¿SABÍAS QUE… Marvel llegó a editar su propia revista de videojuegos?

¿SABÍAS QUE… Marvel llegó a editar su propia revista de videojuegos?

Bienvenidos a una nueva entrega de ¿Sabías que…?, el apartado de AlfaBetaJuega dedicado a las curiosidades acerca de los videojuegos y su historia. La relación entre Marvel y los videojuegos no es nada descabellada. Testigo de ella son los carros y carros de juegos que lleven a sus personajes y loco en portada, y que siguen apareciendo y proliferando ahora que la Casa de las Ideas está en un momento dulce. Lo verdaderamente llamativo es ver a Marvel recorriendo el camino inverso.

No nos referimos exactamente a que la editorial de la Quinta Avenida se dedique a programar videojuegos, sino más bien que ya que en 1982 empezaban a explorar el que hubiera videojuegos con sus propiedades, ¿por qué no iban ellos a sacar una publicación propia sobre videojuegos? En las mentes del “bullpen” con el dicharachero Stan Lee a la cabeza, seguramente era idea tremebunda, pero la realidad es que la odisea solo duró 7 números, y uno de ellos fue un descaradísimo ejercicio de autopropaganda que desafía a la vergüenza ajena. Si quieres conocer detalles del primer cómic inspirado en un videojuego inspirado a la vez en ese mismo comic, y no, no tiene nada que ver con Origen, no te pierdas esta entrega de ¿Sabías que…?



Spiderman: El Videojuego: El Cómic

Nombra algún videojuego basado o que contenga licencias de personajes de Marvel. Seguro que es lo más fácil que te han pedido que hagas hoy. Hay una verdadera montaña de videojuegos con los coloridos superhéroes de la Casa de las Ideas ahí fuera desde hace la friolera de 34 añazos. Los que han pasado desde cierto amigo y vecino enmascarado se columpiara hacia la Atari 2600, la reina del salón en dura pugna con el reproductor de cintas de video. Spiderman, ya que sale a colación, es uno de los personajes que cuenta en su haber con más videojuegos que llevan su nombre, comenzando el mencionado Spider-Man de 1982 y terminando, por ahora, con el futuro Spider-Man para PlayStation 4 de nombre todavía por concretar.

Pero volviendo a ese punto de partida, en las oficinas de Marvel bastante tenían con sacar cada mes los números de sus colecciones religiosamente. Sin embargo, esto de los marcianitos tenía buena pinta. A los chavales parecía entusiasmarles el enchufar esos trastos a la tele hacer moverse monigotes con un mando. Los chavales son buena parte del público objetivo de Marvel, que ya les da superhéroes con bastante regularidad. Así que… ¿y si también les diera algo relacionado con videojuegos? Esa bombilla no tardó en encenderse sobre la cabeza del entonces editor en jefe, Jim Shooter. Y dicho y hecho, febrero de 1983 marca el inicio de la andadura de Blip, una nueva publicación Marvel que, curiosamente, no trae a ningún superhéroe en portada en su número 1. En su lugar figura el entonces juvenil actor Matthew Laborteaux, que interpretaba a Albert Ingalls en la famosa teleserie La Casa de la Pradera. Pero Matthew estaba vestido de calle y a los mandos de la recreativa basada en la película Tron, una de sus favoritas. Marvel ya tenía su propia revista de videojuegos.

Blip, eso sí, no era una revista al uso. Se editaba igual que el resto de cómics, en el mismo formato, tipo de papel y unas pocas páginas más que la colección común, 32. En su interior figuraban trucos y consejos para los juegos más destacados del momento, como Centipede, Missile Command o Donkey Kong. El juego de Nintendo, por cierto, dispuso de un mini-cómic en el que Mario, Donkey Kong, Pauline y un periodista llamado Vic Video que está entrevistando al entonces carpintero, se incorporan de manera oficiosa, pero técnicamente, al Universo Marvel al representar la gesta habitual de Mario en viñetas con la conclusión de que el pobre simio sólo quiere que le rasquen detrás de la oreja. Tronchante, o algo. Pero tener un videojuego basado en tu personaje estrella y una revista de videojuegos a mano sólo podía dar pie a un resultado que se vió en el número 2.



