Reportaje: Resacón en Tokio

Hay formas y formas de pasar una Nochevieja.

Si tu corazón late haciendo "bit", le rezas a Kratos y a Crom, cada vez que entras a un bar sigues buscando con la mirada una recreativa de Gauntlet, y te sigues sabiendo de memoria la banda sonora de Bola de Dragón ("volando, volando, siempre arriba…") no cabe duda que tu sueño es terminar y arrancar un año en Tokio, la capital mundial de los jugones.

Así que el día que Diana Villar, la Jefa Maestra que se ocupa de las AlfaBetaJUERGAS me cogió de la pechera y me dijo "Tomás, estas navidades volamos a Japón" me convertí de inmediato en Astroboy y lancé el puño arriba. Enseguida me puse en contacto con Andrés Sanchez Braun, colega, amigo, hermano de batallas y gambitero de corazón. Un hombre. Un vikingo. Pluma de la agencia EFE en Tokio, uno de los tipos que más y mejor conocen la cultura y sociedad nipona. Siempre que he podido pisar Tokio me ha servido de guía y gurú.

Él es el verdadero responsable de lo que aquí os vamos a enseñar: videojuegos, cervezas, garitos, barrios, tiendas y objetos que convierten la capital nipona en un espacio que adorar y al que volver cada poco, sin que el bolsillo y las horas de vuelo puedan nunca echarte atrás.

Y es que nada más bajarte del avión, una vez has corrido a ese servicio con baño robótico incorporado, la vida se ve de otra manera, se nota distinta. Más calmada, más inocente, más extraña. Han cogido toda la pasta que occidente ha acumulado durante siglos y han hecho otra cosa, otra aventura, es la mejor manera de volar a otro planeta sin salir de La Tierra, y eso es maravilloso.

Por eso, si llegas cansado no te echas a la bartola: te tiras de cabeza a por la ciudad. Nos agarramos fuerte a otros bandarras como nosotros (Yuriko, Javi, Carlos, Noemí, Juan, Ana, María…) hasta juntar una banda de españolazos, recién llegados unos y residentes la mayoría, con la que no dejar viva ninguna izakaya. Así se llama a los bares de mala muerte y buen comer de Japón, donde todavía se puede fumar a la antigua. Por lo que la cosa siempre se alargó hasta al amanecer discutiendo de videojuegos, futbol y chistes verdes, como es menester.

Y olvidaos de la "comida sana" japonesa que nos venden día sí y día también. Tokio puede contigo, saca de tus entrañas el amante de la comida rápida que llevamos dentro.

¿Cómo se puede escapar de un país que te ayuda a pasar la resaca desayunando en Wendy´s…

… y además promete en sus McDonald´s abiertos 24 horas al día que si no te dan el Big Mac en 60 segundos te lo llevas gratis?

Tokio es así: perversión, vicio y diversión, mucha diversión, sin parar, full time, ¡non stop!

Vean y opinen. Esto es lo que dio de sí el arranque del año para la colonia española en la capital nipona. Prometo enseñarles al detalle lo que por allí se cuece, y los mejores lugares de compras al alcance de todo fan de los videojuegos.

Pasen de página y súbanse a este reportaje…

 


El último día del año lo arrancamos visitando la tienda de Konami, en un centro comercial debajo de sus oficinas. Sólo tenéis que salir del metro de Roppongi y lo encontraréis sin pérdida.

Muy grande no es la verdad, y tampoco muy económica que digamos, pero para los fans de la compañía no faltan las figuras, camisetas y curiosidades después de que su mascota os de la bienvenida desde el cristal.

Los fans de Metal Gear fliparéis con frikadas de todo tipo, también tienen robots muy chulos de Zone of the Enders, una demo station donde poder probar juegos (en esta ocasión le hincamos el diente antes de tiempo a Metal Gear Rising) e incluso consolas exclusivas.

