tratamos de escalarla. El puzle que presenta la torre en los distintos niveles nos obligan a pensar nuestros movimientos antes de realizarlos y a trazar distintas estrategias dependiendo del lugar en el que nos encontremos, e incluso en más de una ocasión nos obliga a deshacer varios movimientos al toparnos con un camino que habíamos dibujado a la perfección en nuestras mentes, pero que finalmente no llevaba a ningún sitio. 

Si a esto le añadimos los distintos bloques que encontraremos a medida que avancemos en los niveles: bloques más pesados, inamovibles, de hielo, con trampas y explosiones, succionadores y un largo etcétera, unido a los demás carneros que en más de una ocasión nos empujarán tratando de lanzarnos al vacío y a los jefes finales de cada nivel que contarán con sus propias armas… combinan un cóctel de razones digno de servirse en el Stray Sheep, y no apto para los sensibles al efecto del alcohol.


Oddworld: Abe’s Oddysee

Nadie dijo que salvar a una especie fuera pan comido y, por supuesto, para Abe no lo es. Y si no lo es para él, tenemos un verdadero problema, ya que somos los encargados de encaminarle hasta su destino. Oddworld Abe’s Oddysee puede pecar de ser un juego divertido y simpático, pero más allá de eso se encuentra una dificultad oculta que se vuelve palpable a medida que vamos adentrándonos en su historia. Abe es un simpático mudokon, una especie que permanece esclava en su gran mayoría en la mega fábrica procesadora de carne “Granjas Hostiles”, hasta que sucede algo que cambia el transcurso de la historia: el nuevo ingrediente del producto estrella de la franquicia será la carne de mudokon, lo que llevará a nuestro héroe a embarcarse en una frenética huida tratando de salvar su huesudo cuerpo y el de sus compañeros de caer en la trituradora. 

Y aquí es dónde empieza nuestra colaboración, y también nuestro calvario. Escapar de las “Granjas Hostiles” no es nada fácil, ya que en varias ocasiones habrá que hacerlo a la carrera, cuesta abajo y sin frenos, algo que no suele ayudar demasiado para obtener la precisión necesaria para superar más de uno de los obstáculos que nos encontramos. Guardias que disparan al más mínimo movimiento, perros de caza hambrientos, minas y bombas, critaturas llamadas paramitas y scrabs… Y aunque es cierto que contamos con el extraño poder de Abe, capaz de controlar a sus enemigos, no siempre resulta de utilidad y debemos tirar de ingenio y habilidad para superar todos los contratiempos.

Aun así, seguramente no figurará en un ranking de los juegos más difíciles de la historia, pero sí formará parte de uno de los más desquiciantes, y quien no lo crea es porque no ha conseguido superar el juego sin haber cumplido los requisitos mínimos para ello y salvado a todos los mudokons. ¡Menuda jugarreta! 

Contra

Los más veteranos recordarán una de las joyas más valiosas del mundo de los videojuegos en una NES, que no es otro que el archiconocido Contra. Este título nos trasladaba a un futuro muy, muy lejano, y no precisamente a la galaxia de Star Wars: en el año 2631, un meteorito caerá en el archipiélago de Galuga, cerca de Nueva Zelanda. Con él, una forma de vida extraterrestre dormida llegará a la Tierra. Dos años más tarde, en 2633, una organización terrorista alienígena despertará a esa forma de vida para invadir la Tierra y conquistarla. Y aquí es donde intervienen los grandes héroes de la unidad Contra, Bill Rizer y Lance Bean, cuya misión es derrotar a los alienígenas y devolver la paz que han perturbado, algo que por supuesto también es nuestra misión como jugadores en esta aventura en solitario o multijugador.

Contamos con un gran arsenal de armas, algo que es de agradecer pero, como siempre, está totalmente justificado, ya que esta misión es un auténtico infierno. En Contra los enemigos aparecen por doquier y de una manera ilimitada que en más de una ocasión nos impiden avanzar, teniendo que disparar en todas direcciones si queremos permanecer con vida, algo que no ocurre con demasiada frecuencia. Los escenarios en dos dimensiones son un verdadero aliciente para la dificultad, ya que el espacio para ejecutar los movimientos con los que esquivar los continuos disparos es bastante reducido, con lo que nos obliga a ir saltando o rodando continuamente, lo que supone que podamos tener menos precisión a la hora de acertar a nuestros blancos. Además, encontramos moles mecánicas en nuestro camino que no paran de disparar con sus poderosos cañones, al más puro estilo Metal Slug, así como pantallas en las que nos mantenemos estáticos tras vallas electrificadas mientras los enemigos comienzan a aparecer sin descanso, por no hablar de los alienígenas, que son una auténtica pesadilla a la hora de enfrentarlos.

