REPORTAJE: 30 años junto a Naughty Dog (Episodio 1)

La industria del videojuego es relativamente joven. Es un ámbito en el que hay que sufrir constantes modificaciones y evoluciones, que provocan que las compañías se reinventen si quieren gozar de un éxito duradero y consagrado. Por lo tanto, 30 años de historia para una compañía encargada del desarrollo de videojuegos no parecen cualquier cosa, teniendo en cuenta estas premisas. Naughty Dog es una de las pocas compañías privilegiadas que puede sumar a su palmarés esta impresionante cifra.

Cuando Andy Gavin y Jason Rubin fundaron la compañía californiana, probablemente, a pesar de lo ambicioso del proyecto, jamás pensaron hasta dónde serían capaces de llegar con sus sueños, alcanzado treinta años de éxitos. La industria del videojuego y sus seguidores, solemos pecar de ser ciertamente injustos con los estudios que se encargan de trabajar duro para ofrecernos grandes proyectos con los que disfrutar horas y horas pegados a una pantalla, con nuestros mandos en la mano y experimentando decenas de emociones con lo que nos entregan. Naughty Dog se ha ganado el derecho de tener este reconocimiento. Más allá de que algunos la conozcan por ser el estudio encargado de Crash Bandicoot, de Uncharted o de The Last Of Us, la compañía de la huella es reconocida por cualquier seguidor del mundo de los videojuegos, algo que no es especialmente fácil. No es el estudio que desarrolló tal videojuego: Naughty Dog es Naughty Dog, simpe y llanamente.

Una compañía de videojuegos también tiene que saber ganarse al público, para conservar una fidelidad por parte de los usuarios de consolas y ofrecerles productos que satisfagan sus necesidades. Probablemente esta sea la base del éxito de Naughty Dog: desde sus inicios han sabido aportar nuevas experiencias a este particular mundillo, consiguiendo una gran variedad y diferencia entre un título y otro. Eso es algo que, sin lugar a dudas, ha aportado en gran medida a que ese estudio del “perro travieso” haya conseguido instalarse como una de las compañías de videojuegos más importantes del panorama actual.

Pero lo que más les caracteriza es que en cada juego que desarrollan podemos encontrar elementos reconocibles, que marcan la esencia de sus creadores. "Las necesidades de cada generación de videojuegos cambian y nosotros, sin abandonar nuestra predilección por las aventuras de plataformas con componentes de otros géneros, comenzamos cada juego con una fase previa de indagación de mecánicas novedosas, lenguajes de programación avanzados y técnicas de creación audiovisual vanguardistas". Estas palabras del propio Gavin en 2005 siendo entrevistado por la revista Edge, resumen a la perfección la base que conforma el estudio. Este proceso lo hemos podido comprobar en cada título, mezclado con un potente e inteligente sentido del humor desenfadado, que es una auténtica constante.

Además, es un estudio que se caracteriza por conseguir plasmar a la perfección cualquier idea que se les venga en mente: desde historias de animación cargadas de exploración y retos divertidos, hasta la más extrema supervivencia con tintes oscuros y cargados de emociones. Esa polivalencia y capacidad de adaptación es lo que hace de Naughty Dog un estudio especial.

Sin embargo, no todo el camino ha sido fácil para estos intrépidos chicos. Para llegar a cumplir este 30 aniversario desde la compañía han tenido que trabajar muy duro para evolucionar y continuar creciendo, por lo que desde AlfaBetaJuega vamos a hacer un repaso a la historia del estudio de la huella, desde su primera aparición en el mundo de los videojuegos hasta los proyectos futuros, aportando también algunas curiosidades de la compañía y sus títulos más reconocibles. Esta es nuestra particular forma de felicitar a Naughty Dog por sus 30 años de historia.

  • ¿Sabías que Naughty Dog no fue el nombre inicial de estudio?

Así es. Naughty Dog no empezó mordiendo con rabia en el mundo de las consolas con el éxito de Crash Bandicoot. De hecho, los inicios se produjeron de un modo mucho más discreto. JAM Software nacía en 1984 como un pequeño estudio que curiosamente conformaba su nombre de la mezcla de las iniciales de los nombres entre Jason Rubin y Andrew Gavin, sus fundadores. Ambos desarrolladores comenzaron su aventura siendo muy jóvenes y emprendedores, por lo que empezaron a crear juegos de un tinte muy distinto a lo que estamos acostumbrados a ver hoy en día. Aunque sus propios fundadores catalogan estos inicios como “los comienzos desorientados”.

Cabe destacar que ese estudio que comenzó llamándose JAM Software comenzó como algo parecido a una reunión de amigos que pasaban sus ratos libres desarrollando videojuegos, experimentando con las nuevas técnicas de la época y realizando sus primeros proyectos en un garaje. Por aquel entonces los jovenzuelos trabajaban para Apple II y sus títulos ya apuntaban maneras, aunque estaban muy alejados de lo que estamos acostumbrados a ver. Juegos como Math Jan (1985), Ski Crazed (1986), Dream Zone (1988), Keef the Thief (1989), Rings of Power (1991) y Way of the Warrior (1994), conformaron sus primeros pinitos en lo que a creación de videojuegos se refiere, aunque no les supusieron cifras millonarias. Si algo se podía ver en estos particulares títulos, es el sentido del humor que han venido demostrando a lo largo de su historia. Llámese JAM Software o Naughty Dog, a estos chicos les van las cosas divertidas.

  • En la variedad está el gusto

Los comienzos de JAM Software no nos trasladaron a un mundo de fantasía, ni un entorno dominado por los disparos, el riesgo o la aventura. Sus primeros juegos, que hemos mencionado anteriormente, se basaban en algo totalmente opuesto a esto. De hecho, Dream Zone, una de sus primeras creaciones, se basaba en imágenes estáticas con las que había que interactuar a través de mensajes para realizar las acciones que el usuario considerara oportunas. 