Esta zona entre la torre de Tokio (mítica para todo aquel que haya leído el manga Dragon Head) y la torre Mori, la zona de Roppongi, es quizá la parte más llena de occidentales de la ciudad, pero no deja de tener su encanto especial. Os recomiendo que no dejéis de visitar el centro comercial y las tiendas de Roppongi Hills, sobre todo porque entre ellas se esconde el museo de arte moderno, donde sin duda os lanzaréis a por objetos de grandes diseñadores como Takashi Murakami, que tan influídos están por el manga y el anime.

Si os pilla de cena por Roppongi no dejéis pasar la oportunidad de sentaros en Gonpachi.

Inspirándose en este mítico restaurante, Tarantino ideó una de las escenas más conocidas de Kill Bill, comeréis su arroz con semillas de mostaza temiendo que se os acerque una niña con una bola de metal unida a una cadena.

 

 

Mucha gente os hablará de Akihabara como el epicentro de la comunidad gamer en Tokio, y sin duda debéis visitarlo, sobre todo por sus enormes centros de recreativas creados por Sega y Taito.

Pero en este reportaje queremos mostraros otros lugares que no dejar escapar, más económicos, menos occidentalizados, no tan masivos en algún caso y con mejores ofertas y curiosidades si lo que os apetece es lanzaros a consumir.

Ese es el caso de Shimokitazawa.

Es una zona comercial a la antigua, en un barrio normal y con gente normal, donde poder agarrar unas buenas zapatillas a un precio más barato que en otros lugares de la ciudad, y donde, al contrario que en Akihabara, poder dar rienda suelta a nuestra pasión por los recreativos de una forma más tranquila por 100 yenes la partida.

Ya sea picándonos al Mario Kart

… soltándo algún que otro guitarrazo…

… o en juegos tan absurdos y divertidos como este de aquí debajo, en el que tienes que levantar de golpe una mesa enfadado.

Así de freak, así de sublime.

No os escapéis de este barrio sin acercaros a una de las mejores tiendas de discos de Tokio, Disk Union, donde poder pillar cd´s y vinilos de cualquier tipo de música realmente baratos. Verdaderas joyas que llegan intactas a la segunda mano.

Nosotros no pudimos evitar hincarle el diente a este pequeño tesoro:

Shimokitazawa tiene rincones geniales, donde poder comprar todo tipo de curiosidades y objetos extraños. Imaginen ustedes qué barbudo loco se encuentra detrás de esta máscara… Pues bien, esto es de lo más normalito que uno se puede encontrar.

Locales de este tipo se reparten por toda la ciudad, pero los famosos son los Don Quijote. No, no tienen nada que ver con el hidalgo loco, y tampoco entendemos por qué un pingüino es la mascota de esta cadena de tiendas. En Don Quijote podréis encontrar desde los objetos más básicos hasta las mayores frikadas.

¿Lo mejor de todo? Su sección de disfraces, sin duda. No falta de nada para quien le pille una fiesta de máscaras desprevenido.

 

Llegada la hora de celebrar la Nochevieja lo mejor es acercarse al epicentro de Tokio, Shibuya, el lugar más parecido en todo el planeta a Blade Runner. Allí teniendo los colegas o el arrojo, hacerse con un menú cerrado por 30 euros no es cosa difícil en una de las múltiples izakayas que se encuentran en los diferentes pisos de sus edificios. Eso fue lo que hicimos los españolazos, nos juntamos al calor de un buen ramen y nos pusimos finos.

Una vez pasadas las campanadas (que allí os tocará hacerlas a golpe de smartphone, porque a los japoneses les puede dar las 12:30 que no se alteran), lo mejor es tirarse de lleno a los garitazos de Shibuya.

Especial dedicación merece Rockaholic, donde poder volverse un poco loco hasta el amanecer cantando himnos punk de High Standard, para que después se te haga mediodía metido en un karaoke.

Y es que en Tokio todo son contrastes, entre lo moderno y lo tradicional, lo extravagante y lo correcto… Próxima estación de metro en nuestro viaje: Harajuku.

 

Harajuku es otro de esos lugares únicos en el mundo, si lo que buscais son ropa y objetos otaku es vuestro lugar, y el inicio del recorrido es la abarrotada calle Takeshita.

