¿SABÍAS QUE… Atari estuvo muy relacionada con Superman III?

¿SABÍAS QUE… Atari estuvo muy relacionada con Superman III?

Bienvenidos a una nueva entrega de ¿Sabías que…?, el apartado de AlfaBetaJuega dedicado a la historia y las curiosidades de los videojuegos. Esta semana juntamos tres factores en uno: cine, superhéroes y videojuegos. Superman III, estaremos de acuerdo, no fue el mejor momento del Hombre de Acero en el cine, en una película que acabó siendo un vehículo de lucimiento del ya desaparecido cómico Richard Pryor.

Sin embargo, siendo un desastre tragicómico, Superman III se las apañó para dejar momentos remarcables como ese Superman hecho un ecce homo en el bar bebiendo whisky como si no hubiera un mañana, la pelea metafísica que se vuelve demasiado física entre Clark Kent y el Superman malvado, o esta hay que verla en su contexto, la secuencia de los misiles a través del Gran Cañón reproducida como un videojuego. Es un hito de la tecnología, o esa era la idea, a cargo de Atari que a cambio conseguía derechos de la película para un proyecto del que te hablamos en esta entrega de ¿Sabías que…?

Arriba, arriba y… cancelado



Más rápido que una bala, más poderoso que una locomotora, capaz de saltar por encima del edificio más alto de un solo brinco. Es Superman, pero a quién le importa. En cambio, fíjense en ese caballero de color con pelo afro y bigote que lleva a cuestas. ¡Pero si es Richard Pryor, qué señor más gracioso! Qué risa verlo en Su juguete preferido o ya más adelante en Estado crítico o No me chilles que no te veo. Un grande, sí señor. No es de extrañar que en 1983 y ya apuntando maneras, una Warner Bros. que quería darle un toque de comedia y aligerar la tercera entrega de Superman permitiera que Pryor robara la función como buenamente pudo, porque tampoco le tocó un guión excelso que digamos, mientras Christopher Reeves tenía una premonición de la época de Zack Snyder y ponía caras agrias al tiempo que dejaba que el traje se le llenase de roña. Normal, sabiendo lo que estaba por venir empezando por Superman IV, cualquiera se hubiera dado a la bebida.

Superman III goza entre los fans incluso de menos simpatías que Superman IV, y eso hablando de una película de la Cannon que cambió a Bizarro por un tipo más parecido al rubio de los Modern Talking es mucho decir. Si al menos se hubiese arrancado a cantar Geronimo’s Cadillac o Brother Louie en pantalla, otro gallo hubiese cantado. Pero no, de hecho Superman III también hizo su particular baile respecto al tratamiento de guión que hizo inicialmente Ilya Salkind, donde no sólo hacía acto de presencia Supergirl (pudiendo ahorrarnos de paso su lamentable película al año siguiente) sino que enfrentaba a Superman con dos de sus villanos más famosos y peligrosos como son Brainiac y Mr. Mxyzptlk. El ente de la quinta dimensión, al que se quería que le diese vida Dudley Moore, se cayó de la ecuación; la prima de Kal-El se borró de una historia inicial que incluía un romance casi incestuoso con Superman para pegarse con Faye Dunaway al año siguiente y del androide alienígena sólo quedó la idea de la computadora de poder virtualmente ilimitado.

Pero con todo, la idea de que Superman III iba a ser un bombazo era cosa segura en las mentes de Atari, que pusieron a disposición de la producción su buen hacer tecnológico para crear una escena que sería revolucionaria. Los gráficos por ordenador ya se habían usado en Tron para simular un mundo virtual y hasta una especie de videojuegos, pero hasta que llegase Starfighter este reflejo de nuestro medio no encontraría mejor exponente que la escena de los misiles persecutorios a través del Gran Cañón del Colorado en Superman III. En aquel momento, Warner Bros. creía que Atari le podría proporcionar una escena creada íntegramente por ordenador, concretamente por los ordenadores con los que programaban sus juegos, pero claramente el hardware de videojuegos de Atari distaba bastante de lo que una estación de trabajo para efectos visuales podía ofrecer. Lo cual le venía muy bien a la película, porque al fin y al cabo todo era por las risas.

Atari se las apañó para poder crear en 14 semanas la representación de la secuencia en la que Lex Luthor, a los mandos de una batería de misiles, apunta a Superman como si de un videojuego se tratara, con puntuación y todo. Una secuencia que visualmente, dada la intencionalidad jocosa del guión en que pareciera un videojuego, cumple su papel y hasta presenta una calidad más que aceptable para 1983. Tanto que provocó una leyenda urbana: la de que esa escena la movía una Atari 5200. Ya le gustaría a la Atari 5200, amigos. La curiosidad es que para dicha escena se usaron samples de la versión de Pac-Man para Atari 2600 dándole más surrealismo a la cosa. El saldo fue una factura de cerca de unos 100.000 dólares a los Warner, que a la postre fue un buen bocado al presupuesto de la cinta.

Pero la relación entre Superman III y Atari no termina aquí. A ojos del público sí, porque no llegaron a ver el juego para sus ordenadores 800 XL y 800 XE que también estuvo en proyecto para la Atari 5200. Y casi que menos mal, porque aunque el equipo de desarrollo tenía información sobre la sinopsis de la película y sabía que “una computadora maligna se enfrenta a Superman causando apagones en las ciudades al acumular su energía” no lo terminaron de visualizar muy bien. Lo mismo se podía enfrentar a Brainiac que a la Bruja Avería con esta descripción. Superman III, el videojuego, ya empezaba con mal pie imitando la música de Star Trek, la película, que luego adoptaría La Nueva Generación, en lugar de su propia fantarria. Al final se convirtió en una especie de Missile Command en el que Superman volaba alrededor de la computadora en cuestión, representada como si fuera una estructura verde con pinta de cara malvada (sabemos que es malvada porque tiene colmillos) mientras salva civiles y evita con su visión calorífica que sus impulsos eléctricos lleguen a las ciudades que la rodean y las cortocircuiten, provocando incendios que deberá apagar con su superaliento. Al mismo tiempo, rayos de kriptonita dejan a Superman sin sus poderes salvo el de vuelo por cualesquiera razones durante unos segundos valiosos. Y así hasta el fin de los tiempos.

No hubiera sido el mejor videojuego de Superman, y de hecho se quedó en un prototipo que no vió la luz. Mejor, porque después del Superman para Atari 2600, había que dejar paso a nuevos y prometedores proyectos como el Superman para NES, donde el héroe se enfrentaba a misiones tan cruciales como saber por qué habían bajado tanto las acciones de bolsa mientras una Estatua de la Libertad con cara moe le habla de cuando en cuando. O el Superman: The Man of Steel de Tynesoft, juego multifase bastante discreto. O el extrañísimo Superman de Taito. O el Death and Return of Superman de Blizzard para Super Nintendo y Mega Drive, que eso sí que a la fuerza tenía que ser un juegazo, solo que no y además tampoco. O el gran pelotazo: Superman 64. Vale, no.

Hasta aquí esta entrega de ¿Sabías que…? que levanta el vuelo hasta la próxima semana. Hasta entonces, cuidado con las piedras radiactivas de colores raros, y no os peguéis con nadie que se disfrace como un murciélago este Halloween. Ya veréis como en el fondo os tendréis simpatía y todo.

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