¿SABÍAS QUE… Burger King llegó a regalar un videojuego español con sus hamburguesas?

Bienvenidos a nuestra sección ¿Sabías que…? donde vamos a recuperar un par de momentos del pasado de los videojuegos. Uno de ellos nos toca muy de cerca, ya que se produjo en nuestro país. ¿Quién no ha acudido alguna vez a una de las dos grandes cadenas de hamburgueserías por excelencia y ha pedido un menú infantil por llevarse el juguetito de regalo? ¿Y si en vez de un juguete de plástico fuera un videojuego? Esto sucedió en la España de los años ochenta con una irrepetible campaña de Burger King.

Además, hace tres décadas, un juego de kárate rompió moldes y creó un género por sí mismo. Posteriormente, otro juego de kárate casi idéntico saltó a los ordenadores personales. La demanda por plagio no se hizo esperar, pero para sorpresa de los demandantes parece que ni la ley tenía muy claro que existiera copia flagrante de uno hacia otro. ¿Dónde termina el parecido razonable y dónde empieza el clon? Lo veremos a continuación en esta nueva entrega de nuestra sección ¿Sabías que…?.

“Póngame un juego con patatas y extra de kétchup”



Servidor desconoce ahora mismo qué exquisitas “extravagancias” de plástico tienen reservadas a sus clientes las grandes cadenas de comida rápida por antonomasia. McDonald’s y Burger King hacen las delicias de los más pequeños no solo por el jolgorio de zamparse una hamburguesa con patatas y un refresco, sino porque de regalo suele venir también en los menús infantiles algún pequeño obsequio, ya sean muñecos con algún mecanismo, en ciertas ocasiones incluso juegos LCD o cualquier otro recuerdo generalmente asociado a alguna licencia o promoción de una gran franquicia. A día de hoy esto está más que asumido, pero en el lejano 1987 nos quedaba muy lejos el ver un Burger King en casi cada esquina. Y no veáis qué revuelo se formó cuando se corrió la voz de que con los menús Whopper regalaban un videojuego.

Pues sí, en aquel año se podía entrar en un Burger King a llenar la panza y salir de allí con unos cuantos cientos de calorías en el cuerpo y un videojuego en el bolsillo. Se trataba de Whopper Chase, y era un producto que no estaba a la venta en tiendas. La única manera de conseguirlo era ir a la mencionada cadena y que lo regalasen con la pitanza. Y dado que por entonces había cuatro sistemas de 8 bits imperando en los hogares, y que estos compartían el casete como formato, la cosa estaba clara. Las cuatro versiones del juego venían en la misma cinta. ¿Os imagináis que con un McMenú os diesen en McDonald’s un Blu-Ray con el mismo juego para Xbox One y PlayStation 4? Eso sí, el juego tenía que salir premiado en un cupón de rascar en el que las otras opciones eran un refresco u otra hamburguesa gratis.

Whopper Chase se desarrolló como fruto de una colaboración de Erbe con Burger King, y quedó a cargo de los desarrolladores que, posteriormente, formarían la compañía Topo Soft. El argumento de Whopper Chase nos situaba en el año 2025, donde los avances tecnológicos han hecho posible lo impensable. Una hamburguesa que no era necesario acudir a comprar ¡porque ya iba ella solita a casa del consumidor! Claro que para tener garantías de que el suculento Whopper llegase entero a las fauces de su destinatario, tenía que entrenarse primero para demostrar estar a la altura. Y ahí entramos nosotros, ya que el juego nos pone a los mandos de este Súper Whopper mientras trata de sobrevivir a los enemigos que van apareciendo en el escenario, y que van desde hamburguesas envidiosas de peor calidad hasta niños armados con tirachinas o punkis con aviesas intenciones. Pero el cliente no se quedaría contento si la hamburguesa no exhibía el logo de Burger King para dar fe de su autenticidad, de modo que había que recuperar las seis partes de la etiqueta para poder terminar la misión con garantías.



Lo cierto es que el juego no es como para marcar época, y la verdad es que no da mucho de sí, dejando evidente que era principalmente un producto de márketing desarrollado seguramente en no mucho tiempo. Pero con todo era una idea simpática y una promoción que ya nos gustaría ver más a menudo.

