¿SABÍAS QUE… este personaje de DC iba a tener un juego de lucha en Super Nintendo y Mega Drive?

¿SABÍAS QUE… este personaje de DC iba a tener un juego de lucha en Super Nintendo y Mega Drive?

Bienvenidos a una nueva entrega de ¿Sabías que…?, la sección de AlfaBetaJuega dedicada a curiosidades de los videojuegos y su historia. No hay muchos seres vivos en el Universo DC que le puedan aguantar unos cuantos asaltos a Superman, mucho menos ponérsele chulos en su cara. Pero en los noventa del “grim and gritty” en los cómics todo es posible. Hasta que el Hombre de Acero tuviera un émulo que más bien parece salido de Hijos de la Anarquía.

Hay un personaje muy popular en el portafolio de la editorial que durante esa década ganó una fama que a día de hoy se ha visto eclipsada, y que guarda algunos puntos en común con Superman. Uno de ellos, por suerte para él no llegó a cumplirse, y es que como el Último Hijo de Krypton también estuvo a punto de tener un videojuego que se antojaba nefasto. Veamos el flirteo de Lobo, el último de los czarnianos, con los sistemas de 16 bits en esta entrega de ¿Sabías que…?



“Aquel que devora tus entrañas y disfruta con ello”

Superman es el primer superhéroe de los cómics, y este es un estatus que se ha mantenido inmortal por sus capacidades aumentadas por el sol amarillo de nuestro sistema solar. El Hombre de Acero puede, como todo el mundo sabe, correr más rápido que una bala, mostrar mayor fuerza que una locomotora y saltar el edificio más alto de un solo impulso. No es un pájaro ni es un avión, pero tampoco el único. Hay un personaje en su editorial con algunos puntos en común con el Hombre del Mañana.

Sin ir más lejos, Kal-El posee una fuerza y resistencia sobrehumanas. Nuestro personaje también, y puede que incluso mayores. El último superviviente de Krypton creía ser el único de su raza en todo el universo. Nuestro personaje lo es, y lo sabe porque, de hecho, él mismo fue quien mató al resto de sus congéneres para poder presumir de ser el último de ellos. Y así como Superman ha tenido unos cuantos juegos malos en su haber, con el funesto Superman 64 en cabeza, su sosías estuvo a punto de dejarnos un juego de lucha no demasiado apetecible, pese a que hubiera venido firmado por la mítica Ocean. Su nombre significa “Aquel que devora tus entrañas y disfruta con ello”, y gusta de usar la expresión “rajado” en lugar de la palabra con “j”. Es el Hombre. Es el último czarniano. Es el rajado Lobo.

Pese a ser una creación de comienzos de los ochenta, en los noventa Lobo es tan macarra como un personaje de la época puede serlo y más todavía. Es tan macarra que su rajada macarrez da la vuelta sobre sí misma, se abre en canal y de sus entrañas surge una nueva forma más macarra todavía. A lomos de su moto, con sus cadenas y su característico y ya políticamente imposible puro, Lobo hizo las delicias de miles de lectores de su colección hace dos décadas con su humor negro, negrísimo, ganándose una legión de seguidores. Caldo de cultivo ideal para un videojuego dirigido a Super Nintendo y Mega Drive, esas máquinas con las que la chavalada de gorra vuelta, bambas y pantalones hasta las rodillas no deja de jugar.



A partir de aquí, prácticamente desde el momento de su concepción, Lobo, el videojuego, se convierte en una serie de catastróficas desdichas. Para empezar, el género que parte la pana a mediados de los noventa es el de lucha uno contra uno, con Street Fighter, Mortal Kombat y la escudería SNK disputándose un pastel que ya estaba concurrido. Los anteriores intentos a presentar batalla no habían salido especialmente bien parados, y los proyectos que se presentaron como presuntos referentes, como fue el caso de Rise of the Robots, se despeñaron sin miramientos. Ni Shaquille O’Neal y su propio arte marcial baloncestístico se libraron del cruel desastre. Y con Lobo no parecía que la cosa fuera a ser diferente. El czarniano no es muy de hacer amigos, y en su colección había que rascar el fondo del barril para encontrar personajes con los que hacer un “roster” apañadito. El resultado fue que personajes como un Santa Claus malvado o un tipo en camiseta imperio y máscara blandiendo un enorme cañón tuvieron que ser llamados a filas para poder conformar una plantilla más o menos aceptable, pero donde el único personaje llamativo era el titular.

Tampoco su aspecto y su jugabilidad parecían romper moldes. Ocean optó por distinguirse gráficamente abonándose a la moda de los gráficos con texturas renderizadas. Algo que se quemó tan rápido como apareció, y es que lo que parecía revolucionario en Donkey Kong Country, tras su uso y abuso quedó como una estética sencillamente horrible. Y Lobo no se libraba de este calificativo. Para colmo de males, PlayStation, Saturn, Ultra 64 y las tres dimensiones llamaban insistentemente a la puerta para instalarse y quedarse en nuestras vidas. Al final, Lobo vió su juego cancelado a finales de 1995 ante el advenimiento de una nueva generación. Viendo el precedente del juego de lucha de Blizzard de la Liga de la Justicia, la verdad, no se le arrendaba la ganancia de todas formas. Pero si tienes curiosidad, aquí hay un rajado vídeo que muestra el prototipo del juego en Mega Drive. Al menos, el Hombre se sacó la espinita como personaje descargable del muy interesante Injustice: Gods Among Us. Mejor tarde que rajado.

Hasta aquí esta entrega de ¿Sabías que…? Te emplazamos a más curiosidades relacionadas con videojuegos dentro de siete días, si es que nadie arrasa el planeta antes para poder fardar de ser único. Hasta entonces, a cuidarse de los camorristas galácticos.

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