Sobre todo si como nosotros os metéis de lleno en ella recién comenzadas las rebajas. Lo mejor es echarse primero a la derecha, y coger aliento disfrutando de la tienda de Tamatgochi.

Justo al final de Takeshita, donde todos los vendedores chillan a grito pelao ofertando lo mejor de cada tienda, os encontraréis con los más estrambóticos y airados de todos, los de WeGo, un lugar que no debéis dejar pasar para haceros con ropa a muy buen precio, siempre y cuando vuestras medidas se ajusten a las de los delgados y pequeños japoneses.

No fue mi caso.

En las calles Harajuku y Omotesando vuestras carteras correrán peligro si lo que buscais es buena ropa.

Pero los más freaks lo pasaréis todavía peor cuando lleguéis a una de las mejores tiendas de juguetes del planeta, Kiddy Land.

Peluches de todo tipo, Angry Birds achuchables de todos los tamaños, los recién llegados stickers del servicio de mensajería LINE cobran vida…

Super Mario vigila la tienda desde cada uno de sus rincones…

… y hasta Pikachu sale a despedirnos cuando cogemos la puerta de salida. ¡Bendito lugar!

Un buen sitio donde si no se es muy exigente poder hacerse con algunas buenas figuras. Y es que en las próxima página os diré cuál es el lugar más selecto de todo Japón.

 

Lo mejor lo dejamos para el final. Porque ni Akihabara ni Harajuku, el templo de cualquier fan de los videojuegos y la cultura pop japonesa es Nakano Brodway, un centro comercial repleto de tiendas a cada cual más especial, y dominado por la presencia de Mandarake, el lugar más antiguo de Japón dedicado a la venta de todo lo relacionado con el Manga y el Anime.

Es entrar en este lugar mágico y empezar a hiperventilar. Yo era la segunda vez que lo pisaba y es como entrar en un templo. No es que no falte de nada: es que hay de todo y en muchísima cantidad y calidad.

¿Qué se puede comprar en Nakano Brodway? Tomad aire porque este es solo un pequeño ejemplo de lo que podéis encontrar en sus tiendas:

Algunos de los primeros juguetes modernos que tuvieron los niños japoneses…

… algunos de ellos realmente bellos y antiguos…

… ¡¡¡muy, muy antiguos!!!

Figuras únicas y exclusivas de series manga tan conocidas como One Piece. Ya sea en formato grande…

… o en formato pequeño. No será por variedad.

 

También podréis haceros con las primeras Game & Watch, lo más parecido que tuvimos de pequeños a las consolas portátiles, verdaderas joyas de los videojuegos.

Nosotros no pudimos evitar comprarnos esta mítica de Mario Bros.

Porque será por juegos, da igual la consola que elijas, aquí tienes de todo. Y si eres fan de Nintendo sin duda este lugar te va a parecer el paraíso.

Los más fanáticos de Dragon Ball encontraréis lugares donde pasar horas y horas haceros con objetos únicos y exclusivos.

Y entre tienda y tienda siempre te das de bruces con maquinas en los pasillos donde tomar aire echando una partidita.

 

Lo más valioso que tiene Nakano Brodway son los acetatos e ilustraciones originales. Piezas de museo, obras de arte, diseños que luego pasaron a formar parte de los animes más importantes.

Dibujos originales de Otomo, de Miyazaki, de Toriyama… Es verlos y ponerse a babear.

 

Este reportaje es solo una pequeña parte de lo que dio de sí nuestro viaje a Tokio.

Desde la primera vez que pisé esta ciudad hace años, acudiendo a una entrevista con Shinji Mikami, con cada nueva visita me he ido enamorando más. No hay otra forma de verlo, al menos una vez en la vida hay que perderse por sus calles, mezclarse con su gente, vivir lo que supone para ellos como experiencia vital los videojuegos y su arte.

Para los fans de los videojuegos nunca perderá la magia, en Tokio nació todo, una cultura y forma de vivir el ocio electrónico.

Esperamos haber podido llevaros un poco de su ambiente con este texto, nosotros esta Navidad jamás la olvidaremos.

 

Tomás McNulty, redactor jefe multimedia de AlfaBetaJuega

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