¿SABÍAS QUE… Half-Life iba a contar con un alienígena demasiado cariñoso?

¿SABÍAS QUE… Half-Life iba a contar con un alienígena demasiado cariñoso?

Bienvenidos a una nueva entrega de ¿Sabías que…?, el apartado de AlfaBetaJuega dedicado a las curiosidades sobre los videojuegos y su historia. Half-Life 3 nunca llega, como el fin de la limpieza de un casa o esa entrega de Assassin’s Creed que esté libre de bugs. Pero esta semana nos vamos a centrar en algo del Half-Life original que no llegó. Por suerte para Freeman y para su integridad física y emocional.

Entre los seres alienígenas que invadían las instalaciones científicas a través de los portales había uno con una función muy particular. Un alien cuadrúpedo, un tanto grotesco, como todos, porque su patas no eran igual de largas e iba inclinado. Básicamente, era una aspiradora que limpiaba el suelo de cadáveres a su paso. Pero antes, en una encarnación anterior, “Mr. Friendly” escondía un profundo, profundo horror bajo su nombre. Te lo vamos a contar en esta entrega de ¿Sabías que…?

Más que amigos

Lo malo de tener que masacrar horda tras horda de bichos interdimensionales es que se queda todo hecho un asquito. Toneladas de cuerpos amontonados al paso de Gordon Freeman, palanca en ristre, mientras casca los cráneos, o lo que corresponda, de los alienígenas que han invadido las instalaciones de Black Mesa, en lo que iba a ser un día normal y corriente de trabajo. Todo es muerte, destrucción y vísceras, y vale que el fragor del momento poco importa, pero esto alguien tendrá que limpiarlo y dejarlo decente. Pues bíen, ese alguien estaba contemplado durante el desarrollo del juego.

Mr. Friendly recibía este apodo por su naturaleza inofensiva. Era un alienígena de aspecto, la verdad, no muy agradable. Algo similar a un potrillo descarnado, sin cuello y con cara remotamente humana, con sus dos patas delanteras mucho más largas que las traseras y con tres articulaciones. Un espanto, vaya. Pero lo bueno que tenía Mr. Friendly era que iba a lo suyo. Se paseaba por el mapeado atendiendo solamente a sus asuntos, practicando la necrofagia sin meterse con nadie. En efecto, Mr. Friendly era el Roomba de Half-Life, un carroñero que devoraba los cuerpos tirados por el suelo que Freeman le suministraba. A cambio, no le atacaba de buenas a primeras, pero si recibía provocación, Mr. Friendly deshonraba su nombre y se liaba a coces. En Valve tenían planes para que pudiera mandar a Freeman por los aires haciendo que perdiera sus gafas, con lo que hasta que las recuperase, el jugador se enfrentaría a una visión emborronada por la miopía. Algo que se descartó finalmente por ser muy complicado. Como finalmente se descartó a Mr. Friendly y a su lado más aterrador.

Pero antes de entrar en materia hay que remontarse a esa segunda mitad de los años noventa, cuando Half-Life estaba en desarrollo. Ken Birdwell era un ingeniero que formaba parte de ese equipo, que en aquel momento estaba todavía inmerso en el diseño de los monstruos, y que contó este episodio en su libro sobre el desarrollo del juego, Raising The Bar. Precisamente, Ken tenía un amigo cuyo hermano, al que conocía desde los 12 años, tenía buena mano para el dibujo. Su nombre era Ted Backman, y a través de su hermano, Birdwell le pidió algunos bocetos años después para posibles criaturas de Half-Life. Tanto Birdwell como Gabe Newell estaban presentes cuando Backman les enseñó sus dibujos. La cara de Birdwell fue un verdadero poema cuando empezó a ver una clara temática sexual en todos y cada uno de ellos.

Aquello no era la clase de diseños que Birdwell tenía en mente, pero si pálido estaba ante lo que Backman le había traído, miedo le daba ver la cara de Gabe Newell, que estaba asistiendo al mismo espectáculo. De repente, ahí estaba. Un ser con un rostro remotamente humano, casi cuadrúpedo, con un par de extremidades tentaculares y un enorme falo. La pregunta, claro, era obvia: ¿qué pinta ahí ese… eso? Backman les explicó que el propósito del diseño de semejante monstruo era dar una muerte atroz al jugador. Con sus tentáculos lo atraparía y arrastraría hasta él para que, ya a distancia corta, penetrase con su miembro y diera comienzo a una cópula letal que acabaría matando a Freeman entre terrible sufrimiento. En otras palabras, era un monstruo que mataba violando. Lo llamaba “Mr. Friendly”.

Birdwell se temia lo peor a cada palabra. No contaba lo más mínimo con que a Newell le agradara la idea que estaba oyendo, mucho menos que le entusiasmara como para incluirlo en el juego. Sin embargo, sucedió lo impensable. El fundador de Valve dió el visto bueno porque, casualidades de la vida, era justo lo que estaba buscando. Un poco de violación con tentáculos y penetración forzada harían concienciarse a los chavales de en torno a 14 años de temas tan graves como el acoso sexual o la homofobia tras “sufrir” el trato vejatorio de Mr. Friendly en sus carnes virtuales. En la que debió ser la discusión más surrealista de su vida profesional, Birdwell vio cómo ese maníaco sexual interdimensional y amorfo recibía el visto bueno.

Posteriormente, el sentido común se impuso y Mr. Friendly pasó a ser un vomitivo y simpático devorador de cadáveres cuyo único por la carne se reducía a la que estaba machacada y a punto de descomponerse, y que ya no podía ser una amenaza para la pureza y virtud de Freeman. Tan lejos como en enero de 1998, el mismo año que salía el juego, Mr. Friendly seguía sobre la mesa, pero finalmente acabó descartado por completo. Así, Freeman se libró de un horrible trauma y de tener que pasar de pie el resto de sus días.

Hasta aquí esta entrega de ¿Sabías que…? Volveremos en siete días con más curiosidades sobre videojuegos. Hasta entonces, no hables con extraños. Sobre todo extraños deformes de otra dimensión.
 

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