¿SABÍAS QUE… el combate entre Ryu y Sagat está basado en hechos reales?

Bienvenidos a una nueva entrega de ¿Sabías que…?, el apartado de AlfaBetaJuega dedicado a las curiosidades relativas a los videojuegos. ¿Cuántas veces has vivido la lucha entre Ryu y Sagat en cualquier entrega de la serie Street Fighter donde el tailandés está disponible? Seguro que infinidad de ellas, desde el enfrentamiento final del Street Fighter original a la lucha aleatoria que puede surgir en sus últimas entregas.

Sin embargo, aquí no fuimos conscientes de algo que en Japón si hubo quien tenía presente, y es que solo los acontecimientos de Street Fighter ya se habían visto en la tele y sobre el papel muchos años antes de que el videojuego viera la luz. Y es más, solo una jugarreta del destino impidió que el mundo viera un combate real entre los Ryu y Sagat de carne y hueso. No es que haya nadie por ahí lanzando Hadokens, aunque casi. Vamos a contarte los detalles en esta entrega de ¿Sabías que…?



Karate a muerte en Bangkok

1987. Después de recorrer cinco países diferentes y derrotar a otros 9 rivales que le han dicho que otros más fuertes por el mundo, un joven karateka se encuentra entre la batalla de su vida. Su rival, el que llaman el Emperador del Muay Thai, un tailandés con una envergadura colosal y una fuerza como nunca había visto. Incluso las técnicas del Hadoken y el Shoryuken encuentran respuesta en el Tiger Shot y el Tiger Uppercut de su adversario. Es el combate definitivo en la recreativa Street Fighter que enfrenta a Ryu contra Sagat, y en juego está conocer quién es el luchador más fuerte del mundo en cualquier disciplina. Pero esto no nos coge de nueves después de un buen número de entregas de Street Fighter donde Ryu ya se ha convertido en uno de los personajes más emblemáticos de Capcom. Lo que no es tan conocido es que no es ni mucho menos un personaje totalmente original.

A comienzos de la década de los setenta, el semanario Weekly Shounen Magazine deleita a los jóvenes japoneses con la serialización de un manga dibujado por Jiro Tsunoda y Jouya Kagemaru, y guión de Ikki Kajiwara. Se titula Karate Baka Ichidai, y aunque se ha traducido de maneras variadas, en líneas generales su significado vendría a ser algo así como “El fanático del karate”. Esto no es gratuito, ya que su protagonista Ken Asuka, un piloto caído en desgracia, solo encuentra consuelo buscando bronca y metiéndose en peleas que resuelve a golpes de karate. Únicamente tras conocer la figura del espadachín Miyamoto Musashi, Ken decide sentar la cabeza y tomarse el karate en serio. Demasiado en serio, incluso. Tanto que buscaría adversarios de otros estilos de lucha para comprobar quién era el más fuerte. Hay algo familiar, ¿verdad?

Bueno, pues ahora es cuando se riza el rizo. Se suele decir que la realidad supera a la ficción, y en el caso de Karate Baka Ichidai, y por extensión de Street Fighter, esto se cumple al dedillo. Si el juego de 1987 tiene inspiración en un manga de 1971, resulta que el manga de 1971 está a su vez inspirado en un maestro de karate real de origen coreano llamado Chong Young-Eui. Pero la historia le recuerda por el nombre que adoptó cuando emigró a Japón, Masusatsu “Mas” Oyama, “La Mano Divina” del karate. Considerado uno de los mejores artistas marciales que jamás han existido, la historia de Oyama es todo un folletín por sí misma, y de hecho, ha conocido varias adaptaciones al cine. De él se dice que tenía suficiente con un solo golpe para derrotar a sus adversarios, que era capaz de parar la embestida de un toro de un puñetazo, y ya tristemente, que durante una trifulca en un bar, ante un hombre que sacó un cuchillo para enfrentarse a él, Oyama no se conformó con desarmarlo y lanzó un brutal ataque. Como resultado, su desgraciado oponente quedó fulminado en el sitio sin casi saber qué le golpeó. Un lamentable incidente que hizo que Oyama se recluyera en las montañas en una vida de entrenamiento hasta alcanzar el autocontrol del que carecía para dominar su fuerza.



