¿SABÍAS QUE… Ms. Pac-Man era un personaje masculino en sus orígenes?

¿SABÍAS QUE… Ms. Pac-Man era un personaje masculino en sus orígenes?

Bienvenidos a una nueva entrega de ¿Sabías que…?, el rincón de las curiosidades relacionadas con los videojuegos en AlfaBetaJuega. La unión de los términos “historia” y “videojuegos” trae a la mente títulos tan legendarios como Pac-Man, un verdadero icono de este medio y toda una fiebre a comienzos de los ochenta. Este personaje redonde de apetito voraz acabó sentando la cabeza y fundando una familia. Pero la señora Pac-Man tiene todo un pasado…

¿Qué pensaría el bueno de Pac-Man si supiera que Ms. Pac-Man fue conocida en otro tiempo como Crazy Otto y que ni por asomo se concibió como una secuela, sino más bien como una variante sin licencia de su propio juego? Es la clase de pasados turbios que rompen familias, pero nos vamos a sumergir en él en esta entrega de ¿Sabías que…?



“Soy más que Pac-Man con un lazo”


Menuda la lió Toru Iwatani tras ver aquella dichosa pizza a la que le faltaba un trozo. Cualquiera que ronde ahora mismo la cuarentena te podrá decir que la fiebre de los “comecocos” en los ochenta ni fue ni medio normal. Comenzando por aquel machacón anuncio de Atari en el que publicitaba su cartucho, precisamente bajo este nombre de Comecocos para nuestro país, un término que al final llegaría a ser de uso tan común como el de los “marcianitos”. El éxito de Pac-Man no es ningún secreto, como tampoco lo es que muchas desarrolladoras vieron un filón en este nuevo género. Si hasta nuestros muchachos de Topo Soft se liaron a la cabeza y sacaron su propio – y fenomenal, por cierto – comecocos Mad Mix Game. Pero la imitación no iba a ser solamente la mejor forma de elogio para Pac-Man, sino que sería el detonante para que su estado civil se viera en un compromiso.

Pero antes de nada, vamos a conocer a dos alumnos del MIT que en esa recién estrenada década de los 80 estaban trabajando como desarrolladores en la compañía General Computer Corporation. Se trata de Kevin Curran y Doug Macrae. A Curran y Macrae les gustaban las recreativas, pero creían que podían dar más de sí. Por eso les gustaba también crear hacks, versiones modificadas de éstas, con variantes e incluso alguna que otra mejora. De Missile Command, un clásico de Atari, sacaron Super Missile Attack, que tenía como principal diferencia una mayor velocidad de juego que incrementaba su dificultad. Nuestro tragón y amarillento amigo tampoco escapó a su vista, y de él se derivó Crazy Otto.

Otto era más que una pelota que andaba lanzando bocados al aire. Era un señor amarillo con piernas y unos ojos saltones azules que andaba lanzando bocados al aire, y los fantasmas también sufrieron una puesta al día para convertirse en monstruos redondeados con antenas, no muy terroríficos pero desde luego curiosos. Inky, Blinky, Pinky y Clyde se convertían así en los sesudos Plato, Darwin, Freud y Newton, si bien retenían su personalidad original. Pero cuando en 1981 se encontraron con que Atari no había recibido Super Missile Attack con mucho sentido del humor y les había interpuesto una demanda, lo primero que hicieron justo al día siguiente de alcanzar un acuerdo con Atari para evitar males mayores fue acudir a Midway, la licenciataria de Namco en Estados Unidos, y venderle su producto.



En Midway, esta visita llegó como llovida del cielo. Aún estaban contando las mareas de dinero que Pac-Man les estaba reportando, y desde luego que hacer una secuela era la mejor idea del mundo. Pero no parecía que Namco estuviera muy por la labor de hacer más juegos de Pac-Man, al menos no en ese momento. Y, fíjate qué cosas, resulta que la solución se presentaba en la puerta por su propio pie. Y además con un juego que mejoraba el superéxito del momento con nuevos niveles y características que le conferiría mucho después una fama inusitada. Midway se hizo con Crazy Otto, Curran y Macrae respiraron muy tranquilos, y la distribuidora de Namco empezó a darle vueltas a esta secuela. Para empezar, como ya había un Pac-Man y este producto no era oficial ni, en principio, canónico, tendrían que darle una vuelta de tuerca. Un dato curioso que manejaba Midway era que el público femenino, reticente a gastar sus cuartos de dólar en los arcades, veía con buenos ojos Pac-Man porque no era un juego violento. Así que ya estaba claro, Otto se iba a someter a una operación de cambio de sexo por la causa y pasaría a ser la primera Pac-mujer.

Y efectivamente, porque este nuevo personaje tuvo un baile de nombres antes de darse a conocer. En primera instancia, Midway barajó el nombre de Pac-Woman, y así iba a llamarse tan lejos como tres días antes de lanzarse al mercado. Otto ya había pasado por su cambio radical y había perdido sus piernas pero ganado un lacito, un lunar y unos labios sensualmente pintados. Sin embargo, se decidió que Miss Pac-Man sonaba mejor, más suave, más fácil de pronunciar. Entonces, alguien apuntó algo sobre las animaciones que se veían entre niveles y donde Pac-Man se dejaba caer para mostrar una escena. Alguien señaló que la señorita Pac se juntaba con Pac-Man en una de ellas y aparecía con un bebé. Pero su tratamiento hacía indicar que estaba soltera. ¿Qué indecencia es esta? Midway rebautizó entonces la máquina como Mrs. Pac-Man solo para volver a deshojar la margarita, pensarselo mejor nuevamente y optar por el definitivo Ms. Pac-Man. Eso sí, no fue la única mujer que debutaba. El fantasma Clyde era reemplazado por Sue, la fantasma femenina que luego, junto a Ms. Pac-Man, se convertiría en un personaje de facto. Y todo por un muñeco con piernas, hay que ver.

Terminamos aquí esta entrega de ¿Sabías que…? para poner pies en polvorosa antes de que aparezcan fantasmas de colores, pero nos veremos en otra entrega. Hasta entonces, cuidado con realizar videojuegos con parecidos razonables a otros. Puede que la cosa no se arregle solo con un lunar y un lazo.
 

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