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Bienvenidos a una nueva entrega de ¿Sabías que…?, la sección de AlfaBetaJuega dedicada a la historia de los videojuegos y sus curiosidades. Nos apasionan los videojuegos, pero no nos negarás que los juegos de tablero son todo un mundo también. Y ahora, aprovechando las nuevas tecnologías, las apps de compañía permiten que a través de los móviles que ya llevamos encima prácticamente todos se amplíe su experiencia. Un gran invento moderno, pensarás. Pero no, resulta que eso ya se hizo. Y si estás pensando en aquellos juegos de mesa que incluían cintas VHS para jugar… casi, pero no.

Hay que remontarse a nada menos que 36 años en el pasado para encontrar algunos juegos realmente curiosos para un sistema no menos curioso como es la Magnavox Odyssey 2, la segunda generación de la primera consola doméstica de la historia. Un sistema que traía un teclado para poder introducir valores en sus programas y que ya podía representar gráficos en pantalla de un modo similar a su coetánea Atari 2600, pero que contaba con un periférico, si se puede considerar así, mucho más elaborado que los vistos hasta el momento.

Hubo una cierta línea de juegos, tres concretamente, para la Odyssey 2 que incluían tablero y fichas para poder llevar el seguimiento de la partida como era debido, y que abordaban con ello un mayor grado de profundidad que otros desarollos de la época. Eran juegos de simulación estratégica, aunque sus temáticas resultaban bastante variadas. Al menos, en el trío que llegó a ver la luz… y en el cuarto y sorprendente prototipo que no se lanzó.

Hoy vamos a echar un vistazo a la gama Master Strategy de la Magnavox Odyssey 2 en esta entrega de ¿Sabías que…?

Piezas sobre el tablero

Pese a que en Europa las videoconsolas no se popularizaron hasta la década de los ochenta, en Estados Unidos hicieron algunos intentos de innovación interesantes en los setenta. Eran tiempos en los que se demandaba más a la imaginación, ya que en la pantalla del televisor no se podían mostrar muchas florituras. Y fruto de esa necesidad de inventiva, se imaginaron formas de jugar como la Maganavox Odyssey, la primera consola doméstica de la historia, que apenas daba para mover un cuadrado en la pantalla, pero que suplía la carencia gráfica con accesorio.

La ingeniosa solución era adherir, gracias a la estática del televisor, láminas con los fondos dibujados, de tal manera que la consola podía «representar» así una partida de tenis donde solo tenía que mover la pelota, o incluso simular una ruleta por el mismo principio. Con la llegada en 1978 de la Magnavox Odyssey 2, este asunto de combinar videojuegos primitivos con complementos físicos se llevó un paso más allá para abrazar otro género. El de los juegos de mesa, por los que apostó la línea Master Strategy. Una gama de juegos que usaba el apartado físico como referencia, una guía para el teclado que incluía la propia consola como interfaz y el videojuego en sí para la resolución de sus fases.

Master Strategy fue una colección breve, pero muy curiosa de algo que se considera el precursos de los juegos con cinta VHS como Atmosfear, o incluso de los modernos juegos de tablero que usan una app auxiliar. Aunque en este casi sí muestra gráficos algo más elaborados en pantalla (sin muchos alardes, eso sí), el juego necesita de un tablero y sus fichas para poder sacarle todo el rendimiento, y eso ha hecho difícil que subsistan muchos a día de hoy, condenando la serie Master Strategy a ser una de esas rarezas para coleccionistas muy dedicados. Eso sí, vamos a ver que no había ningún complejo a la hora de abordar temáticas para estos juegos, que venían cada uno en su propia caja de formato cofre, con sus instrucciones, tableros pertinentes, y fichas que podían ser de plástico o magnéticas.

El primero de los tres títulos que se llegaron a comercializar fue The Quest for the Rings, un título basado en El Señor de los Anillos lanzado el año 1982. En él, el jugador debían reunir los diez Anillos de Poder en un número determinado de turnos, de tal manera que las ubicaciones de los anillos y los monstruos que los guardaban se seguían sobre el tablero, pero el videojuego decidía las batallas insertando a través del teclado de la Odyssey 2 el estado de cada elemento sobre el tablero. El juego disponía de cuatro personajes a elegir (guerrero, mago, espectro y cambiante), pero los guardianes (fuera la CPU o un segundo jugaor) disponían de la habilidad de poseer a alguno de ellos en batalla.

El siguiente juego de esta gama fue Conquest of the World, del mismo año, y aquí la temática cambia para representar un modelo económico mundial realista. La partida es un enfrentamiento táctico entre superpotencias, y se libra mediante fuerzas de tierra, mar y aire. Las diferentes regiones del juego, 11 en total que representan a 43 naciones, disponen de tokens que indican el poder que pueden ejercer sobre otras, de modo que la partida puede ganarse usando la diplomacia, o de lo contrario, recurriendo a la fuerza bruta. La línea Master Strategy se cerró con The Great Wall Street Fortune Hunt, en donde pasamos del wargame geopolítico al mercado de valores. Los jugadores podían invertir en valores como IBM, McDonald's o Texas Instruments con el objetivo de amasar fortuna.

Aunque no llegó a salir comercialmente, existió un cuarto juego cuyo título ya prometía. Sherlock Holmes, era su denominación y aunque fue programado no pasó de ser un prototipo de un juego del que poco se sabe, pero que prometía ponernos en la piel del famoso detective consultor y resolver misterios usando pistas. Un uso curioso de unos videojuegos que suplían el plus que les darían posteriormente procesadores más potentes con un juego suplementario que poder jugar solos o en compañía.

Hasta aquí esta entrega de ¿Sabías que…? Volvemos en una próxima ocasión con más curiosidades relativas a los videojuegos y su historia.

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