Culminado su entrenamiento y templada su furia interior, Oyama emprendió un viaje para desafiar a maestros de otras escuelas en nombre del estilo de karate que él mismo había fundado, el Kyokushinkai, famoso por ser una disciplina que aboga por el autocontrol y que es extremadamente eficiente, así como potencialmente letal cuando se emplea en combate real. Oyama pasó por dojos de China, Estados Unidos y Tailandia enfrentándose a maestros de judo, jiujitsu, kenpo, boxeo, y en general, cualquier disciplina a que quisiera medirse. “Mas” Oyama salía triunfante de sus desafíos, pero la vida real no es tan romántica como el cine o el cómic. A medida que su fama crecía, nadie tenía ganas de quedar en evidencia y manchar su nombre y el de su escuela viendoselas con él, por no mencionar que estos combates solían ser clandestinos y que Oyama tenía ya su nombre apuntado en la lista de las autoridades locales como un tipo a echar el guante.

La particular historia de Oyama, digna ya de por sí de un videojuego, termina en 1954 con su combate cumbre. Y es que tras triunfar ante variados estilos de artes marciales, el karateka decide que su rival definitivo será un maestro de muay thai, un tipo misterioso al que solo se le conoce por el alias de Black Cobra y con el que se vería las caras en estadio Lumpinee de Bangkok. Oyama consiguió vencer a su adversario y dió su periplo por terminado, tras lo que regresó a Japón para hacerse cargo de su escuela, a la que introdujo nuevos movimientos como resultado de su viaje. La propia Capcom reconoce que Oyama fue una figura vital en su concepción de Ryu, y no es para menos visto lo visto. Pero no te lo vas a creer. Resulta que hay otro más..

Y es que uno de los discípulos de Oyama, Yoshiji Soeno, también se lió la manta a la cabeza una década después de su maestro, y como harían luego Ken Asuka y Ryu, buscaría la respuesta a cuál era el mejor estilo de lucha existente. Como el que tuvo retuvo, Soeno buscaba reeditar el combate de Oyama contra su particular Black Cobra, pero obviamente primero debería dar con él. Al final, un nombre llega a oídos de Soeno como el heredero de esa figura del mejor luchador de muay thai. Se trata de otro tailandés, también maestro de esta disciplina, y por lo que dicen es incluso más fuerte que Cobra. Se hace llamar Reiba, se le conoce como “El Señor Oscuro del Muay Thai” y se dice que pese a ser un luchador tuerto y llevar un parche en el ojo es un oponente formidable. Soeno no ve la hora de luchar contra él, pero el destino le jugaría una mala pasada. El japonés se quedaría sin su combate, pero la peor parte se la llevaría el tailandés, que víctima de un tiroteo por parte de la mafia local, acabaría asesinado antes de poder medirse a Soeno.



Y así, Karate Baka Ichidai junta a Soeno y Oyama, dos leyendas del karate, en un solo personaje que se enfrentaría en sus páginas a un trasunto de Reiba, un boxeador tailandés enorme, calvo y con parche en el ojo. Y casi dos décadas después, Street Fighter rememoraba la rivalidad bebiendo de todas estas fuentes para cimentar toda una mitología que aún sigue en boga a día de hoy. No obstante, no se dice nada sobre que Soeno y Oyama dieran con dictadores megalómanos con poderes psíquicos, aunque con esos antecedentes aún se hubieran curtido el lomo bien a gusto.

Aquí termina esta entrega de ¿Sabías que…? tras la que nos retiramos hacia el atardecer, mesando el viento nuestros cabellos y mirando siempre hacia el futuro. Un futuro en el que te traeremos más curiosidades. Eso si podemos superar al Shoryuken de Ryu, o sobrevivir a uno de los guantazos de Oyama en sus tiempos mozos. Todo se andará. 

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