REPORTAJE: ¿En qué se debería basar el juego de Marvel y Telltale?

Marvel y Telltale Games, una asociación que se nos ha anunciado con dos años de adelanto. Dos años, ahí es nada. La que deben estar liando para que se tomen tanto tiempo de antelación antes de que podamos echar el guante a los frutos de su colaboración. Claro que, en el momento dulce de popularidad en el que se encuentra la Casa de las Ideas gracias al cine y sacudiendo sus colecciones con el finiquito del universo Ultimate y el trasvase de personajes de otras realidades alternativas, tampoco es que hayan escogido mal día para proclamar su relación a los cuatro vientos. Ahora la pregunta es evidente: ¿Y ahora qué?

Porque realmente no sabemos nada. No conocemos el título, no hemos visto ni una pantalla y damos por sentado que será una aventura gráfica episódica, el género que es la especialidad de Telltale Games y donde se mueven como pez en el agua. En fin, como queda mucha espera por delante, y a falta de conocer más detalles, podríamos hacer lo que los fans gustamos de hacer siempre en estos casos. Podemos imaginar, que para eso es gratis. Y un buen punto de partida sería imaginar cuál podría ser la referencia para este nuevo juego de Telltale. Qué personajes o qué tramas podrían dar forma a este proyecto. Llámalo una lista de deseos si quieres, pero por pedir…

¿Nos adentramos en el mundo de Marvel para ver dónde puede pescar Telltale Games?



GLA (Great Lakes Avengers)

Porque un juego diferente necesita héroes diferentes. Y no hay un grupo de Vengadores como los Vengadores de los Grandes Lagos. En realidad, ni siquiera son Vengadores, se apropiaron del nombre porque tenía tirón, y bueno, hubo esos problemillas con la Fundación Maria Stark… Pero qué caramba, un equipo que llegó a contar en sus filas con el personaje más poderoso del Universo Marvel bien se merecería su propio juego, ¿o no?

A falta de una palabra mejor, los Vengadores de los Grandes Lagos, también conocidos como X-Men de los Grandes Lagos, Iniciativa de los Grandes Lagos o Campeones de los Grandes Lagos, son una panda de perdedores como pocos a los que no se les dan muy bien los nombres de grupo. Fundado por Mr. Inmortal, un tipo que no puede morir, pero que no se libra de recibir más que una estera, Dinah Soar, la modelo Big Bertha, El Hombre Plano y El Hombre Puerta, este equipo de aficionados tocó techo cuando contaron con el adiestramiento de los Vengadores Ojo de Halcón y Pájaro Burlón y reclutaron a Chica Ardilla, la cuál, como miembro de los Vengadores de los Grandes Lagos, derrotó a villanos de tanta entidad como Thanos o el Doctor Muerte (los auténticos y genuinos, como insistentemente se nos recordaba en las viñetas) sin más ayuda que la de sus fieles ardillas. Pero incluso la heroína invencible de Marvel (y broma recurrente en este sentido desde entonces) abandonó el grupo porque… en fin, dependían demasiado de ella y eso le lastraba.

Así que… ¿qué tal una aventura de tono cómico y disparatado con un superhéroe que no muere ni a la de tres, una supermodelo que controla la grasa de su cuerpo, un tipo cuyo cuerpo es un portal espacial, otro que es completamente plano y, por favor, por favor, la Chica Ardilla? Vamos firmando ya donde sea y adelantamos tiempo.



Thunderbolts

De “La justicia como el rayo” a “Los más buscados de Marvel”. Thunderbolts es un grupo del que no se puede explicar su éxito sin entrar en el gran spoiler que, te adelantamos, vamos a hacer en unas líneas. Porque es necesario para entender cómo el guionista Kurt Busiek y el dibujante Mark Bagley dieron la mejor colección de la editorial durante la tormentosa época de la maniobra Heroes Reborn, en la que cuatro de las principales colecciones de Marvel fueron reiniciadas y reinventadas por varios artistas de la entonces emergente editorial Image.

Así, en un mundo que llora la desaparición de Los Vengadores y Los 4 Fantásticos tras el combate contra Onslaught, la gente de bien se pregunta si los héroes restantes podrán defenderles de las grandes crisis. Un faro de esperanza llega con la aparición de los Thunderbolts, un grupo surgido prácticamente de la nada que pronto se gana la confianza del público. Con Ciudadano V al frente, MACH-I, Atlas, Meteorito, Pájaro Cantor y Techno comienzan a ser aclamados como justicieros de solvencia en los que confiar hasta el regreso, si se producía, de los héroes desaparecidos. Y si recuerdas ese aviso de spoiler muy gordo que te hemos dado antes, ahora es el momento de que te saltes el último párrafo si no quieres estropearte la lectura del primer número.