Si queremos pasarnos este juego tenemos que sudar la gota gorda, estar preparado para sufrir innumerables muertes, tener demasiada habilidad y controlar el temblor de los dedos al pulsar tantas veces los botones de disparo, porque en el futuro también hay que ser el más rápido del oeste. 

Flappy Bird

Flappy Bird es el juego de telefonía móvil más desesperante que podamos encontrar en la actualidad. A ello contribuyen todos los usuarios que han tenido la cortesía de grabarse mientras lo probaban y han acabado rompiendo sus móviles u otros objetos que tuvieran al alcance de la mano. Y es que pese a su simplicidad, Flappy Bird es un juego tan adictivo como complicado. “Teniendo en cuenta que tengo un trabajo y no mucho tiempo para desarrollar, tenía que hacer un juego que fuera corto y simple. También tenía que hacerlo muy difícil para aumentar su tiempo de vida, porque no contaba con los recursos para crear contenido que se pudiera actualizar como las grandes compañías” fueron las palabras de Dong Nguyen, creador del juego, para explicar el por qué de su dificultad. Y vaya sí lo consiguió.

En Flappy Bird controlamos a un dulce pajarillo al que tenemos que hacer volar con tan solo tocarlo con nuestro dedo, tratando de avanzar por el camino que nos marcan unas tuberías que a los aficionados a Marios Bros les resultarán familiares. La mecánica es muy simple y, a priori, puede parecer sencilla: nada más lejos de la realidad. Suerte tendremos si conseguimos avanzar más allá de diez tuberías, al menos en las primeras partidas que juguemos. Tal vez con algo más de experiencia consigamos llegar a veinte. Quizá los más diestros sean capaces de superar bastantes tuberías más, pero el destino de nuestro pobre pájaro siempre es el mismo, y es prácticamente imposible no desquiciarse en más de una ocasión al ver cómo choca contra una tubería o contra el mismo suelo. Nunca un juego tan simple necesitó tantísima paciencia y sangre fría. ¿Cómo no va a ser difícil un juego al que es imposible vencer?

 

Ninja Gaiden Black

 

Para muchos, Ninja Gaiden Black es considerado el videojuego más difícil lanzado para Xbox en toda la historia de la consola de Microsoft y, atendiendo a las palabras de su creador, Tomonobu Itagaki, para describirlo, lo cierto es que no invita al optimismo a la hora de intentar jugarlo sin acabar deseando arrojarlo por la ventana: “sólo hay cuatro o cinco personas en todo Tokyo que serían capaces de pasárselo, y eso sufriendo mucho”. Y vaya si el señor Itagaki estaba en lo cierto. 

En Ninja Gaiden Black encarnamos al guerrero ninja, Ryu Hayabusa, perteneciente al clan Hayabusa. Su misión es evitar la invasión del clan al que pertenece y emprende su aventura para conseguir convertirse en un maestro ninja y así poder derrotar al clan atacante y a Doku, que posee la Espada del Dragón Oscuro y así evitar un caos total. 

Pues bien, esta encomiable tarea ya se hace insufrible desde el mismo tutorial en el que nos muestran el sistema de combate y, entrando en materia en el primer nivel del juego, resulta aún peor, casi como una gran tortura japonesa. La verdad es que llega un momento en el que piensas que es imposible que pueda haber algo peor, pero a medida que consigues avanzar a duras penas, la cosa empeora cada vez más con enemigos que consiguen matarte con tan solo un leve toque, que son capaces de realizar ataques imposibles de bloquear ya sea a corta o a larga distancia y que, por si fuera poco, atacan en grandes hordas, porque las batallas uno contra uno debían de ser demasiado sencillas. Si al gran número de enemigos incansables en el ataque le añadimos un penoso control de la cámara, nos encontramos ante un juego capaz de poner a pruebas nuestros límites en la cultura zen. 

