¿SABÍAS QUE… en Estados Unidos hubo una serie de libros que adaptaba juegos de NES?

¿SABÍAS QUE… en Estados Unidos hubo una serie de libros que adaptaba juegos de NES?

Bienvenidos a una nueva entrega de ¿Sabías que…?, el apartado de AlfaBetaJuega dedicado a la historia de los videojuegos y sus curiosidades. ¿Te atraen los videojuegos por su historia? Si es así, seguro que ahora les sacas más chicha que a muchos de los que había en sistemas de 8 bits, que no es que se prodigaran en narrativa durante la partida. Pero eso no quiere decir que no tuvieran cosas que contar. Cosas que darían para una novela. O varias.

De eso precisamente iba Worlds of Power, una colección de novelizaciones de juegos de NES que no solo se inspiraba en ellos para crear historias, sino que aprovechaba la coyuntura para regalarle al jugador varios consejos y trucos que luego podían usar a la hora de jugar con sus cartuchos. De estos libros y de su principal responsable vamos a hablar en esta entrega de ¿Sabías que…?



Leer es como un juego

A principios de los 90, lo que manda en las casas de todo niño moderno y al día de Estados Unidos es la NES, la consola de 8 bits de Nintendo que, pese a ir sintiendo ya el aliento de los sistemas de 16 bits en el cogote, ha dado y dará momentos de gloria que no están pagados con dinero. Bueno, sí, lo que valían sus cartuchos, los mejores amigos del niño moderno. El escritor y productor Seth Gordon piensa en ello y algo le reconcome por dentro. Los niños ya no cogen sus bates de béisbol y salen a jugar a la calle, ni siquieran pasan el tiempo leyendo y dejando volar su imaginación, cosa que él preferiría incluso más. Pero no, se pasan el día con la consola, que por otro lado no se puede negar que tiene su gracia, y lo de leer negro sobre blanco no les entusiasma ya.

Mira su sobrino, por ejemplo, sangre de su sangre. Gordon ha estado hablando con el muchacho para saber qué le pasa por la cabeza y se ha quedado compungido. El chico no ama la literatura, es más, si lee es porque le obligan a ello. Él prefiere pasar el rato con su fiel NES, que le lleva a otros mundos en los que él es el protagonista y dicta cuándo corre, cuándo salta, cuándo dispara. Ni se le pasa por la cabeza coger un libro y dedicarse a la lectura por el puro placer de hacerlo. Gordon ha de hacer algo y mostrarles a los niños de la edad de su sobrino que los libros pueden ser tan interesantes como los juegos de la NES. Y lo va a hacer narrando las aventuras que se viven en varios de esos cartuchos que tanto les gustan en una colección de novelas cortas en tapa blanda.

La serie se va a llamar Worlds of Power y la va a producir el propio Seth Gordon, pero usará un pseudónimo porque quiere valerse de una pequeña treta. Y es que cuando se vayan a clasificar sus libros, quiere que se tome como referencia el nombre ficticio F. X. Nine. Porque, aparte de que suena molón, las letras “N I N” que se tomarían para la catalogación llamarían la atención del ojo de jovenzuelos imberbes y evocaría inconscientemente el concepto “Nintendo”. Lo tenía todo medido, el listo de Gordon. La segunda parte era hacer las historias, y no valía irse por la tangente y meterse en camisas de once varas. Los jóvenes no son tontos, así que hay que respetar el material original. El problema es que Nintendo y las desarrolladoras de los juegos, en pocas palabras, pasan un poco del tema. Ellos ya han concedido la licencia, pero allá se las compongan.



Así que Gordon se decide a hacer lo que hacer, y es jugarse los juegos de principio a fin. Sin guía, a la brava, porque no dispone de ellas. Quiere experimentar lo que experimenta su público objetivo, ver qué les entusiasma de cada juego y conservar esa esencia. Así, Gordon toma notas entre partida y partida, elabora biblias de unas 40 páginas cada una con todo lo que hay que saber sobre cada juego y se las hace llegar a los escritores. Un dolor de cabeza en sentido figurado y literal, ya que Gordon admite que las sesiones intensas de juego le daban jaqueca. Pero valió la pena. Worlds of Power fue un exitazo en Estados Unidos.

“Vendimos un millón de libros a niños que no quizá no habían leído por diversión antes”, dijo en su momento el editor. Y eso que hubo que hacer algunos cambios. Los juegos agraciados fueron Blaster Master, Metal Gear, Ninja Gaiden, Castlevania II, Wizards and Warriors, Bionic Commando, Infiltrator, Shadowgate, Mega Man 2 y Bases Loaded II: Second Season. Con el último, por ser un juego de béisbol, no hay mucho problema, pero el resto tiene una dosis de acción y violencia con la que había que ir con ojo. Para empezar, las portadas que imitaban las de los juegos eliminaban las armas que se mostraban en los originales, y en sus páginas, éstas se empleaban para todo menos para dañar a algún ser vivo. Si había que incluir luchas, eran o bien contra robots, contra hologramas o contra algo que no le pudiera suponer a Gordon otra fuente de jaquecas por tener quejas de padres y colectivos varios sobre la mesa.

Worlds of Power no fue la única fuente de novelas basadas en videojuegos, hubo historias inspirados por otros títulos, algunas no muy exitosas aunque fieles (X-COM: Enemy Unknown, y su novelización con fuerte énfasis en el apartado de gestión… pero pasando de refilón por la parte del combate) y otras de mayor calado como las novelas de Wing Commander o la adaptación de Myst, un tocho bastante importante que se llegó a editar en España. Pero vender un millón de copias no es moco de pavo. Ya firmarían muchos hoy en día. Nosotros teníamos el Barco de Vapor, que tampoco estaba mal. Total, El pirata Garrapata bien podría ser nuestro Monkey Island patrio… ¿no?

Hasta aquí esta entrega de ¿Sabías que…?, que llega a su epílogo y punto final por esta vez. Vuelve la semana que viene para leer una nueva entrega, porque la lectura es algo que engrandece el espíritu.

Cerrar