¿SABÍAS QUE… El Equipo A tuvo un videojuego español con algo de truco?

Bienvenidos a una nueva entrega de ¿Sabías que…?, el apartado de AlfaBetaJuega dedicado a las curiosidades de los videojuegos y su historia. A todo el mundo le gusta que los planes salgan bien, eso es algo que nunca sobra. Pero especialmente al coronel Hannibal Smith, el hombre al frente del Equipo A, el cuarteto (luego quinteto, tras la inclusión de Frankie Santana) que nos mantenía entretenidos frente al televisor viendo cómo disparaban al aire sus AK-47 y coches de fabricación norteamericana volaban por el aire tras coger una rampa mal disimulada.

El Equipo A es claro sinónimo de la cultura popular de los años ochenta. Como también lo son los videojuegos, en aquel entonces estaban en boga en nuestro país. Sin embargo, y tras dos intentos sumamente surrealistas (un juego incomprensible de Atari 2600 que no llegó a ver la luz y una especie de Space Invaders para Commodore 64) hasta 1988 no hubo un estudio que sumara dos y dos, y en un movimiento poco habitual, se hiciera con la licencia de la serie de Stephen J. Canell y Frank Lupo para desarrollar a su alrededor un juego de acción.

Pero así como en los episodios de la serie se veían las costuras bastante claramente y resultaba chocante que de lo que hay a mano en un garaje se pudiera construir una máquina de guerra blindada, que por muchos tiros que dieran un supuesto comando militar de Estados Unidos no mataran a nadie ni por error (solo en un episodio la cosa se pone cruenta y muere un personaje secundario) y que tras dar un par de vueltas de campana, los ocupantes de un coche salieran solo agarrándose los riñones como si les hubiera dado lumbago. Hay algo raro en la serie. Y había algo raro en el juego.

De esta pequeña picaresca que nos marcamos en España con el Equipo A te hablamos a continuación en esta entrega de ¿Sabías que…?

Acaba de contratar al Equipo A… o no

Como reza un meme que circula por la red, en este año 2017 se cumple el 45 aniversario de una infamia. Un episodio vergonzoso en la historia de los Estados Unidos que jamás debe caer en el olvido. Que recuerde el mundo entero que en 1972, cuatro de los mejores hombres que formaban un comando del ejército americano fueron encarcelados por un delito que no habían cometido. No tardaron en fugarse de la prisión donde se encontraban recluidos. Hoy, buscados todavía por el gobierno, sobreviven como soldados de fortuna. Si tienes algún problema y te los encuentras, quizá puedas contratarlos. Pero no les hagas un videojuego, y si lo haces, pon algo más de voluntad de la que se puso en su momento.

El Equipo A es el grupo de mercenarios justicieros errantes más famoso del mundo gracias a las cinco temporadas de su serie, aunque las últimas son para darles de comer aparte, en la que a base de repetir esquemas una y otra y otra vez obraron el milagro de conseguir que, a sabiendas de que los planes iban a salir bien para deleite de John “Hannibal” Smith, que la hija en edad de merecer del señor en apuros que les ha contratado esa semana recibirá los cortejos de Templeton “Fénix” Peck, que M. A. Barracus se pondrá hecho una fiera y levantará a alguien por los aires sobre su cabeza para luego arrojarlo a plomo y desquitarse de que lo hayan drogado para subirlo a un avión que pilotará el capitán H. M “Loco Aullador” Murdock una vez extraído del centro mental donde está internado haciéndose pasar por loco; pese a conocer todo eso de antemano como decimos, visionemos los capítulos esperando ver al chino que supuestamente muere, qué vehículo construyen cuando los malos los encierren en un garaje (a golpes de primer plano de las manos llenas de oros de Mr. T, claro) o cómo darán esquinazo al implacable coronel Decker en las primeras temporadas.

 

 

El Equipo A lo tenía todo para que un videojuego con su marca viera la luz. Torres más altas han caído, y si Corrupción en Miami tenía un título con el sello de Ocean, Alf tenía un atroz cartucho para Master System y hasta la teleserie británica Sí, Primer Ministro fue hecha cassette para Spectrum, por qué los cuatro soldados de fortuna iban a ser menos. Por extraño que parezca, el bizarrísimo juego del Equipo A hecho para Atari 2600 en el que movíamos a la cabeza de Mr. T no se llegó a lanzar, a saber por qué. Y en 1985 apareció un A-Team para Commodore 64 donde los malos eran los protagonistas de la serie y teníamos que disparar a sus cabezas flotantes desde la parte inferior de la pantalla. Un drama. Por alguna razón, para cuando nos plantamos en 1988 la licencia estaba disponible, y curiosamente fue una compañía española la que le echó mano.

Zafiro no era uno de los grandes estudios de la época del software español. Llegaron desde el mundo discográfico a semejanza de Dro Soft, pero en su haber no tuvieron ningún éxito en particular. De hecho, éxitos, lo que son éxitos, pocos. Pero cuando alguien juega tan fuerte como para sacarle un juego al grupo Los Inhumanos basándose en su famosa canción del Simca 1000, se expone a que los laureles le sean esquivos. La sorpresa es que se hicieran con la licencia de la serie, aunque es verdad que ya a toro pasado, pero el panorama que se abría era interesante. ¿Harían un arcade como Cobra? ¿Algo en plan Army Moves? ¿Un shooter como Operation Wolf? Ahí, ahí estaba el quid. Operation Wolf fue la inspiración. Demasiada inspiración.

Y es que El Equipo A bebe tanto de Operation Wolf que es que se acaba transformando en Operation Wolf. El juego es un clon del arcade de Taito en el que controlamos un punto de mira con el que acribillamos a los pérfidos enemigos de la libertad que recorren la pantalla hasta cubrir un cupo de bajas de infantería y vehículos. Hay que ir con cuidado de no darle a los civiles que huyen, e incluso a los miembros del Equipo A, como un M.A. con un pendientazos de aro que parece una folclórica, que atraviesa corriendo la pantalla. Si nos cargamos a un inocente es vida que perdemos (de la misma barra que se vió en, sorpresa, Operation Wolf) pero si matamos a un compañero es decir adiós a una de las 4 vidas, lógicamente. Es obvio que la fidelidad y la originalidad brillan por su ausencia. ¿Qué es tanta muerte en el Equipo A? ¿Y las persecuciones en coche? ¿Y las rampas? ¿Y el “¡Que no me subo al avión, loco!”? ¿Y el granjero en apuros con hija casadera para Fénix? Este no era nuestro Equipo A, y desde luego no era el juego que merecía. No es que sea del todo malo (faltaría más, ¡es Operation Wolf!), pero aquello no carburaba. Zafiro, eso sí, tendría más ocasiones para brillar con más juegos, entre ellos unas adaptaciones del Monopoly y el Juego de la Oca. Este plan no iba a salir bien…

Hasta aquí esta entrega de ¿Sabías que…? Volveremos con más curiosidades sobre el pasado de los videojuegos en una próxima ocasión. Nos vas a perdonar pero es que oímos unas sirenas y de repente tenemos algo de prisa…

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