Super Ghouls N Ghosts

Volviendo a uno de los grandes clásicos que los jugones más veteranos recordarán con nostalgia y cariño, aunque a lo mejor no tanto cariño, porque Super Ghouls N Ghosts no era un título fácil de disfrutar, aunque fuera realmente creativo y divertido. Los títulos de plataformas siempre se han caracterizado por contar con diversos obstáculos y un gran número de enemigos que dificultan el paso de nuestro personaje, y eso Super Ghouls N Ghosts lo eleva a su máxima potencia, siguiendo la maravillosa estela dejada por dos grandes títulos como Ghost'n'Goblins y Gouls'n'Ghosts. 

En este título encarnamos al heraldo caballero Sir Arthur, que en su periplo debe liberar de su rapto a la princesa Guinevere, una hermosa damisela, a manos del malvado mago Xardius. El bueno de Sir Arthur ha de emprender un peligrosísimo viaje para alcanzar el bastión de su enemigo y poder rescatar sana y salva a la princesa. El camino no es nada fácil, ya que se convierte en una auténtica pesadilla, pues siete mundos con las huestes del diabólico Xardius bien pertrechadas le esperan. Un auténtico reto digno del mejor de los cuentos, aunque su resultado tal vez no sea el esperado de las obras literarias.

Super Ghouls N Ghosts no es un juego para bromas, a medida que comenzamos el viaje nos olvidamos completamente de la princesa, de Xardius y de cualquier cosa que se preste; poco importa con quien termine la cautiva damisela, si sigue con vida o si el camino es largo: lo único que tenemos es nuestro orgullo herido que queremos recuperar cuanto antes. Zombis que aparecen de la nada en los momentos más inesperados, pájaros asesinos dignos de ser filmados por Hitchcock, unos jefes finales que conseguían dejarnos en calzoncillos como al pobre sir Arthur cuando sufría algún daño, trampas que te arrojaban de una plataforma estrechísima al fondo del océnao… Y por si esto no fuera poco, aguardando la muerte con tan solo dos golpes que sufriéramos, descubrimos que al finalizar el periplo a alguien se le ocurrió la estupenda idea de necesitar un brazalete que, por supuesto, no podías poseer hasta ese momento, para poder rescatar a la princesita. Conclusión: volver a superar todo el juego tratando de encontrar el dichoso brazalete en un cofre aleatorio repartido por los siete mundos disponibles. ¡Eso sí es amor verdadero, sir Arthur! 

Gods Will Be Watching

No todo iban a ser clasicazos en esta lista, ya que la actualidad de los videojuegos no está desligada de la gran dificultad que algunos títulos entrañan, y Gods Will Be Watching es una buena prueba de ello. Encarar este título indie, que además es de origen español, no es tarea sencilla, ni siquiera para los más expertos en la materia. Lo más interesante de todo es que el juego está pensado para que sea un completo reto para los sentidos, por su mecánica y por los intrincados retos que se nos van presentando.

Gods Will Be Watching nos presenta una aventura de supervivencia, en la que tendremos que tomar las decisiones que creamos oportunas dependiendo de las circunstancias. Tenemos que tomar el control de un grupo atrapado en un planeta remoto, amenazados por un letal virus y con los recursos justos, que tenemos que gestionar del modo adecuado: decidir a quién alimentar, las provisiones de antídotos para combatir el virus, no desperdiciar balas, cuidar el estado de la moral del grupo y la reparación de la radio necesaria para poder mandar una señal de auxilio. Y este es el principal atractivo del juego, utilizar la lógica que creamos precisa para superar los niveles, a través de la variedad de decisiones que presenta la condición humana. Y esta tarea no es especialmente fácil.

Trasladándolo a la mecánica del juego, nuestra lógica para tomar las decisiones puede convertir el desarrollo de nuestra aventura en un auténtico infierno, y es que Gods Will Be Watching se basa en pura matemática, donde las soluciones a los puzles no son más que una combinación exacta que debemos averiguar a través de nuestras decisiones. Si la situación de nuestros personajes ya resulta realmente crítica, imaginad lo que sería perder gran parte de nuestro avance por no haber sabido interpretar correctamente las lecturas del juego, y es que el auto-guardado solo se hace efectivo al finalizar cada capítulo, con lo que todo lo que hagamos se puede ir al garate por mucho tiempo que hayamos invertido en ello, por lo que no permite el más mínimo margen de error, obligándonos a recaudar grandes dosis de calma y serenidad, porque la supervivencia es la tarea más difícil de la humanidad. 