A Dream Zone se le unieron otros títulos de corte totalmente opuesto: trataron levemente el género de lucha, con Way of the Warrior, en el que se implementaron personajes muy variados, llegados de diferentes partes del mundo y distintos modos de lucha, dependiendo de sus personalidades y sus lugares de referencia, aunque el título no terminó de cuajar por un manejo poco preciso y unas animaciones poco cuidadas; la sorpresa la encontramos en el género de rol, porque sí, JAM Software, actual Naughty Dog, cuenta con un juego de estas características en su curriculum. Se trata de Rings of Power, donde ya se podía entrever la calidad de las historias que los chicos del perro travieso nos tenían preparadas para el futuro, así como su estilo colorido y el diseño cuidado de los personajes.

Incluso podemos encontrar un pequeño guiño a Uncharted en sus inicios. Keep the Thief ya nos contaba la intrépida historia de un ladrón algo canalla (esto nos suena, ¿verdad?), donde predominaba levemente el género de aventuras, aunque la exploración no rozaba la excelencia como en la saga protagonizada por Nathan Drake. Claro que las prestaciones de la época tampoco ofrecían tantas posibilidades.

Lo que podemos apreciar claramente es que JAM Software no se encasillaba en sus productos. Trataban de buscar variedad e innovación en todos sus proyectos para seguir explorando a fondo la industria del videojuego, algo que ha ayudado a su constante evolución en este mundillo. Aunque el salto de calidad llegaría algo más tarde.

  • Crash Bandicoot y la época dorada

La irrupción del perro travieso y la época dorada podría ser el título de uno de los proyectos de estos originales desarrolladores dada su vocación por el humor. Sin embargo, son dos conceptos que, a pesar de no estar incluidos como título de un videojuego, fueron de la mano en los años siguientes de la compañía. JAM Software finalmente quedó atrás para dar paso a un intrépido y desconcertante nuevo nombre: Naughty Dog. Ni siquiera Andy Gavin y Jason Rubin, recuerdan con exactitud el motivo de este nuevo nombre, que a día de hoy ya nos suena como un miembro más de la familia de los videojuegos (tal vez fuera porque la compañía contaba con un Bullgod francés y un Bichon Frise entre sus filas, que, probablemente, hacían alguna que otra travesura).

Tras sus primeros proyectos en los que ya se pudo ver el potencial de los trabajadores de la recién estrenada Naughty Dog, finalmente se les abrió la puerta del éxito a través de Sony. La compañía nipona preparaba con fuerza su primer sistema de videojuegos, PlayStation. La propuesta era irrechazable, por lo que los chicos comenzaron a trabajar a destajo para ofrecer un gran producto con el que encandilar a Sony. Y lo consiguieron: con la demo de Crash Bandicoot maravillaron a Sony, que no dudó en fichar a los chicos de Naughty Dog para su inclusión en el mundo de las consolas, convirtiéndolos en una auténtica first party. Y vaya si fue una excelente decisión.

Desde entonces, la compañía de la huella ha estado trabajando estrechamente con Sony. Crash Bandicoot fue todo un éxito, no solo de ventas, sino de calidad y nuevas ideas a la década de los 90. El simpático marsupial de piel rojiza consiguió conquistar al público y convertirse en la gallina de los huevos de oro de sus creadores y, por qué no decirlo, de la propia PlayStation. Andy Gavin y Jason Rubin vivían un auténtico sueño, su criatura se había abierto un hueco entre una de las consolas más prometedoras del momento y el resultado de su trabajo comenzaba a dar sus frutos, catapultando a la compañía y ofreciéndoles un salto de calidad.

Curiosamente, muchos de los trabajadores que trabajaron en este primer gran proyecto, hoy en día siguen formando parte de la compañía, ofreciendo su experiencia bajo el sobrenombre de “original Naughty Dog”. A través de Crash Bandicoot pudimos ver la verdadera esencia del estudio: un género de plataformas cargado de humor, secretos ocultos y una historia interesante a la par que cómica. Además, consiguieron exprimir al máximo el hardware que ofrecía la primera PlayStation, con lo que el título ya no pecaba de diseños poco logrados o de mecánicas imprecisas. Colorido, polígonado vistoso, animaciones conseguidas y una jugabilidad muy, muy rápida y suave que lo hacían verdaderamente adictivo, Crash Bandicoot consiguió ensalzar las grandes cualidades de los videojuegos de la época y competir contra los gigantes de por aquel entonces.

Naughty Dog era la compañía del momento, la niña bonita de Sony. Una comunión que siguió dando sus frutos en las entregas sucesivas del marsupial: Crash Bandicoot 2 y Crash Bandicoot 3, que mantuvieron la gran esencia del título primigenio, añadiendo y aportando algunas novedades como la posibilidad de escoger otros personajes, la conducción o la inclusión de las tres dimensiones. Tras Crash Team Racing, uno de los mejores títulos de conducción animados que se nos pueda venir a la mente, el idilio de la compañía con Crash (que llegó a ser catalogado como mascota de PlayStation) finalizó, dando pasos a nuevos proyectos gracias al potencial que le había aportado este marsupial. Aunque la franquicia fue adquirida por Vivendi, continuando sus historias.

Hacemos aquí una pausa por hoy pero tranquilos porque mañana os ofreceremos la segunda y última parte de este repaso histórico a Naughty Dog con sus éxitos recientes como Uncharted o The Last of Us entre otras muchas casos. Estad atentos a AlfaBetaJuega.

Juan Montes

Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.

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