Rockstar Games pagó para que el primer Grand Theft Auto tuviera la peor prensa posible

Hay un viejo dicho que reza lo siguiente: «La mala publicidad es buena publicidad«. Hay quienes consideran que, incluso si hablan mal de ti, ya están hablando, y eso hace que captes la atención de más y más personas. Imaginad combinar eso con una franquicia como Grand Theft Auto y os podréis imaginar el explosivo cóctel que puede nacer de ahí.

Lo cierto es que GTA siempre ha sido algo envuelto en polémica. La libertad que concede al jugador, la cantidad de crímenes virtuales que se pueden cometer y todas las posibilidades que se brindan son algo que siempre ha tendido a su lado más oscuro y a hacer que muchos sectores alcen la voz en su contra por la violencia que se muestra por pantalla. Por supuesto, tampoco podemos olvidarnos de esas campañas que han nacido por pura invención, achacando al juego cosas que se escapan incluso de su amplio abanico de maldades.

Pero la controversia es algo que ha estado ligado a esta franquicia desde sus orígenes. Cuando Rockstar Games, por aquel entonces DMA Design, concibió el primer juego de esta saga, decidió llevar a cabo la campaña publicitaria más agresiva posible. No se centraron en hacer destacar sus bondades, sino todo lo contrario, pelearon por hacer que salieran a la luz todas sus maldades. Todas las fechorías que se podían llevar a cabo. A fin de cuentas, al jugador y al espectador siempre les atrae más lo destructivo que lo constructivo. Somos así, aunque no queramos admitirlo.

Para ello, contrataron a Max Clifford, uno de los publicitas más controvertidos se sumó al carro de la compañía para hacer brillar a Grand Theft Auto por su lado más oscuro y peligroso, justo por ese que haría a los grandes medios llevarse las manos a la cabeza mientras señalaban con el dedo a una obra que acusaban de peligrosa para todo el público.

En lugar de permitir sesiones de prueba y otros mecanismos tan típicos de esta industria, la compañía decidió lanzar comunicados en los que se ensalzaba la brutalidad que el jugador podía llevar a cabo, cómo se podía robar cualquier coche, vaciar cargadores de armas sobre quien o lo que se quisiera, o incluso atacar a la policía para acabar con ella en caso de perseguirte. Debido a esto, no tardaron en salir a la luz declaraciones de los cuerpos de policía de Inglaterra, denunciando al título por ser algo incluso enfermizo y engañoso.

Esa fue la llama para una mecha que acabaría haciéndolo saltar todo por los aires en una vorágine de críticas negativas por parte de los medios ingleses y americanos. Fue todo un apaleamiento mediático ante una franquicia que acababa de nacer y estaba brillando por su lado más negativo. Y fue entonces cuando Rockstar decidió lanzar su juego.

Ahí, todos los medios que se habían lanzado a criticar desenfrenadamente empezaron a recular, pero ya era tarde. Tal y como explicaría Dave Jones, responsable de la obra, años más tarde: «Cuando el público vio el juego, se podía notar como se desinflaban al ver bien aquello contra lo que habían hecho campaña. Pero no podían volverse atrás en ese momento. Fue todo un golpe».

Ya habían conseguido captar la atención de todo el mundo y, a pesar del aluvión de críticas, al público le había llamado la atención ese juego que tanto enfado estaba causando. Grand Theft Auto había entrado por la puerta grande y a hombros, ya no habría nada que pudiera pararlo.

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.
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