¿SABÍAS QUE… el antepasado de los Guiñoles del Canal Plus tuvo un juego de lucha?

Bienvenidos a una nueva entrega de ¿Sabías que…?, el apartado para las curiosidades y la historia de los videojuegos en AlfaBetaJuega. Hoy en día cuesta ver según que temáticas o licencias en los videojuegos a menos que sea algo de nicho, independiente o una auténtica muestra de valentía, pero en la maravillosa era de los ocho bits todo era susceptible de contar con su propia adaptación a los videojuegos.

Y cuando decimos todo es todo. Por ejemplo, ¿recuerdas los Guiñoles de Canal Plus? Te preguntarás qué tienen que ver con los videojuegos. Y la respuesta es que, directamente, nada. Pero si pensamos que estos guiñoles de origen francés se inspiraban en un espacio británico llamado Spitting Image, y que este programa fue llevado a los ordenadores personales por Domark en un juego en el que los principales líderes políticos se lían a palos con comentarios de Isabel II, ¿cómo te quedas? Algo casi impensable hoy en día, pero que te vamos a contar en esta entrega de ¿Sabías que…?

¿SABÍAS QUE… el antepasado de los Guiñoles del Canal Plus tuvo un juego de lucha?

Que te pego, leche

La guerra fría, el programa Guerra de las Galaxias, la permanencia o no de España en la OTAN, el recelo hacia el ayatolá Jomeini… Fuera de nuestras partidas a videojuegos, sesiones de dibujos animados y lectura de cómics, los años ochenta tienen unos recuerdos muy coloridos llenos de plástico, hombreras aberrantes, pelos crepados, gafas de sol, triángulos de colores chillones y neones, muchos neones. Eso es porque si uno sacaba la cabeza de ese nuevo mundo histriónico que quería empezar a ser futurista y no sabía cómo, la cosa era como para salir huyendo de miedo.

Si los informativos de ahora no son la gran cosa, los de entonces tampoco eran muy estupendos. La situación nacional no era para echar cohetes, y dado que la internacional contaba con personajes a cual más estrafalario que, lo que es peor, estaban a una mala palabra de provocar una Tercera Guerra Mundial, si uno no se lo tomaba con risa era carne de depresión. En este aspecto siempre ha ayudado la sátira, las historietas que publicaba El Jueves y sus pósters con caricaturas exageradas del siempre colosal Vizcarra, para ayudarnos a pasar un poco mejor la píldora de la actualidad. Años después, en Francia se fijarían en una producción británica para, a través de muñecos, parodiar a la clase política y al ámbito del famoseo para, visto que el mundo no se podía tomar en serio, al menos tomárselo a chufla. Eran los famosos Guignols de l’Info, para nosotros los “guiñoles del plus”. Pero algunos años antes ya existía un precedente en el Reino Unido llamado Spitting Image.

Spitting Image era un espacio de una media hora que no dejaba títere con cabeza, valga la expresión, a base de humor inglés, que ya de por sí hay que saber encajarlo, y representaciones de ilustres personalidades como Margaret Thatcher, su graciosa majestad Isabel II y toda la familia real británica, Ronald Reagan, Mijaíl Gorbachov, el ayatolá Jomeini, el papa Juan Pablo II, Madonna, Michael Jackson y un largo, largo etcétera del que no escapaban ni el xenomorfo de Alien ni el mismísimo Rambo. Bien a base de marionetas o mediante actores con caretas, estos personajes ponían de relieve los sucesos de actualidad a través de sus propias neuras y tontunas en estos capítulos que Televisión Española incluyó en su programación durante un tiempo. Su trayectoria duró en su país de origen desde 1984 a 1990, y llegó a ganar tal nivel de influencia que los propios políticos admitían ver el programa, troncharse de sí mismos y tomar nota de la imagen que transmitían. En un país que había hecho un videojuego de Benny Hill, Spitting Image no se podía escapar.

Domark, una compañía recordada por grandes juegos como Castle Master y Total Eclipse, ambos con el motor tridimensional Freescape, el gestor Championship Manager o por tratar con licencias como las de Star Wars o James Bond, se hizo con los derechos para convertir Spitting Image en un arcade. Porque lo que estaba claro es que con tanta tensión internacional, esta gente se tenía que liar a palos y desahogarse de un momento a otro. Spitting Image salió en 1989 para los ordenadores Spectrum, Amstrad CPC, Commodore 64 y Commodore Amiga y partía de esta inquietante premisa: Una profecía advierte que en los próximos siete años, un misterioso líder instigará una nueva guerra mundial. Una guerra tan terrible, dice su manual, que hasta los suizos se verían obligados a tomar parte. Tan horrible que los italianos ya se habían rendido de antemano. El resto de líderes mundiales sólo ve como posible la única solución lógica, que es que los seis de ellos más importantes se partan el lomo y quien quede en pié gobierne todo el mundo para parar los pies al misterioso caudillo.

 

Spitting Image era un juego que llegaba en los tiempos previos a Street Fighter II, y por tanto en una era anquilosada y aún en pañales de los juegos de lucha. Sus gráficos y su sonido no estaban mal, y la representación de los muñecos era bastante graciosa y ácida. Reagan era reflejado directamente como un payaso enfrente de un McRonald’s en el que era su escenario, mientras que el papa Juan Pablo II aparecía como una estrella del rock, Jomeini podía atacar con su frondosa barba, Margaret Thatcher no dudaba en enzarzarse en un combate de boxeo mientras que Gorbachov luce un guardarropa bastante hortera. El sudafricano Pieter Willem Botha, por su parte, aparece llevando un sifón mientras en su escenario se proyecta un mitin suyo con el mensaje “Sudáfrica te necesita a menos que seas negro”. Aquí había para todos, pero nosotros no lo teníamos muy fácil para repartir. El control no era gran cosa, no había variedad de ataques, solo a dos alturas, salto y poder llamar, eso sí era nuevo, a un compañero que lanza algún tipo de proyectil al adversario. Al final, tras un último combate con las luces apagadas y en un ring de barro (sobrante de la despedida de soltero del Príncipe Felipe de Edimburgo) la amenaza misteriosa se revela como… ¡John Rambo! El ex combatiente quería quitar de enmedio a toda esta recua de inoperantes y hacer las cosas a su manera. 


Spitting Image fue un juego que no pasó de simpático y que no gozó de gran popularidad. Le precedió la fama de su licencia, que era de lo que se trataba, pero la sátira política y los videojuegos aún no terminaban de maridar. Curiosamente, hubo un segundo juego sobre guerra fría y grandes jerifaltes ese mismo año llamado Nuclear War, donde el último líder mundial en quedar en pie con algo de población tras barrer a sus naciones enemigas bajo el fuego atómico es el que gana. Esas eran las perspectivas que había entonces. El mundo no ha avanzado tanto en realidad.



Hasta aquí esta entrega de ¿Sabías que…?. Nos despedidos hasta la semana que viene si el pulso de la actualidad no lo impide. Hasta entonces, desconfía si un ex presidente de los Estados Unidos te ofrece hamburguesas. La cosa no acaba bien. 

Cerrar