Y es que en las últimas viñetas del mismísimo número inicial de su colección, Ciudadano V se revelaba como el supervillano Barón Zemo, y al igual que éste, cada miembro de los Thunderbolts era en realidad un integrante de los Amos del Mal. MACH-I era en realidad El Escarabajo, Meteorito era Piedra Lunar, tras Atlas se escondía Goliath, Pájaro Cantor era realmente Mimí Aulladora y Techno era realmente El Arreglador. El shock para el lector era descubrir que la nueva última línea de defensa del mundo era en realidad su mayor amenaza. Pero los planes no siempre salen como uno los planea. Los orígenes del grupo son ideales para un juego con elecciones morales y conflictos, ¿no te parece?



X-Force/X-Statix

Cuando el show business y los superhéroes se juntan, nace la encarnación de X-Force que Mike Allred y Peter Milligan mostraron de improviso en la páginas de su colección tomando el relevo, y el nombre, de los hasta el momento mutantes conocidos por el público. Los nuevos X-Force eran completamente desconocidos y más extraños de lo normal, pero además cuentan con patrocinadores y sus intervenciones son registradas en vídeo. Son más los protagonistas de un reality show que un grupo de héroes. Es más, si alguno de ellos no sale vivo de la misión, mejor que mejor puesto que es algo que siempre da audiencia. No es de extrañar que sus miembros estén desquiciados.

Miembros como El Anarquista, U-Go Girl, Vivisector, Chica Muerta, Mr. Sensible, también llamado El Huérfano o Zeitgeist, los cuales han ido desfilando en sucesivas encarnaciones según otros de una alineación bastante nutrida iban pasando a mejor vida. Y es que Milligan y Allred tienen poco que envidiar a George R. R. Martin. Tampoco es que sus superpoderes sean muy convencionales, contando con individuos con vómito ácido como Zeitgeist, el sudor también ácido del Anarquista o el monopatín volador con consciencia propia de El Guapo, otro de sus miembros eventuales. Pero la verdadera estrella está tras la cámara. Se trata de Doop, una especie de criatura verde flotante similar a una patata con brazos y ojos saltones, y que alberga una dimensión paralela en su interior.

El drama, el humor negro y las muertes absurdas van de la mano con esta encarnación de X-Force. Tampoco daría mal para un juego propio, aunque es un arroz que ya se ha pasado…



Secret Wars

El macroevento Marvel por excelencia. Su segundo gran choque de personajes después de Contest of Champions y un antes y un después en varias infancias gracias a su agresiva campaña y a su línea de juguetes. Como cómic, Secret Wars no es que sea una maravilla, pero menuda sorpresa cuando todas las colecciones de los personajes involucrados terminaban sus números anteriores al lanzamiento de la miniserie con sus protagonistas viéndose irresistiblemente atraídos a una extraña construcción alienígena que se materializa de improviso en Central Park. Al cruzar el umbral se ven transportados a otro mundo en el que un ser que se hace llamar el Todopoderoso expone la situación. Será una batalla del bien contra el mal y el bando ganador verá concedidos sus deseos.

Por Secret Wars pasaron pesos pesados como el Capitán América, Spiderman, Iron Man (por entonces con James Rhodes dentro de la armadura sin que nadie lo supiera), Los 4 Fantásticos o la Patrulla X por un lado, con antagonistas como el Doctor Muerte, Magneto, Doctor Octopus o Galactus, y el papel primordial de un mindundi como el Hombre Molécula que posee el poder para ser el supervillano más peligroso del mundo. El Doctor Muerte no tarda en ver que el verdadero premio no es librarse de los héroes y conformarse con un deseo, sino conseguir el poder infinito que posee el Todopoderoso.

Quizá si Telltale diese, de alguna manera, un volantazo brusco hacia la acción, Secret Wars podría tener su versión en videojuego tres décadas después. Sería un deseo a considerar.



Spider-Island

Nuestro amigo y vecino Spiderman hace lo mismo que puede hacer una araña. Puede lanzar redes, trepar por las paredes, dispone de fuerza, reflejos y agilidad sobrehumanos y de un sentido arácnido que le avisa del peligro. ¿Pero y si todo Manhattan recibiese de repente poderes arácnidos? ¿Dónde deja eso al trepamuros? Y lo más importante, ¿quién está detrás de este suceso? Es lo que explora el guionista Dan Slott en la saga Spider-Island, donde un gran número de personajes Marvel se dan cita para defender la ciudad de un montón de tipos con poderes arácnidos y ganas de bronca.

Spider-Island es una buena oportunidad para conocer más a fondo a Peter Parker y su responsabilidad como Spiderman, pero también a personajes muy significativos en el pasado del personaje como El Chacal, uno de los enemigos que más ha puesto la vida del cabeza de red patas arriba al desencadenar la infame Saga del Clon. Otros viejos conocidos como Madame Web, Kaine o personajes tan peculiares como La Coneja Blanca se citan en esta aventura donde el pobre Spidey se encuentra siendo uno más entre una miríada de hombres araña con distintas intenciones.

