¿SABÍAS QUE… Nintendo convirtió a un jugón de su plantilla en estrella?

¿SABÍAS QUE… Nintendo convirtió a un jugón de su plantilla en estrella?

Bienvenidos a una nueva entrega de ¿Sabías que…?, el apartado de AlfaBetaJuega dedicado a las curiosidades y la historia del videojuego. Ganarse la vida con los videojuegos, quién no ha soñado con ello alguna vez. Y fuera de lo que es la industria del desarrollo de videojuegos, desde luego no hay mucha gente que pueda afirmarlo. Pero hace casi treinta años, hubo un jugador que vió cómo su vida cambiaba de ser el chico del almacén durante el lanzamiento de Nintendo Entertainment System en Nueva York a ser la imágen pública de Nintendo en el país de las barras y estrellas.

Un personaje que llegó a convertirse en una estrella de tal calibre que era tan conocido o más incluso que muchos actores de series de televisión del momento. Él mismo afirmaba que seguramente fuera tan famoso como “aquel tipo que hace de McGyver”. Y a finales de los ochenta, eso es decir mucho. Veamos cómo fue la primera estrella de carne y hueso de Nintendo América en esta edición de ¿Sabías que…?

El mejor trabajo del mundo

Pese a que pocos daban un duro por Nintendo en particular y la industria del videojuego en general, y no se les podía culpar visto lo visto hacía solo dos años antes, 1985 fue el año que quedaría para la posteridad como el del lanzamiento de Nintendo Entertainment System en Nueva York. Nintendo llegaba a occidente después de haber pasado de fabricar barajas de cartas a elaborar juguetes, y de hecho su consola Famicom parecía más un juguete que otra cosa. Hubo que hacer un rediseño para que su aspecto pareciera menos el de un Transformer y más el de un electrodoméstico que no desentonara junto al reproductor VHS.

Arrimando el hombro en ese desembarco de la entrañable NES estaba uno de los primeros empleados de Nintendo América. Howard Phillips era un chico que se le veía que apuntaba alto, a pesar de que durante los primeros días de la consola de 8 bits en Nueva York, su tarea fuera realizar labores de almacén. En realidad, Howard ya apuntaba maneras como para poder aspirar a un puesto mucho mejor. Las ventas se le daban muy bien, y tenía buena cabeza para los números. No tardó nada en alcanzar el puesto de director de análisis de producto, un cargo mucho más respetable, pero que no había cambiado al Howard con aspecto de empollón, con su pelo corto bien repeinado y su guardarropa propio de haber pasado por un filtro materno. Howard era un tipo que se rifaría cualquier empresa, pero estaba en Nintendo porque, ante todo, Howard era un jugón de tomo y lomo. Y de los mejores.

Mientras, las cosas estaban cambiando en lo económico para el país del sol naciente. Sus grandes corporaciones ya eran multinacionales, lo japonés estaba en expansión y era el momento de empezar a meter cabeza en los principales mercado. Por desgracia, Estados Unidos no había enviado a sus muchachos a luchar en tres guerras para que ahora vinieran a su casa los enemigos que tuvo en una de ellas a endosarles sus aparatos. Una cierta ola de antijaponesismo flotaba en el ambiente, y ni al entonces presidente de Nintendo, Minoru Arakawa, como a su homónimo en la rama americana, Howard Lincoln, les pasaba desapercibida. Muy inoportuno esto, en un momento ideal para que la NES, que había dado pingües beneficios en la Gran Manzana, buscara más distribuidores a lo largo y ancho del país. Ya era malo que la cosa fuera de videojuegos, que en aquel 1986 todavía se veían como una moda que había resucitado brevemente para un último espasmo pero que se derrumbaría enseguida y se quedaría tan muerta como debía estar. Pero que encima viniera de Japón, hasta ahí podíamos llegar.



Viendo que ya empezaban a salir asociaciones de padres protestando porque la NES estaba haciendo bajar el rendimiento escolar de sus hijos, aunque el verdadero esperpento lo montaría un colectivo de Seattle por culpa de la pistola Zapper, por la que tacharon a los japoneses de “fabricantes de armas y juguetes bélicos”, Nintendo decide reforzar sus tropas de cara a la conquista de Estados Unidos y hace dos contrataciones. Una es una firma de publicidad que se encargará del marketing. La segunda es la de la empresa de relaciones públicas Hill and Knowlton, que tendrá la misión de dar buena imagen a la gran N frente al público estadounidense. No les fue fácil suavizar la imagen de Nintendo, una empresa muy tradicionalista y con poquísimo bagaje cultural en lo que a Estados Unidos se refiere, llegando a usar tretas como el camuflar sus oficinas por Navidad tapando su logo con plásticos y con enormes árboles navideños. El tipo de imagen cándida que transmitía el bueno de Howard Phillips, con su aspecto de viejoven pero que te podía crujir si le ponías un mando en las manos.

Ataviado con su peinado de lado, una camisa, pajarita roja y americana, además de una envidiable habilidad a los mandos y una sonrisa que haría feliz a cualquier madre, Howard Phillips pasó a ser la imagen pública de Nintendo América para contarles a todo el mundo lo divertido que era jugar con la NES, y posteriormente con la Game Boy. Algo que no solo hacía en persona, sino que la famosísima revista Nintendo Power, le incluyó como personaje en su página de cómic Howard and Nester. Phillips, en aquel 1986, era más que el tipo de Nintendo, era, como le anunciaba la propia empresa, “el hombre que vive de jugar a videojuegos”. Porque si los videojuegos le podían dar un porvenir a alguien tan formal y de buenas maneras es que bajo ningún concepto podían ser malos. Y esa fue la estela que Howard Phillips describió hasta 1991, el año en el que dejó Nintendo en busca de nuevos pastos y dando el relevo a una Super Nintendo que ya prácticamente se veía sola. Pero la fama que llegó a alcanzar fue muy notoria. Tanto que el propio Howard decía que “No era tan grande como una estrella de cine, pero me reconocían tanto como a los actores de televisión. Probablemente era tan conocido como el tío de McGyver”. Ahí es nada.

Con esto terminamos esta entrega de ¿Sabías que…? Volveremos próximamente con más curiosidades sobre los videojuegos, así que recordad que aquí os esperamos. 

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