¿SABÍAS QUE… Persona 4 Arena hizo un guiño a una tétrica leyenda urbana de Shin Megami Tensei?

 

¿SABÍAS QUE… Persona 4 Arena hizo un guiño a una tétrica leyenda urbana de Shin Megami Tensei?

Bienvenidos a una nueva entrega de ¿Sabías que…?, la sección de AlfaBetaJuega dedicada a la historia de los videojuegos y sus curiosidades.. La semana pasada te hablábamos de Persona, de los orígenes de la serie, nacida como spin-off de Shin Megami Tensei, y a su vez de los propios orígenes de Shin Megami Tensei. Pero sobre todo, te hablábamos de una leyenda urbana en concreto. Una referenciada por Atlus en la primera entrega de esta serie derivada, donde se convertía en el detonador de toda la acción.

Lo prometido es deuda, y tal como acordamos, vamos a seguir en este terreno. Porque no solo esta franquicia de Atlus es apasionante y se merece mucho más reconocimiento del que ya tiene, que aunque tarde, no es poco. Además, Shin Megami Tensei rizó el rizo con carácter retroactivo al generar su propia leyenda urbana. Y el tirabuzón lo completó Atlus haciéndose eco años después de esa misma leyenda urbana.

Los cartuchos malditos son algo muy socorrido en los creepypasta. Y la verdad sea dicha, dan en el clavo. Y es que siendo un medio hoy en día casi arcaico, el pensar que una tecnología de hace tantos años pueda tener, tiempo después, efectos sobrenaturales es fascinante, más que nada porque difícilmente puede haber dos mundos más separados. Si encima hablamos de un juego de temática demoníaca, pues doble fascinación. Y si la misma desarrolladora recoge el guante y perpetúa el asunto en la generación del DVD y el Blu-Ray, ya es digno de estudio.

De maldito, Shin Megami Tensei solo tuvo la nula distribución fuera de Japón, pero a principios de los 2000, una historia empezó a surcar la red. Una historia que luego se complementó con una reveladora aparición, y que resucitó nuevamente en 2012. Una historia que te vamos a contar en esta entrega de ¿Sabías que…?

Apágalo ya

Como te contábamos la semana pasada, no solo Final Fantasy y Dragon Quest se reparten el dominio de los JRPG. Entre el resto de sagas que hay en liza hay una que destaca con luz propia. Shin Megami Tensei nace al recoger Atlus el testigo de Namco, que adaptó la novela Digital Devil Monogatari, de Aya Nishitani para MSX y Famicom. Atlus se desmarcó tanto del primer juego como de la historia original de las novelas con su primer cartucho para Super Famicom, lanzado en Japón en 1992, y allí se quedó hasta mucho después.

Es difícil imaginar que el público occidental hubiera estado preparado para Shin Megami Tensei. Ya se hacía un poquito cuesta arriba el tema rol, que no era el género más popular precisamente (tenía su público, cierto, pero no era mayoritario), y un dungeon crawler inspirado en el mundo real pero con demonios, hoy nos parece un fabulosa idea, en parte porque lo es. Pero a ver cómo vendes ese concepto fuera del archipiélago japonés a comienzos de los noventa para que sus ventas compensen. Seguro que su público hubiera tenido, pero si los JRPG ya eran timoratos a la hora de cruzar el charco, con Shin Megami Tensei parecía apuntarse a un nicho mucho más concreto. Un público más adulto que quizá no terminase de entender el producto.

El juego tenía un muy buen aspecto gráfico, con sprites al estilo anime pero muy estilizados, sin muchos fondos, es verdad, pero muy bien definido. Y encima con una grandísima historia a cuestas. Lo tenía todo para triunfar si hubiésemos crecido con una mente algo más abierta. Pero también tenía otra cosa. Una intro un poco rara. Una secuencia que empieza con un círculo de invocación, nos sitúa en un momento de la década de los noventa, y mientras en la pantalla se forma lo que supuestamente es el código del Devil Summoning Program, el software que hace posible la invocación de demonios en el mundo real, van apareciendo varios de los personajes humanos de la historia con una música un tanto desasosegante de fondo.

Pero hay algo raro con esos personajes. Apenas durante un frame, parece que cambian. Se transforman en algo que, lo que se dice humano, no lo es del todo. Fugazmente se puede ver que adoptan una apariencia diabólica. Por último, se ve alguien encadenado. Y la música suena. Y el código se completa con un especie de salmo final. Por último, unas palabras, «Shin Digital Devil Story«, para dar paso a la pantalla de inicio del juego. Ahora imagina que inicias partida, que el juego se congela de improviso, que se reinicia solo varias veces… y que, tras varios intentos, lo siguiente que ves en pantalla tras el logo de Atlus es una cascada de líneas en rojo con la frase «Apágalo ya» escrita en japonés mientras un pitido molesto te rasca el tímpano.

Pues bien, así como tardamos en saber del juego en estos lares, también tardó un usuario en consultar en el foro 2ch sobre este inquietante incidente que afirmaba le había ocurrido. Dicho usuario había quedado con los pelos comprensiblemente de punta. Y es que no tardó en circular la leyenda urbana de que Shin Megami Tensei era un juego que podía maldecirte de algún modo si lo jugabas de noche y te saltaba el tenebroso mensaje. En 2004, un presunto desarrollador del juego aclaró que esto era una broma dejada en el código para activarse una de cada 65536 veces, lo que explicaba sobre el papel que nadie hubiera informado de esta circunstancia. Se dijo también que inicialmente era una medida para disuadir a los piratas, como se hizo aquí con La Abadía del Crimen. Pero, ay, Internet, tus mentiras tienen las patas largas. No había maldición, no había desarrolladora, no había usuario asustado y por no haber, no había ni mensaje. Todo era falso como un yen de madera.

Y cuando esta anécdota parecía desvanecerse como lágrimas en la lluvia, revive y no hace mucho, en 2012. Y revive de alguien inesperado: La propia Atlus. La desarrolladora lanza Persona 4 Arena, el juego de lucha con los personajes de su RPG, y en su pantalla de menú incluye un curioso detalle, una barra de información en la que, si la versión japonesa del juego se ejecutaba antes de su fecha de lanzamiento, se podía leer repetidamente el mensaje «Apágalo ya». Un guiño a un glitch que jamás existió, y que sin saberlo, se convirtió en uno de los primeros creepypasta. Desde luego, uno que a Atlus le debió hacer gracia.

Hasta aquí esta entrega de ¿Sabías que…? Nos vemos en siete días con más curiosidades sobre videouegos. Hasta entonces, apágalo ya. Apágalo ya. Apágalo ya.

Cerrar