¿SABÍAS QUE… Aerosmith aparecía en una violenta recreativa?

¿SABÍAS QUE… Aerosmith aparecía en una violenta recreativa?

Bienvenidos a una nueva entrega de ¿Sabías que…?, el apartado de AlfaBetaJuega dedicado a las curiosidades relativas a los videojuegos. Por mucho que nos gusten los videojuegos, hay otra cosa sin la que nuestra vida no sería lo mismo, y es la música. Da igual el estilo, sería muy aburrido pasar sin ella. Por eso, esta entrega de ¿Sabías que…? Te la vamos a traer a ritmo de rock.

Porque en primer lugar te vamos a hablar de Mega Man, más conocido en su país natal como Rockman, y de una de las posibles causas no reconocida oficialmente pero más que plausible para su cambio de nombre en occidente. Luego, contaremos con la presencia de Aerosmith, que tienen una aparición estelar en una recreativa que destila el espíritu de los años 90 en cada uno de sus píxeles. Será a continuación.

Mi rollo es el rock

Ya lo decían los Barón Rojo. Que se oía comentar a las gentes del lugar que los rockeros no son buenos. Algo a lo que en Japón, y concretamente en Capcom, al parecer no daban mayor importancia. Prueba de ello es uno de sus personajes más famosos, Rockman, que precisamente toma su nombre de este marchoso estilo musical. En realidad, buena parte del elenco del juego debe su nombre a términos musicales, como es el caso de Roll, la compañera doméstica de Rock, o los también robóticos Blues y Forte. La música, a fin de cuentas, ensalza el espíritu. ¿Pero entonces, por qué Rockman se convirtió en Mega Man en occidente?

Hay una razón para este cambio de nombre, más allá de que Mega Man suena bastante bien para un héroe, todo hay que decirlo. Y al fin y al cabo, el robot de Capcom estaba destinado a ser un héroe desde el primer momento. Es más, se dice que no era la intención de Capcom crear un personaje calcado a Astro Boy, la obra de Osamu Tezuka, sino justamente conseguir la licencia de este manga para adaptarlo a videojuego, aunque el propio creador de Mega Man, Keiji Inafune, ha pasado de puntillas alguna vez sobre esta cuestión. El caso es que a la hora de dar el salto allende los mares, Rockman no iba a ser bien visto por el público norteamericano. No porque no les gustara el rock and roll, al revés. Es que en el momento, “rock” también era jerga para referirse a la cocaina.

Desde Capcom se ha señalado siempre que el motivo era que el público no hubiera entendido la referencia si se hubiese llamado Rockman, pese a que antes de convertirse en un robot de combate se le hubiera presentado como Rock y tuviera una hermana llamada Roll. No podemos meternos en la cabeza de un adolescente norteamericano de los ochenta, pero apostaríamos a que es más evidente que el otro nombre que se barajó para el personaje, Rainbow Man. ¿Por qué? Por cambiar de color cada vez que adquiere un nuevo poder. Un miembro de la compañía, Joseph Morici, fue quien propuso el nombre de Mega Man, y así se quedó, dando al traste con el trasfondo musical y provocando que Blues pasara a llamarse Proto Man. Al menos nadie rumorearía cosas raras…



¡Hagamos la revolución!

Hay una curiosa relación entre grupos musicales y videojuegos. Journey ya tuvo su propia recreativa a cargo de Bally Midway en 1993, un arcade extrañísimo consistente en varios minijuegos y con los rostros digitalizados, pero en blanco y negro, de sus componentes. Posteriormente, Frankie Goes to Hollywood tuvo también su propio videojuego para ordenadores de 8 bits, una aventura, de nuevo, bastante surrealista y demasiado extraña. Más conocido es Moonwalker, con el simpar Michael Jackson. Y en nuestro país, Los Inhumanos también dieron nombre a un juego en el que a su protagonista no solo le raptan a la novia, sino que de paso le destrozan su Simca 1000, y eso que previamente ya era difícil hacer el amor dentro de él. No obstante, y salvando a Jacko, desde ese arcade de Journey no se veía en las recreativas a otro grupo de rock tan directamente implicado en la aventura que estaba teniendo lugar en la pantalla. Pero para eso estaban los Aerosmith en 1994, para dejarse caer en el arcade Revolution-X… que curiosamente era una secuela espiritual del arcade de Terminator 2.

Revolution-X viene, de nuevo, a cargo de Midway. Y, de nuevo, cuenta con gráficos digitalizados. Pero esta vez no son minijuegos lo que tenemos entre manos, sino un shooter sobre raíles en primera persona que bebe bastante de la mencionada Terminator 2. Estamos en el futuro próximo y distópico de 1996, donde una tal Helga gobierna con mano de hierro un mundo sometido a la Nación del Nuevo Orden. Mal momento para que Aerosmith dé un concierto. La facción aparece para ponerlo todo patas arriba y apresar a los miembros del grupo, a menos que tú y un posible compañero toméis cartas en el asunto e iniciéis la revolución.

Revolution-X cuenta como principales ganchos sus grandes dosis de sangre, explosiones y violencias, y la presencia de Aerosmith y sus miembros tanto en toda su pixelada gloria como de manera sonora, puesto que varios temas de la banda suenan para darle ritmillo a un juego, que por otro lado no es nada del otro jueves. Pero cuántas veces se veía uno una máquina con una ametralladora a modo de mando en la que poder disparar a todo lo que se moviera en pantalla, y que de regalo aparecieran gogós y el inconfundible rostro de Steven Tyler. Bueno, salvo por esto último, Operation Wolf encaja bastante en la descripción. ¿Pero usaba Operation Wolf CD’s como armas contra una dominatriz tiránica, eh? Son estos detalles lo que dieron algo de relevancia a Revolution-X para que fuera portado a consolas y PC, por supuesto con el nombre de Aerosmith bien grande en la promoción. Esto con Andy y Lucas, pues que no es lo mismo, oye.

Aquí terminamos esta entrega movidita de ¿Sabías que…? Emplazándote a una próxima que tendrá lugar en siete días. Hasta entonces, ojo con los grupos paramilitares represores y con los robots que tengan más de un alias conocido.

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