¿SABÍAS QUE… la culpa de que existan Renegade y Double Dragon la tiene una ruptura amorosa?

¿SABÍAS QUE… la culpa de que existan Renegade y Double Dragon la tiene una ruptura amorosa?

Bienvenidos a una nueva entrega de ¿Sabías que…?, la sección de AlfaBetaJuega dedicada a la historia de los videojuegos y sus curiosidades. A lo mejor, decir que Renegade y Double Dragon son juegos autobiográficos es ir un poco lejos, sobre todo en el caso de Double Dragon, y desde luego nos quitarían las ganas de visitar el vecindario de Yoshihisa Kishimoto, director y creador de estas dos leyendas de los recreativos. Y sin embargo, estos juegos se reflejan en un pedacito de su vida.

Y es que antes de ser uno de los pesos pesados de Technos, Kishimoto fue un verdadero bala en su juventud, pero porque el mundo le hizo así. Donde dice mundo, léase un amor de juventud que acabó en trágica ruptura. Se perdió un romance pero nacieron dos grandes videojuegos. Veamos el curioso punto de partida de los dos ante los directivos de Technos en esta entrega de ¿Sabías que…?



Dientes rotos, corazón partío

Yoshihisa Kishimoto es uno de esos señores que si se hicieran pósters de creadores de videojuegos estaría presidiendo seguro más de un cuarto o dos. Si por el nombre no te suena, no te preocupes. Por sus obras lo conocerás, porque es nada menos que la mente de la que salió Double Dragon, el legendario arcade que puso en el mapa el género del beat’em up. Y también es el creador de Kunio-kun, el personaje mascota del difunto estudio Technos cuyo juego fue llevado a lares occidentales bajo el título de Renegade y que daría pie a numerosas entregas, hasta de deportes. Pero hay algo en común entre estos dos juegos de peleas, algo que salta bastante a la vista. Obviamente son primos hermanos, aunque también hay algo que no es tan evidente, y es que en ambos hay un pedacito de la autobiografía de Yoshihisa Kishimoto.

Kishimoto se gradúa en la escuela de arte a comienzos de la década de los ochenta y entra a formar parte como diseñador de la plantilla de Data East, donde acaba estando al frente de desarrollos con la por entonces tecnología punta del Laserdisc. Igual que hizo Don Bluth con Dragon’s Lair, Data East quería tomar esta nueva forma de jugar mostrando animes interactivos en pantalla que variarían sus escenas según las respuestas a ciertos Quick Time Events que mostrarían qué controles pulsar a continuación antes de que sea tarde. Fruto de ello nacieron máquinas como Road Blaster, posteriormente rescatado para el Mega CD y en el que conducíamos un coche deportivo en busca de venganza, o Cobra Command, que nos llevaba a combatir contra helicópteros a los mandos de una de estas máquinas. Aunque no tuvieron la relevancia de Dragon’s Lair, lo cierto es que los juegos dejaron huella en Japón por su espectacularidad. Y también lo hizo Kishimoto.

Fue poco después cuando un cazatalentos de Technos lo fichó para sus filas. Sin embargo, el primer proyecto del que se haría cargo en su nueva empresa no tenía nada que ver con el Laserdisc que le había abierto sus puertas. Era un arcade de lucha para un jugador, y Kishimoto afirmaba que se basaba en su propia juventud, cuando era un escolar bastante proclive a meterse en líos y verse envuelto en peleas callejeras. El juego sería Nekketsu Kouha Kunio-kun, y consistía precisamente en un estudiante de instituto que se lía a palos con bandas de estudiantes rivales. En occidente, donde la cultura de institutos no es igual que en Japón, se le daría un toque punk y suburbano y se rebautizaría como Renegade.



Pero el caso es que, además de una cierta devoción por la película Operación Dragón de Bruce Lee, había sido un episodio traumático de su vida el que había acabado moldeando al Kishimoto rebelde, y de rebote, a Kunio-kun. Y es que el joven Kishimoto tenía una novia que rompió con él en malos términos, y eso fue el empujón que le faltaba hacia el abismo: “Había causas familiares [para esa actitud], pero había una chica y me dejó, lo cual apretó el gatillo”, confesaba Kishimoto. Desde ese momento, fue un joven bala que se metía en reyertas para olvidar, haciendo que cada puñetazo propinado fuera un punto de sutura en su roto corazón y permitiéndole mirar al mañana sabiendo que se sobrepondría como un hombre a lo que la vida le echase, o si no, lo molería a palos.

Kunio-kun es un reflejo de Kishimoto-san, y a Technos le gustó. Y al público también le gustó. Nekketsu Kouha Kunio-kun fue un éxito, y Technos quiso más, pero a ser posible, con dos Kishimotos, violentos y pendencieros, porque buscar bronca en pareja es más divertido y supone dos monedas de 100 yenes en el cajetín en lugar de una. De modo que, de nuevo de esos duros días y los contudentes golpes de Bruce Lee en la pantalla nacen los, qué coincidencia, hermanos Lee para protagonizar Double Dragon. Dos karatekas con un vistosísimo repertorio de manguzadas con el sello personal de Kishimoto (que por cierto, colaría el coche de Road Blaster y el helicóptero de Cobra Command en las dos primeras entregas de esta nueva serie en recuerdo a sus orígenes), y es que no podía faltar de por medio el cruel juego de amor por una mujer. Así era el joven Yoshihisa Kishimoto, parte truhán, parte señor, todo camorrista. Viendo el lado bueno, su ex-novia no podía ni imaginarse que ese duro abandono sentimental propiciaría dos de los mejores videojuegos de acción de la historia. En cierta forma, se lo tenemos que agradecer a ella.

Hasta aquí esta rebelde entrega de ¿Sabías que…? que volverá la próxima semana con ceño fruncido, tupé de castigador y chaqueta abierta con más curiosidades sobre videojuegos. Bueno, quizá solo con las curiosidades. Tampoco hay que tomarse siempre las cosas a la tremenda… 

Publicaciones relacionadas

Cerrar