Super Meat Boy

Super Meat Boy podría ser fácilmente el álter ego de Super Mario Bros, pero con tan solo dedicarle unos minutos descubrimos que es un título con una identidad muy singular y, además de singular, exasperante. Si queréis enfadaros y frustraros a cada poco tiempo, este es vuestro juego perfecto, aunque hasta los más tranquilos pueden llegar a caer en la desesperación con este simpático personaje y sus aventuras. 

Super Meat Boy no es un título revolucionario en cuanto al género de plataformas se refiere, y es que la mayoría de los juegos similares a este se basan en la búsqueda desesperada del protagonista para recuperar a su amada, el clásico chico pierde a chica. Pues en Super Meat Boy no es una excepción, salvo por el pequeño detalle de chico y chica. Meat Boy y Bandage Girl son pareja y son muy felices, hasta que Dr. Fetus odia a Meat Boy (algo muy recurrente en este tipo de historias), y secuestra a su chica para hacerle sufrir. Por lo tanto, el objetivo de Meat Boy es rescatarla. Pero cada vez que lo hace, aparece de sopetón el Dr. Fetus y se la lleva. Y surge la misma historia una y otra vez, hasta que alcancemos el nivel final y el cobarde de Dr. Fetus no tenga más escapatoria. 

Y, ¿qué convierte a Super Meat Boy en un juego tan singular? Pues, evidentemente, su dificultad. Aunque los primeros niveles puedan parecer para niños, tan solo es un cebo, porque a medida que avanzamos, descubrimos que algunos de ellos consiguen sacarnos de nuestras casillas con facilidad. El hecho de no tener un punto de salvado en medio de los niveles (que no son demasiado extensos, todo sea dicho) obliga a que tengamos una precisión de reloj suizo a la hora de superar los obstáculos desde el punto A al punto B, algo que, por lo general, es difícil de realizar sin derramar algo de sangre; sangre que se va acumulando en las extensiones del escenario dónde hayamos muerto, para recordarnos la masacre que hemos ido creando. La única ventaja de todo esto es que contamos con vidas ilimitadas, aunque con ello puede volverse más adictivo y conseguir que nos estalle definitivamente la cabeza. 

Rayman

Rayman comenzó su andadura por las consolas con paso firme, y con un primer título que rozaba lo imposible. Tal vez no por su mecánica y su jugabilidad, sino por lo que entrañaba conseguir superar su historia y enfrentarnos al temible Señor Oscuro, y así salvar a su mundo recuperando el Gran Protón robado. Y es que Rayman cumple con todos los requisitos de un buen juego de plataformas: diversión, variedad de escenarios y habilidades singulares, con un añadido de dificultad que vamos observando a medida que vamos pasando de mundo en mundo. 

La mecánica es muy simple: con el puño como principal arma vamos abriéndonos paso entre los distintos escenarios para vencer a nuestros enemigos y a los obstáculos que puedan surgir por el camino. A lo largo del juego Rayman comienza a adquirir nuevos poderes, como la posibilidad de planear, de correr a toda velocidad, utilizar dobles saltos, puños más poderosos o utilizar diferentes objetivos para su beneficio. Y si tenemos tantas habilidades, ¿dónde reside su alta dificultad? La respuesta es muy sencilla: en rescatar a todos los electroons encerrados en jaulas por el malvado Señor Oscuro, y que son necesarios en su totalidad para conseguir acceder a su guarida y enfrentarle. Y algunos de estos electroons están bien escondidos y custodiados, por lo que rescatarlos en toda una hazaña.

Si a esto le añadimos las vidas limitadas, que pueden suponer un verdadero problema a la hora de continuar (especialmente en un nivel en el que predominan los lápices), la tarea se hace aún más difícil. La vitalidad máxima de nuestro héroe desmembrado contaba con un máximo de cinco golpes consecutivos, y los peligros acechan en cualquier mínimo resquicio de los niveles, a los que hay que añadir jefes finales como Mr. Sax o Mr. Stone que pondrán a prueba nuestra habilidad, aunque sus movimientos son cíclicos. E incluso algún que otro nivel en el que si no somos lo suficientemente rápidos, hay que avanzar a oscuras. ¡Por los santos protones!