Y es que este número es una maniobra de marketing nada disimulada para promocionar Spider-Man, el cartucho de Parker Brothers para Atari 2600 publicado meses antes. Para empezar, la portada mostraba al mismísimo Spiderman en persona, en persona de verdad enfundada en un disfraz y jugando a su propio juego tan ricamente. En sus páginas interiores hablan de él con pelos y señales aprovechando una demostración en las oficinas de Marvel frente a varios niños y con la presencia de Spiderman, el Duende Verde como villano de la función y Stan Lee, que desde los sesenta lleva apuntándose a todos los bombardeos. Pero la verdadera catársis del número y toda la andadura de Blip llega con el cómic basado en el juego basado en el cómic. Atentos, porque esto tiene miga: En esta historia breve, titulada “End Game!”, el Duende Verde descubre mientras se da a la fuga de prisión una vez más que unos niños están pasándoselo pirata con un videojuego que refleja su ilustre persona y la de su odiado archienemigo Spiderman, que para más inri le está derrotando también en la consola. “¿Quién ha creado este ultraje?”, brama el alter ego de (supuestamente) Harry Osborn, “¡¿Quién me ha humillado para su ridículo beneficio?!”.

La respuesta está en la compañía Parker Brothers, creadores del juego, y a sus oficinas vuela el Duende Verde con ánimo de liar la de San Quintín. Pero para mayor cabreo, resulta que solo hay una recepcionista de guardia que, como buenamente puede, informa al supervillano de que todos están en una presentación del juego. Spiderman incluído, quien les está explicando a los niños presentes que el Duende Verde no ve ni un duro de los royalties del juego porque es un criminal, y que él lo dona todo a beneficencia porque “aprendí hace mucho que no puedes cobrar cheques con una máscara puesta”. Despiporre extra, amigos, porque este dato no es baladí sino que es un hecho que acontece de veras en el segundo número de su serie original. Pero volvamos al turrón. El Duende Verde se presenta en el lugar y monta un cirio al desplegar todo su arsenal contra el trepamuros. Pero el sobrino favorito de May Parker ya le tiene tomada la medida a Osborn. Tras dejar fuera de combate al criminal, el Duende Verde regresa tras los barrotes de un penal… con una nueva ala recreativa donde, para su telele, todos los reclusos están divirtiéndose con una Atari 2600 y el cartucho de Spider-Man. La justicia, legal y poética, está servida.



Está claro que desde aquí, solo se podía ir cuesta abajo. Blip había cumplido ya su propósito publicitario, y dado que 1983 iba a ser el año en que los videojuegos casi se van a pique, Marvel cerró la publicación tras su número 7. La verdad sea dicha, Blip no era gran cosa como revista de videojuegos. Poco después aparecerían tanto en Europa como en Estados Unidos otras que le darían fácilmente sopas con honda, pero un experimento es un experimento. Todos estos ejemplares han quedado conservados para la posteridad gracias a Archive.org, donde puedes consultar este rocambolesco número 2 dedicado al trepamuros y su videojuego, si es que puedes reprimir las ganas de bajar del altillo la Atari 2600, intentar conectarla a alguna tele actual (buena suerte) y jugar a Spider-Man como si no hubiera un mañana, porque todo gran poder conlleva una adaptación a videojuego en potencia.

Y con Nueva York, la industria del videojuego y, ergo, el mundo a salvo despedimos esta amistosa entrega de ¿Sabías que…?, que regresará en siete días con otra entrega. Hasta entonces, recuerda que si vuela, es verde y lanza calabazas explosivas, no es de fiar.
 

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