¿SABÍAS QUE… Atari 2600 tenía su propio servicio de descarga de juegos online?

Bienvenidos a una nueva entrega de ¿Sabías que…?, el apartado de AlfaBetaJuega dedicado a las curiosidades de los videojuegos y su historia. ¿Has experimentado el tedio y la impaciencia de descargar un juego en formato digital que nunca llega? ¿Y has maldecido con ello las tecnologías del presente? Quizá no te sirva de consuelo, pero seguramente hace muchos años alguien ya lo hacía igual que tú.

Pero ojo, que no hablamos de cosa de 10 años, no. Tampoco nos referimos a los servicios digitales de lo que disponían algunos sistemas en la década de los noventa, qué va. Esa puede que hasta la hayas llegado a ver, o al menos a tener constancia de ella, porque en nuestro país esas cosas casi mágicas de que un juego se materialice en nuestro sistema de la nada nos cogieron bastante después.

Nos estamos refiriendo a tiempos en los que puede que no hubieras nacido. Y si habías nacido, era algo que probablemente solo veías en las películas. Y sin embargo, existía. El bisabuelo de Xbox Live, de Steam o de PlayStation Network estaba… en la Atari 2600. Y te vamos a contar en qué consistía.

Acompáñanos a descubrir el CVC GameLine en esta entrega de ¿Sabías que…?

Cuelga, que voy a bajar un juego

Lo cotidiano hoy en día de los juegos en formato digital por la proliferación de las tiendas y lanzaderas que ha habido en años recientes hace que pensemos esto es cosa de hace dos días como aquel que dice. El modelo actual, sí. Las garantías de pago y devolución que hay a día de hoy vienen por métodos y protocolos que han ido evolucionando con el tiempo, y han dado las tecnologías para que comprar desde casa, sean videojuegos o sea cualquier producto, sea algo sumamente fácil que puede hacerse incluso con un solo clic. Pero lo que es la venta, y hasta alquiler, de juegos digitales viene de lejos.

Hay que recordar que sistemas de 16 bits como la Super Nintendo o la Mega Drive ya tuvieron sus servidores de juegos online a cargo de empresas de terceros que, con periféricos como el módem XBAND, permitían esta conexión y el acceso remoto a juegos. A nivel oficial, la propia Mega Drive tenía el Mega Modem, que permitía a los japoneses poder acceder a varios servicios, y hasta a sus cuentas bancarias, desde su propia consola. Nintendo lanzó el periférico Satellaview para Super Nintendo, con el que se podían obtener contenidos de descarga para juegos y con el que, por ejemplo, se podían jugar zonas adicionales en The Legend of Zelda: A Link to the Past. Pero ni siquiera ellos fueron los pioneros. Vámonos todavía más lejos.

Tan lejos como a 1983. Parece que ahí ni siquiera existiera Internet, pero nada más lejos. La conexión se realizaba a través de la línea telefónica, como se ha podido ver en célebres películas de la época, y más bien lo que tenía auge eran los boletines BBS, donde como mucho se podían jugar partidas de rol en grupo o aventurarse en aventuras conversacionales inspiradas por Colossal Cave. ¿Y nada más? Pues sí. Si tenías una Atari 2600, esa consola con juegos hechos a base de palotes, podías descargar juegos digitales a precio asequible cada uno y jugarlos por espacio de una semana.

 

 

El invento se llamaba CVC GameLine, y aunque parezca ciencia-ficción, su funcionamiento no dista mucho en concepto de lo que hoy puede ser Steam, Xbox Live o PlayStation Network. Eso sí, el juego multijugador no entraba en la ecuación. La idea era ofrecer un catálogo en este servicio de alquiler de 75 juegos disponibles cuya validez era de siete días. Tanto su descarga como su vigencia los gestionaba el hardware que era necesario para el acceso, y por el que la empresa Control Video Corporation cobraba 60 dólares en Estados Unidos.

Eso sí, ya con el cartucho en poder del usuario, solo había que insertarlo, conectar el cable de la línea telefónica, marcar un código personal de usuario y, literalmente, llamar al servicio solicitando, de nuevo con otro código, el juego en cuestión. Cada descarga solo valía 1 dólar (salvo si era tu cumpleaños, que entonces te salía gratis), y aunque pueda parecer que requiera una cantidad insana de tiempo, conviene recordar que hablamos de juegos de un tamaño de un puñado de kilobits. Millones de veces inferior incluso a alguien parche, no digamos juego completo, que se maneja en la actualidad. Cuando el CVC Gameline detectaba que había expirado el tiempo, el juego dejaba de poder ejecutarse. Y a otra cosa.

Eso precisamente es lo que tuvo que hacer Control Video Corporation, otra cosa. Y es que su idea era buenísima, pero el momento era el más inoportuno. Porque los más avispados habrán visto que ese año 1983 es el famoso annus horribilis del crack de los videojuegos domésticos. La compañía tuvo que reinventarse pero no abandonó su visión. Muy al contrario, se transformó en Quantum Computer Services y prestó un servicio similar en Commodore 64. Pero su año decisivo fue 1991. A partir de entonces, las cosas fueron muy diferentes para esta empresa, que terminó por conquistar las telecomunicaciones digitales en Estados Unidos. Si no te suena es porque volvió a cambiar de nombre. Este seguramente sí lo has oído mencionar: se convirtieron en America OnLine.

Hasta aquí esta entrega de ¿Sabías que…? Ya ves que nunca se sabe lo que espera al otro lado de la línea, pero la próxima vez que esperes una descarga con ansias, piensa que formas parte de una tradición de más de 30 años.

 

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