Battletoads

Si exploramos entre los videojuegos clásicos y llegamos a la década de los noventa, probablemente Batttletoads es el primer título que nos viene a la mente para pertenecer a cualquier lista de videojuegos con los que perder la paciencia por completo: y es que unas ranas nunca fueron tan guerreras. Battletoads nos pone en el papel de las ranas antropomorfas Rash y Zitz, que al igual que ocurre en Contra, podemos jugar en solitario o en cooperativo, en una misión para rescatar a su amigo Pimple, y, de paso, a la princesa Angelica, ambos secuestrados por la malvada Reina Oscura. Para conseguir este heroico objetivo, hay que recorrer una larga lista de niveles en los que habrá que enfrentarse a los vasallos de la malvada reina, que nos ponen las cosas difíciles. Nuestras ranas están aleccionadas por un doctor que nos acompaña, y que nos ofrece sus sabios consejos para conseguir superar las misiones. 

La gran dificultad de este juego radica en un solo nivel, que cualquiera que lo haya jugado recordará y aún se le revolverán las tripas: el nivel de las motos. Si ya de por sí era un nivel difícil, que tan solo sea el tercero que se disputa ya conseguía que te temblaran las piernas por lo que podrías esperar a lo largo del juego. Y es que este nivel es una auténtica pesadilla, algo casi imposible de superar; incluso era difícil mantenerse en la moto más de 20 segundos sin que nuestro personaje viera pasar su vida en la charca por delante. El nivel es bastante extenso y parece que no tiene fin, además debido a la velocidad que alcanza resulta difícil seguir la moto sin que los ojos nos den un par de vueltas en el intento. 

Si a este nivel infernal le sumamos la imposibilidad de eliminar el daño del fuego amigo, encontramos la gran esencia de la dificultad de Battletoads. No obstante, una vez que te habitúas a los niveles llega a ser un juego bastante divertido, aunque no es para todos los públicos, y mucho menos para los taquicárdicos. Seguro que más de uno abandonó en este mismo nivel de las motos y aún se pregunta, ¿cuándo seré capaz de superarlo? Tal vez cuando las ranas críen pelos.

The Binding of Isaac

The Binding of Isaac es tal vez uno de esos juegos que pasan desapercibidos por su nombre, pero del que te acuerdas durante el resto de tus días una vez lo juegas. Bueno, tal vez no sea para tanto, pero sí que se queda grabado en la mente por el simple hecho de que todo lo que en él acontece es absolutamente aleatorio y, por lo tanto, por muy acostumbrado que puedas llegar a estar a la mecánica, nunca sabes lo que te puedes encontrar, lo que dificulta mucho la tarea que se nos encomienda.

En Binding of Isaac nos enfrentamos a la prueba de Isaac: su madre es contactada por Dios, o al menos eso cree ella. Dios, muy majo, le dice que su hijo está tan lleno de pecado que debe hacer algo, que se traduce en encerrarlo y aislarlo del mundo. Más tarde llegan las horrendas ganas de la mujer, también muy maja, de matar a su propio hijo. Isaac, en un esfuerzo por conservar su vida, se consigue refugiar en el sótano de la casa, en el que descubre un mundo macabro en el que sus lágrimas serán su arma más preciada para combatir a las criaturas que le acecharán.
Y la dificultad, como antes hemos comentado, la encontramos en la más absoluta aleatoriedad con la que cuenta el juego.

La mecánica es muy simple: debemos explorar las distintas habitaciones que configuran cada nivel con el objetivo de alcanzar las escaleras que nos trasladan al piso inferior, hasta ahí todo parece muy sencillo. Sin embargo, el juego nos enseña que no es bueno cometer errores, y hasta el más mínimo despiste nos puede costar caro. Una simple muerte nos traslada al inicio del juego, hagamos lo que hagamos, y tendremos que enfrentarnos a una nueva partida, con elementos totalmente distintos a los que encontramos antes del fatídico final del pobre Isaac, por lo que es un juego en el que no es posible bajar la guardia en un solo instante. Objetos que restan salud, o incluso acaban con la vida de nuestro protagonista o que nos convierten en demonios son algunas de las ‘joyas’ que nos depara este juego dispuesto a que visitemos el infierno.

 

Por suerte, estos juegos aún no han causado ninguna baja en nuestro equipo de redactores, pero los hemos sufrido en nuestras carnes con todo el valor que hemos podido recaudar. Seguimos esperando más juegos que incluir a esta lista (podéis ayudarnos), aunque con total seguridad habrá gente que eche alguno que otro en falta, pero esperamos con ansias futuros juegos que nos hagan perder la razón y la cordura con sus estresantes pruebas, porque si no estás un poco loco, es que no eres un buen amante de los videojuegos.


Juan Montes



Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.

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