¿SABÍAS QUE… Konami ya hizo la primera secuela de Metal Gear sin Kojima?

¿SABÍAS QUE… Konami ya hizo la primera secuela de Metal Gear sin Kojima?

Bienvenidos a una nueva entrega de ¿Sabías que…?, el apartado de AlfaBetaJuega dedicado a la historia de los videojuegos y sus curiosidades. Metal Gear tiene una larga historia detrás, sucesivas continuaciones que han ido apareciendo desde los tiempos de las consolas de 8 bits y que poco a poco han ido conformando un telar de décadas de títulos. Pero ahora, Hideo Kojima, el padre de Metal Gear, ya no se encuentra a bordo de la compañía que creó esta franquicia.

¿Eso quiere decir que no veremos más entregas de Metal Gear? Bueno, a decir verdad eso no ha detenido a Konami en el pasado. No sería la primera vez que se hace un Metal Gear sin que Kojima esté a bordo, y si estás pensando en Metal Gear Rising, no van por ahí los tiros, porque al menos en Rising sí aparece acreditado Hideo Kojima como productor. Pero en la primera secuela del Metal Gear original… ni eso. Descúbrelo en esta entrega de ¿Sabías que…?

Contigo no, Hideo

Entre esos nombres que forman parte de la historia de los videojuegos y que necesitan pocas presentaciones entre los jugadores está en el Hideo Kojima. Hoy el hombre al frente de Kojima Productions, en una nueva andadura que empieza con Dead Stranding, el enigmático juego del que cada tráiler deja al personal con más preguntas. Hideo Kojima, no obstante, saltó a la fama gracias a su más famosa creación, la serie Metal Gear, iniciada en los ordenadores fabricados bajo el estándar MSX2 y posteriormente convertida en leyenda gracias a su reflote en PlayStation.

Metal Gear, por su parte, tampoco necesita de muchas ceremonias introductorias para que quien haya seguido el mundo del videojuego desde finales del siglo pasado, incluso si no ha puesto especial interés ni prestado mucha atención. Con que no haya estado debajo de una piedra todos estos años es suficiente. Tampoco vamos a entrar aquí y ahora en desgranar todos los entresijos de esta serie, porque eso es tarea mastodóntica. Solo recordaremos que Hideo Kojima, un enamorado del cine de acción, volcó en su desarrollo algunas de las influencias de varias películas que figuran entre sus favoritas de culto. Si había un hombre forjado por la vida para crear Metal Gear y en base a él desarrollar una saga de secuelas, ese era Kojima. Porque lo era, ¿verdad?

Pues lo cierto es que tan lejos como en 1989, solo dos años después del lanzamiento de Metal Gear para MSX2 y la consola Famicom, la NES en occidente, Konami no debía ver muy claro que Kojima fuera tan imprescindible. Por lo menos para satisfacer al mercado americano, para el que tenía pensado lanzar una secuela de Metal Gear bajo el sello Ultra Games, la denominación que Konami usaba para saltarse el límite de juegos que podía editar al año para NES con la licencia oficial de Nintendo dentro del territorio norteamericano. El juego salió al mercado en abril de 1990 con el título de Snake’s Revenge, y pese a que en su título no figuran las palabras “Metal Gear”, en un principio se le dio oficialidad como la segunda entrega de esta serie de acción táctica. Aunque en esta ocasión, la parte táctica les falló un poco.



Snake’s Revenge tomó nota de los elementos que habían llevado al éxito a Metal Gear, siendo principalmente el énfasis en el sigilo y el componente de aventura que evitaba que fuera un juego arcade meramente lineal, vamos, un run and gun al uso. Eso y el uso de objetos, la introducción de determinados eventos que desarrollan la trama, y como no, el comunicador con el que Snake puede estar en contacto con su escuadrón, que en esta ocasión consta de dos compañeros. Todo esto no tiene mala pinta en la teoría, pero cuando se lleva a la práctica sin la delicadeza del equipo de desarrollo original, acaba siendo no un desastre total pero sí un juego bastante fallido. Y es que ese necesario sigilo se va al garete cuando ante la ya complicada tarea de permanecer ocultos a los ojos de soldados que patrullan en pequeños helicópteros utilitarios, resulta que las alarmas saltan a la mínima y que no hay lugar donde esconderse. Snake dispone de su arma de fuego y sus puños para defenderse, pero puede equipar un machete para defenderse cuerpo a cuerpo, y la diferencia es que al derrotar a un enemigo a guantazos éste puede soltar objetos. Algo que no compensa ante la dificultad de que caigan como un saco de patatas, tiempo en el que sus compañeros ya dan buena cuenta de Snake. Tampoco el arma es de mucha utilidad cuando solo puede disparar en cuatro direcciones mientras que los enemigos lo hacen en ocho.

Tampoco la evolución de Snake la supo aprovechar Snake’s Revenge. El juego incrementa su rango conforme rescata prisioneros del enemigo, y esto hace que la salud aumente, lo cual nos viene bien. Lo que no nos viene bien es que el rango mida también el número de enemigos y su capacidad ofensiva, de modo que casi sale a cuenta pasar mucho de los prisioneros y desearles lo mejor. Son cosas que seguramente Kojima hubiera tenido en mayor estima, y es justo lo que debió pensar uno de los desarrolladores del juego. Como el propio Hideo contaba hace algunos años, durante un viaje en tren este programador le contó a Kojima, como el que no quiere la cosa, que estaba haciendo una secuela de Metal Gear que solo se vería en territorio occidental. La sorpresa de Kojima solo fue mayor cuando el propio compañero de trabajo le pidió en ese mismo momento que hiciera su propia secuela de Metal Gear. Y así lo hizo, en el mismo 1990 Konami editó Snake’s Revenge en Estados Unidos y Metal Gear 2: Solid Snake en Japón, cartucho que acabaría convirtiendo al americano en apócrifo. Pero pese a todo, Kojima, que reconoce que Snake’s Revenge es ampliamente mejorable, también afirmaba antes de su salida de Konami que le parecía “fiel al espíritu de Metal Gear”. Estaría curioso saber su respuesta a día de hoy…

Hasta aquí esta entrega de ¿Sabías que…? Volvemos en siete días con una nueva entrega, pero de las de verdad, nada de sucedáneos. Hasta entonces, si ves a alguien volar hacia tí en un minihelicóptero, no dudes en esconderte. 

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