¿SABÍAS QUE… las consolas ya contaban con juegos en 3D hace más de 30 años?

Bienvenidos a una nueva entrega de nuestra sección ¿Sabías que…?, nuestro apartado dedicado a las curiosidades relacionadas con videojuegos, las cuales ponemos bajo la lente del revisionismo para mostrártelas. Y a partir de aquí, todo depende del cristal con que se mire, porque podemos verlo todo con una claridad cristalina, encontrarnos episodios un tanto opacos o, como harán nuestros protagonistas de hoy, desencadenar juegos ópticos para simular una tercera dimensión sobre una pantalla. Y no, no es la Nintendo 3DS, hablamos de sistemas que le sacan muchos años de existencia.

Descubre algunos casos que se adelantaron tanto a la consola portátil de Nintendo como a la Virtual Boy o las gafas 3D de Sony para hacernos sentir “dentro” del juego. Por desgracia, estos casos tienen algo en común, y es que por mucha profundidad que hicieran lucir terminaron defenestrados. Veámoslos a continuación.

La dimensión desconocida



Tres dimensiones, así son las cosas. Ancho, largo y alto, no hace falta más, pero en los videojuegos nos bastaba y sobraba con un par de ellas durante mucho, mucho tiempo. Claro, que el progreso no se puede detener y si en el cine hubo en un determinado momento un cierto resurgir de aquellas gafas de cartón con plásticos de colores rojo y azul para causar el efecto tridimensional, los videojuegos no iban a ser menos en una época de experimentación como los ochenta. Y es que, sin ir más lejos, las consolas de 8 bits de la época, NES y Master System, saben lo que es usar gafas tridimensionales en algunos juegos muy selectos.

En el caso de NES, Nintendo lanzó exclusivamente en Japón su visor llamado Famicom 3D System, el cual requería de un adaptador que se conectaba al puerto de expansión de la consola y al que a su vez se enchufaban las gafas electrónicas. Electrónicas porque usaban un sistema de obturación que permitía un cierre y apertura rápido de sus lentes de cristal líquido, de tal manera que éstas alternaban entre transparencia y opacidad. El truco visual consistía en que cada ojo debía registrar una imagen diferente de lo que se apreciaba en pantalla, y el cerebro hacía el resto.

Nintendo incluso tuvo la consideración de pensar en la posibilidad del uso de otros periféricos para complementar la experiencia, y es que aunque el puerto de expansión estuviera ocupado, el adaptador contaba a su vez con otro puerto para el caso de que se quisieran conectar más accesorios. Igualmente, el juego con gafas en 3D no limitaba su uso a un jugador, y nuevamente en el propio adaptador venía una entrada de jack para que un segundo set de gafas pudiera ser puesto a buen uso.

El problema para este periférico fue que el catálogo de juegos no fue muy impresionante, con solo 8 juegos compatibles en cartera y con un nombre ilustre entre sus desarrolladores: Square. La compañía nipona llevó a cabo 3 de estos juegos: el cartucho de carreras Rad Racer y las dos entregas de Tobidase Daisakusen. Por otro lado, la propia Nintendo firmó Famicom Grand Prix II: 3D Hot Rally, su único desarrollo first party para este sistema.

Sega tampoco se quedó atrás, y casi al mismo tiempo lanzó sus Segascope 3D-Glasses para la consola Master System. El funcionamiento, el mismo que el de la competencia. Un sistema de obturación cubre o destapa rápidamente cada lente para que el ojo perciba de manera intermitente la imagen estereoscópica. Pero a diferencia de las Famicom 3D System, las 3D-Glasses sí cruzaron el charco para llegar a Europa y Estados Unidos en cantidades muy limitadas.

No obstante, tampoco sería esta la vez que el 3D se impusiera en los videojuegos. Esta vez, aunque las gafas permitían percibir los coloridos juegos de Master System con una dimensión extra (los que eran compatibles, se entiende), la tasa de refresco efectiva quedada reducida a la mitad, dando un extraño de flickering a ojos de los jugadores, o lo que es lo mismo, esos borrones que barren la pantalla a resultas de distinguir una disminución en el brillo en monitores o televisores con tasas de refresco bajas.



Master System, por desgracia, tampoco pudo dar cobijo a una nutrida biblioteca de juegos compatibles con sus gafas 3D, pero lo que sí hizo Sega fue portar algunas de sus licencias que más se prestaban al sistema, y que hecho se imitaron con otros títulos muy similares en el caso de NES. Se trataba de Space Harrier y OutRun, que tuvieron su correspondiente versión con soporte para 3D-Glasses. Pero, ¿recuerdas que en el título de esta entrega hacíamos referencia a más de 30 años en el pasado?. Si nos quedamos en 1987 las cuentas no salen, pero es que ni Sega ni Nintendo fueron los primeros en usar esta tecnología.

Porque en 1984 se les adelantó una de las consolas veteranas. La Vectrex, máquina especializada en gráficos vectoriales y que usaba láminas de acetato que se aplicaban sobre la pantalla para suplir su carencia de color, contó con sus propias gafas tridimensionales, las Vectrex 3D Imager, y como harían 3 años después sus sucesoras, también usaba ese sistema de obturación, que esta vez consistía en un disco giratorio sobre las lentes. Los espectros de color azul, verde y rojo se mostraban cada vez y dependiendo del juego había que cambiar el disco para ajustar el tiempo que el ojo percibía cada color, lo cual se logra con franjas de distinto tamaño. Una vez más, el flickering es su mayor enemigo, pero a cambio añade colores a los juegos sin necesidad de usar el acetato.

El por qué no conocemos mucho de las gafas para la Vectrex es principalmente porque no salió de Estados Unidos, donde se vendió en cantidades muy limitadas, pero además porque solo 3 juegos vieron la luz de manera oficial. Ahora, cuando veas la próxima película en 3D o juegue al próximo juego con efecto de profundidad, piensa que eso ya se hizo. Hace tres décadas.

Hasta aquí esta entrega de ¿Sabías que…? con la que esperamos haberte llevado hasta una nueva dimensión. Sigue con nosotros en AlfaBetaJuega para encontrar más contenido cargados de volumen y con mucho relieve. 

Publicaciones relacionadas

Cerrar