¿SABÍAS QUE… Pac-Man no hubiera sido el mismo juego de no ser por Popeye?

¿SABÍAS QUE… Pac-Man no hubiera sido el mismo juego de no ser por Popeye?

Bienvenidos a ¿Sabías que…?, la sección de AlfaBetaJuega dedicada a la historia de los videojuegos y sus curiosidades. A lo largo de los años ha habido míticos personajes de videojuego que han llenado nuestras horas de ocio a discreción. Personajes que hoy en día viven una fama como parte de otro medio destinado al entretenimiento, a la altura de otros como el cine o el cómic

Pero luego, hay otros personajes que de por sí han obtenido su propio éxito que han sido adaptados a multitud de medios. Personajes que han contribuido con el mundo del videojuego pese a venir de otros ámbitos y que han terminado siendo mucho más importantes de lo que nadie podía creer. Personajes como Popeye, el marino ávido de espinacas que tras masticar su alimento favorito sacude unas tollinas de impresión.

Precisamente es esta ingesta de la hortaliza rica en hierro la que tiene buen parte de la culpa no solo de que las aventuras de Popeye terminen con Bluto llevándose el soplamocos que venía pidiendo a gritos, sino también de una importante mecánica definitoria de un legendario juego como es Pac-Man

Esta semana veremos qué tienen en común los dos héroes, el marinero y el devorador de píldoras, en esta entrega de ¿Sabías que…?

¿SABÍAS QUE… Pac-Man no hubiera sido el mismo juego de no ser por Popeye?

Pac-Man el marino soy

Hasta la llegada de Mario, Pac-Man era la figura que cortaba el bacalao en todo lo referente a los videojuegos. Un icono asociado a este entretenimiento que a día de hoy sigue siendo reconocible y vigente gracias a las reimaginaciones de su arcade original tituladas Pac-Man Championship Edition, además de sus muchas reediciones para múltiples sistemas. Y si has tenido estómago para verla y salir indemne, suponemos que la película Pixels también cuenta en algo. 

Resumiendo, no vamos a descubrir a Pac-Man a estas alturas. Su nombre viene de la onomatopeya japonesa «paku«, que representa un mordisco, y su forma proviene de una pizza que su creador Toru Iwatani degustaba, ya con unas porciones de menos vista desde arriba. El título del juego debía haber sido Puck-Man, por la forma redonda que comparte con el puck, el disco usado en el hockey sobre hielo, pero se optó por Pac-Man por si a algún cachondo le daba por convertir la P en una F y desatar la hilaridad. Todo esto ya lo sabemos, ¿pero sabes de dónde viene el hecho de que Pac-Man gire las tornas cuando toma una píldora de poder? 

La respuesta, una vez más, hemos de buscarla en las viñetas. O mejor dicho, en los cortos animados basados en viñetas. En las de Popeye, para ser más exactos, y es que la historia del marinero creado por E. C. Segar para su colección Thimble Theater con los videojuegos es tal que casi ha definido este medio de entretenimiento tal como lo conocemos. Después de que su propio arcade no consumado fuera la génesis de Donkey Kong, Popeye tiene toda la culpa de que Pac-Man pueda liarse a bocados contra los fantasmas.

El propio Toru Iwatani contó que ese inmortal momento en el que Popeye estruja una lata de espinacas y se mete la verdura entre pecho y espalda ganando una fuerza hercúlea (y bíceps con forma de yunques, que eso no puede ser sano) fue lo que le inspiró para que Pac-Man contara con un power-up que le permitiera convertirse en la presa depredadora. Como las espinacas, su efecto sería temporal pero contundente. Y a diferencia de éstas, Pac-Man no vería cómo sus extremidades de repente crecían y se hinchaban, mostrando una sobreimpresión de una bomba atómica en su poderoso brazo. Hay cosas que ya se dan por sentado.

De hecho, al igual que el marinero del ojo pipa, Pac-Man terminó sentando la cabeza con Ms. Pac-Man y cuidando de un retoño, Pac-Man Jr., en siguientes juegos que forjaron su trasfondo. Lo que sí que no tiene, que sepamos, es ningún amigo gorrón que le pida que le invite a una hamburguesa bajo la eterna promesa de pagarle encantado el próximo martes. Eso que se lleva.

Hasta aquí esta entrega de ¿Sabías que…?. Nos vemos en siete días con más curiosidades sobre videojuegos. Hasta entonces, no olvides supervitaminarte y mineralizarte. 
 

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