¿SABÍAS QUE… Dinamic se inspiró en un mítico juego de tablero español para una de sus aventuras?

¿SABÍAS QUE… Dinamic se inspiró en un mítico juego de tablero español para una de sus aventuras?

Bienvenidos a una nueva entrega de ¿Sabías que…?, la sección de AlfaBetaJuega dedicada a la historia de los videojuegos y sus curiosidades. Hoy nos vamos a quedar cerquita, en territorio español, y de hecho nos vamos a quedar sentados en torno a una mesa para echar una partida a un juego de tablero. No es que hayamos cambiado de temática, también hay un videojuego de por medio. Lo que pasa es que vienen a ser, en esencia, lo mismo.

En el segundo año de vida de Dinamic, el estudio español recuperaba uno de los géneros que les hizo conocidos y recordados, como es el de la aventura. Aunque en este caso no se trata propiamente de una aventura conversacional. Más bien podríamos estar hablando de una aventura gráfica. Una que estaba basada en un popular juego de tablero entre la muchachada de los ochenta. ¿Te suena de algo el Imperio Cobra?



Haciendo la cobra


Una de las cosas que se decían en el advenimiento de los videojuegos, igual que pasaba con la tele, era que atrofiaban la imaginación de los niños. Es porque los videojuegos son un medio eminentemente visual, hoy especialmente tiende a darlo todo mascadito, y por ello pueden parecer que son menos estimulantes que, por ejemplo, un juego de rol de mesa en el que hay que poner la imaginación a pleno rendimiento. Y como suele pasar, lo cortés no quita lo valiente. Servidor no es el único que creció disfrutando de ambos entretenimientos. La verdad sea dicha, había videojuegos que invitaban a dejar volar la imaginación porque tampoco se podían hacer maravillas técnicas. Pero tan buen plan era jugar unas partidas en el ordenador con unos amigos como echar mano de un juego de mesa.

En los ochenta hubo también unos cuantos de estos juegos de tablero que contaban con su buena legión de fans, y que de hecho llegaron a ser de culto. Uno de ellos, no particularmente brillante en su mecánica, sí lo era en su imaginería, y es que presentaba uno de esos mundos en los que se mezclaban magia y tecnología. Se trata, quizá, del juego más recordado de la empresa papelera Cefa, con permiso del Quimicefa, En busca del Imperio Cobra, o para acortar, el Imperio Cobra, porque con eso ya nos entendíamos.

En este juego,tres personajes heroicos debían llegar hasta el Templo del Imperio Cobra para arrebatarle al ídolo que había allí mismo la gema mística que tenía por ojo. Pero otro jugador tenía que controlar a las fuerzas del Imperio Cobra, representadas como hombres serpiente, para impedirles su llegada. Tanto un bando como otro contaba con cartas de ayuda en forma de armas para poder combatir, pero también de vehículos, y esto era muy majareta porque las ilustraciones reflejaban naves espaciales en toda regla. Había un submarino y todo, que además suponía un atajo para llegar hasta el Templo. Resumiendo, armas místicas, seres arcanos, un templo con una joya mística, tecnología futurista, ¿es que hay algo que no tenga este juego? Bueno, sí, mejores peones y reglas un poco más complejas, pero vaya, en el año ochenta y pocos ya nos iba bien.



En busca del Imperio Cobra ha llegado a quedar grabado en la mente colectiva hasta el punto de que incluso alguien que no lo haya visto más que en foto en toda su vida, o ni eso, oye campanillas a la mención de su nombre. No obstante, quitando de reediciones de la propia Cefa, no ha tenido el malvado imperio ni sus lacayos serpientes mayor repercusión más allá. Salvo un videojuego, y de Dinamic, ahí es nada, que no es una adaptación pero sí que le tiene un cierto aire. Se trata de Cobra’s Arc, que retoma el género de la aventura que Dinamic estrenó con Yenght en 1984. Las aventuras de Dinamic, que terminaría creando un sello ex profeso para editarlas, solían ser conversacionales, con un parser en el que tecleábamos los comandos para movernos o realizar acciones. Cobra’s Arc era diferente.

Para empezar, Cobra’s Arc llegaba en 1986 con voces digitalizadas en Spectrum, que de una manera un poco siniestra nos ponían en situación leyendo el texto descriptivo de la pantalla. Pantalla más abarrotada de lo normal, y es que en lugar tanta letra había una representación visual del entorno en el que estábamos, una zona reservada a reflejar el inventario que llevábamos y una parte inferior con iconos para llevar a cabo las acciones. Cuatro direcciones para moverse, coger y usar objetos, entrar o salir de un sitio… Tiempo después, Lucasfilm y Sierra nos lo traerían a la memoria, pero de momento Cobra’s Arc se quedaba a medio camino entre dos géneros .

En Cobra’s Arc teníamos que llegar hasta el Templo Cobra y conseguir su tesoro, pero previamente teníamos que conseguir los objetos y armas con los que liquidar a sus custodios, el Príncipe Cobra y sus sirvientes. Como sucedía en En busca del Imperio Cobra, podíamos partir de tres punto de origen distintos. Dejando de lado que aquí no hay naves ni submarinos (aunque hay una balsa) y cambiando hombres serpiente por enanos, un hechicero y un dragón, la familiaridad entre juego de tablero y videojuego es bastante notoria. Es tal que incluso la forma de jugar a Cobra’s Arc es similar a la del Imperio Cobra, y es que moviéndonos, recogiendo objetos y usándolos en el momento adecuado se soluciona todo. Algunos usos son incluso rocambolescos, y la manera de liquidar al Príncipe Cobra es digna del más sonoro facepalm. No es lo más brillante de Dinamic, pero aún y así tiene cierta pátina de culto por su originalidad y las ganas de innovar. Y aquí al menos no se pierden las fichas.



Concluimos otra entrega de ¿Sabías que…? Volveremos en siete días con más curiosidades sobre videojuegos. Hasta entonces, no te metas en el mar sin al menos una balsa. No es buena idea. 

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