 

Kárate a muerte en los juzgados de instrucción

 



Preparaos a que os contemos una historia de dos rivales que luchan por lavar su honra. Finales de 1985. Data East, espoleada por el éxito de la recreativa Karate Champ, de Technos, que ellos comercializaban, se decide a sacar una versión doméstica. No era tarea fácil, porque el mueble de Karate Champ era un tanto peculiar. Consistía en dos palancas de movimientos que, en combinación una con otra, permitían realizar múltiples movimientos de karate con los que dos adversarios, uno con un gi rojo y otro con un gi blanco, se enfrentaban en un encuentro de competición con árbitro y todo. Al final, el control se pudo trasladar y Commodore 64 recibió en octubre de ese año a Karate Champ.

Pero para sorpresa de Data East, resulta que en noviembre de ese mismo año también llegó World Championship Karate, conversión a cargo de Epyx de una recreativa de System III llamada International Karate. Data East vio con incredulidad cómo le hacían la competencia con un juego que prácticamente era un calco del suyo, en el que también luchaban dos karatekas de blanco y de rojo, con movimientos muy similares y también bajo el escrutinio de un árbitro.

Cuando el juez William A. Ingram, de los juzgados del distrito del norte de California, tuvo frente a sus ojos ambos programas, encontró hasta 15 parecidos entre ambos juegos que sustentaban la demanda de Data East. 16 si contamos que, para más inri, ambos juegos compartían plataforma. De modo que el juez Ingram ordenó a System III y a Epyx que retiraran del mercado sus respectivos juegos por estar vulnerando los derechos de copia de Karate Champ. Sin embargo, había un detalle que no se podía dejar de pasar por alto. Pensemos en dos juegos de ajedrez, con las reglas del ajedrez, las piezas del ajedrez y una serie de movimientos tomados de torneos oficiales de ajedrez. ¿Serían necesariamente clones?

Cuando el juez Stephen S. Trott se hizo cargo del recurso que presentó la parte demandada tuvo en cuenta este factor. Y es que un simulador de kárate, por lógica, debía tener elementos inherentes al kárate. Eso justificaría el árbitro, las palabras con las que indicaba cada estadio del combate, la apariencia de los luchadores e incluso sus movimientos, invalidando, en suma, buena parte o todas las similitudes que Ingram encontró. En resumen, había ciertas áreas comunes sobre las que Data East no podía reclamar que le estuvieran copiando porque, sencillamente, no le pertenecían.



El juez Trott, como se cuenta en el libro Ultimate History of Video Games, llegó a la conclusión de que para dictaminar sentencia debía centrarse en los elementos del juego que fueran distintivos sin llegar a ser comunes a la práctica del kárate, o impuestas por una cuestión de diseño de los propios juegos de la época. El magistrado argumentó que dichas partes, principalmente los fondos y los marcadores de puntuación, no presentaban suficientes similitudes para ser considerado un plagio. Trott anuló la sentencia de Ingram, Epyx y System III siguieron adelante con sus juegos y Data East no podía creer lo que veía. Cuando se le pasó el disgusto, la compañía tomó buena nota de todo lo que había pasado.

Ocho años después, en 1993, Capcom se encontró en los salones con una recreativa, Fighter’s History, que a semejanza de su Street Fighter II era un juego de lucha uno contra uno. Es más, sus luchadores tenían cierta semejanza con los de Capcom. Y hasta sus movimientos eran muy parecidos a los del juego de Capcom. Oh, tal descaro clamaba a los tribunales, vaya que sí. De modo que Capcom se citó para verse las caras ante el juez con los supuestos infractores: Data East. Pero esta vez ya iban con la lección aprendida. Cuando el juicio terminó, la historia se había repetido… a su favor.

Y aquí concluye una nueva entrega de ¿Sabías que…?, emplazándoos a vernos de nuevo en siete días. Hasta entonces, os aconsejamos que consumáis hamburguesas con moderación y que no os metáis en litigios con gente que practique kárate. 

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