¿Sería una buena historia para que Spiderman protagonizase una aventura al estilo Telltale? ¿Mejor la mencionada – glups – Saga del Clon, o el arco argumental con la verdadera identidad del Duende de fondo, o la reciente etapa de Superior Spider-Man con la mente del Doctor Octopus en el cuerpo del arácnido, quizá? Posibilidades hay.



Marvels

A principios de los años 40, Phil Sheldon es un joven y prometedor fotógrafo que aspira a trabajar para un gran periódico. Su ojo está dispuesto a captar a través del objetivo de su cámara todo lo que la nueva edad de los prodigios puede ofrecer. Porque el mundo está cambiando, seres con extraordinarias habilidades están apareciendo y Sheldon tiene que dar fe de ello. Seres como ese Capitán América que dicen que ha sido creado en un laboratorio, el escalofriante Antorcha Humana, un androide que arde al contacto con el oxígeno, un soberano atlante que se hace llamar Namor y que ha declarado al guerra a los habitantes de la superficie… Y eso no es nada para lo que está por venir.

Marvels es una genial miniserie a cargo de Kurt Busiek y Alex Ross en la que se repasan desde el punto de vista de su protagonista y a través de los años diferentes momentos clave del Universo Marvel, como la aparición de los Invasores, el supergrupo de la Segunda Guerra Mundial, la primera venida de Galactus o el impactante suceso en el que durante una lucha entre Spiderman y el Duende Verde sobre un puente, Sheldon ve caer cierto cuerpo desde lo alto, sabiendo ya de antemano lo que significa.

El bueno de Phil Sheldon se merece salir a la palestra, desempolvar su objetivo y llevarnos de la mano a visitar el universo Marvel en un juego que se prestaría muy bien a adaptar una historia que ya venía por capítulos. Y ya se sabe, el que se mueva no sale en la foto.



Lo que sea, pero con Rick Jones

Rick Jones, amigos, ese grandísimo olvidado sin el cuál el Universo Marvel no sería el mismo. Porque Rick Jones, queridos lectores, tuvo la culpa de que los Vengadores se reunieran por primera vez. Rick Jones fue el inseparable compañero de Hulk durante años. Rick Jones era el humano con el que el Capitán Marvel, uno de los mayores héroes que han pisado la Tierra, cambiaba su lugar al chocar las Negabandas. Rick Jones, quien jugó un papel determinante en la Guerra del Destino al usar un desconocido poder latente que poseen los seres humanos y que volvió a poner en práctica en la miniserie Siempre Vengadores. En definitiva, Rick Jones. El tipo que, como el jueves, siempre está en medio.

Rick Jones está pidiendo desesperadamente a gritos y con un tipo de letra a tamaño estratosférico disfrutar de la actual relevancia del Universo Marvel de una manera más notable por el gran público. Y eso que en la actualidad es un superhéroe de todas todas, ya que bajo la identidad de Bomba-A puede tomar la apariencia de un monstruo semejante a la Abominación pero de color azulado y con placas sobre su cuerpo. Pero quedémonos con el Rick Jones bribonzuelo, desenfadado y sinvergüenza que conocemos y amamos, ese Rick Jones que quería ser estrella de rock, que recibió entrenamiento del Capitán América en combate cuerpo a cuerpo y que era un compañero profesional de superhéroes en toda clase de aventuras.

Imagina el juego que puede dar a los muchachos de Telltale Games para contar una gran epopeya con variados personajes desde el punto de vista del impulsivo Jones. Quizá acompañando a un héroe distinto en cada episodio de la aventura. Rick, te llevamos dentro, tío.



Y tantas y tantas…

Como decíamos al comienzo, si algo tiene el Universo Marvel son historias para contar. Y muchas son susceptibles de llevarse a videojuegos. Hemos visto solo algunas, pero quedan muchísimas otras. Clásicos como la Saga de Fénix Oscura, las epopeyas galácticas con las Gemas del Infinito de por medio de Jim Starlin, la Era de Apocalipsis, de la que quizá veamos un vistazo en el cine próximamente, la Dinastía de M, Invasión Secreta, Guerra Mundial Hulk, la Guerra Kree-Skrull, la saga de la Encrucijada, o incluso otros mundos como los de la línea Marvel 2099, la miniserie Marvel 1602 o el ahora extinto universo MC2 con los descendientes de los superhéroes que conocemos.

Qué nos tiene preparado Telltale Games es algo que estamos deseando conocer. Con semejante repertorio de personajes y con un universo tan rico en historias, cualquier cosa es posible. Lo malo, que nos toca esperar hasta 2017, pero hasta entonces seguimos teniendo Marvel para rato. De hecho… ¿y si el propio Stan Lee pasara de ser el rey de los cameos al protagonista de su propio juego como ya hizo con sus cómics? Como a Uatu, el Vigilante, en este caso solo se nos permite contemplar y no actuar. Pero qué quieres, si es que ya va habiendo ganas de actuar…

Juan Elías Fernández

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