¿SABÍAS QUE… el creador de Game Boy casi cancela Super Metroid tres veces?

¿SABÍAS QUE… el creador de Game Boy casi cancela Super Metroid tres veces?

Bienvenidos a una nueva entrega de ¿Sabías que…?, la sección de AlfaBetaJuega dedicada a la historia de los videojuegos y sus curiosidades. En 1994 llegaba a Super Nintendo uno de sus cartuchos más destacados, Super Metroid, obra de Yoshio Sakamoto y el grupo de programación que incluía algunos de los mejores talentos del equipo R&D1 de Gunpei Yokoi, el ingeniero creador de Game Boy. Sin embargo, el juego estuvo a punto de no ver la luz hasta en tres veces.

Y todo porque los continuos retrasos de un desarrollo que tenía a sus miembros prácticamente haciendo vida en la oficina desesperaban a Yokoi, que con un monumental enfado casi cancela un proyecto que él no terminaba de ver del todo claro. Y es que algo raro se olía… pero en sentido demasiado literal. Te lo contamos en esta entrega de ¿Sabías que…?



Yo me calmaré, todos lo veréis

Cualquiera pensaría que después del éxito de Metroid en NES y de Metroid II: Return of Samus en Game Boy, su llegada a Super Nintendo era ir a tiro hecho. Eso debía pensar seguramente Yoshio Sakamoto, creador y director de las dos primeras entregas de la saga. Y con esa intención propuso la idea de hacer un Metroid III en la máquina de 16 bits, respaldado por el éxito de estos anteriores cartuchos. Sin embargo, en Nintendo no parecían muy emocionados. Se dice que Sakamoto tuvo que ir detrás de sus jefes varios meses hasta que a finales de 1991 se le dió luz verde al proyecto. Un proyecto que poco se imaginaban que se iba a alargar hasta 1994.

De haberlo sabido entonces, seguramente a Gunpei Yokoi, padre de la consola Game Boy y productor del juego le hubiera dado una úlcera. Yokio estaba al frente del equipo R&D1, dividido en varios grupos destinados a hacer juegos para Game Boy (mayormente las entregas de Super Mario Land) y otros enfrascados en desarrollos para Super Nintendo. Sakamoto estaba con el llamado Team Shikamaru, y eran lo mejor de lo mejor que podía ofrecer Nintendo. Y como tal, su juego debía estar a la altura.

Eso, claro, implica que no se puede construir Roma en un día, pero dos años y pico es demasiado para Gunpei Yokoi. El ingeniero no era, ya de entrada, el mayor fan de Super Metroid, pero ver al equipo de Sakamoto prácticamente de okupas en las oficinas estirando un desarrollo que seguramente no triunfase le ponía del hígado. “Yokoi-san siempre se enfadaba cuando nos veía completamente absortos y trabajando como locos durante horas extra en Super Metroid. Él llegaba y decía ‘¿Es que estáis intentando hacer una obra de arte o qué?’ Yokoi-san se enfadaba más y más con nosotros cada día que pasaba”, contaba el propio Sakamoto a Now Gamer hace ya siete años. A tal extremo llegó su enfado que hasta en tres ocasiones redujo el presupuesto y amenazó con cancelar el juego directamente.



Y es que la queja de Gunpei Yokoi sobre el ritmo de producción no era la única que se escuchaba por las oficinas de Nintendo durante los últimos seis meses del desarrollo. Como prueba de la dedicación y entrega del equipo, sus integrante prácticamente sobrevivían a base de ingerir cafeína y sabe el cielo que viles productos de comida rápida. Rara vez eran vistos yéndose a casa, y en su lugar hacían vida y pernoctaban en un cuarto habilitado para tal fin dentro los mismos despachos en los que trabajaban. Esto, claro, tuvo consecuencias ambientales: “La habitación de dormir no se lavaba ni se limpiaba en absoluto porque siempre la estábamos usando. Una mañana, un empleado de otro área vino a despertarnos y nos dijo que el cuarto olía como un zoológico. Otro empleado de Nintendo puso un ambientador en la sala, pero eso solo hizo que el lugar oliese aún peor”.

Contento tenían al productor estos muchachotes que se estaban pasando de plazos, costando recursos a la empresa, y para colmo, dejando un olor a humanidad en el ambiente que se notaba hasta en otros departamentos. Pero ya sabemos que esto tiene un final feliz, o Super Metroid no sería uno de los mejores juegos desarrollados para Super Nintendo. Su calidad estaba fuera de toda duda, pero la mejor prueba está en que convirtió en fieles creyentes a que habían sido más escepticos: “Aunque estaba realmente descontento con nosotros, y pese a que no era de las que hacen halagos, Yokoi-san jugaba constantemente a Super Metroid una vez lo terminamos. Estaba enganchado”. No es para menos.

Hasta aquí esta entrega de ¿Sabías que…? Volvemos en siete días con más curiosidades de videojuegos. Si es que no nos pasa como a Sakamoto y compañía…

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