¿SABÍAS QUE… Sega y Banpresto ridiculizaron a un político corrupto en este arcade?

Bienvenidos a nuestra sección ¿Sabías que…?, el rincón en el que repasamos curiosidades del mundo de los videojuegos. Y para país curioso, sin duda alguna, Japón. Lo que no pase ahí es que ya no sucede en ninguna parte. Su filosofía de vida y sus costumbres educadas y formales son legendarias en todo el mundo, pero al mismo tiempo, sus productos más surrealistas nos ponen los ojos como platos. Por eso choca que los propios japoneses se burlen abiertamente de una importante figura política, pero más chocante es que fuera en un videojuego comercial publicado nada menos que por Sega, y exportado a occidente, para más inri.

Ahora bien, en descargo de Sega y de Coreland, nombre por el que se conocía en ese momento a Banpresto, hay que decir que el homenajeado se las trae. Y que al menos han tenido el buen gusto de dedicarle un juego bastante majo, a pesar de que su sátira tiene de todo, desde latigazos hasta Michael Jackson haciendo el moonwalker indiscriminadamente. Disponeos a descubrir qué se esconde tras esta loca entrega de ¿Sabías que…?



Japón va bien

Kakuei Tanaka es un nombre que aquí nos sonará, y perdón por la expresión, a chino. Pero no, este hombre fue japonés, y político para más señas. Es más, fue el primer ministro japonés de 1972 a 1974. Un corto periodo de tiempo que, al parecer, al señor Tanaka le cundió pero bien. El país seguramente no lo arreglaría, pero dejó tras de sí un historial de escándalos, chanchullos  y corruptelas que hacen que hoy se le dediquen calificativos como “El shogun de la oscuridad”. Aquí le llamaríamos cosas peores, pero los japoneses son así de poéticos. Sin embargo, para mofa y escarnio de Tanaka, Sega y su compañía filial Coreland, que posteriormente se convertiría en Banpresto y haría adaptaciones de manga a videojuegos por kilos, no tenían el día muy lírico cuando nació el arcade Gonbee no I’m Sorry en 1985, dos años después de que Tanaka fuese declarado culpable de sus prácticas poco éticas.

Bautizado a medio camino como juego de palabras con el término japonés “sori” (primer ministro) y las disculpas que merecía pedir el amigo Tanaka, I’m Sorry, como se conoce a este arcade, es una parodia de principio a fin con el único ánimo de hacer sangre de la figura de este político, ya bastante denostada de por sí, pero que aún no conocía cómo se las gastaba un desarrollador de videojuegos. Por supuesto, el protagonista es una caricatura de Tanaka, que en la intro asoma desde dentro del monte Fuji haciendo una bailecito que enorgullecería a Gordi, de los Goonies.

I’m Sorry es un puzle laberíntico en el que el objetivo, como no, es llevárselo crudo. Por los escenarios hay barras de oro, ya sea sueltas o en maletines, que el señor Tanaka debe recoger y poner a buen recaudo en Andorr… perdón, en el edificio situado en la parte superior de la pantalla. Las que consiga recoger y almacenar no tendrá que cogerlas de nuevo si pierde una vida, y saqueado el nivel avanzamos a la siguiente pantalla. Pero para entorpecer los planes de Tanaka entran en escena varios personajes. El primero de ellos es Tamori, un popular cómico japonés, que aparece ataviado con traje negro y gafas de sol, lo que hace fácil confundirlo con un agente federal. Si Tamori le pone la mano encima a Tanaka, bueno, el castigo que recibirá nuestro pillastre de manos largas será ser azotado por el látigo de un cómico televisivo con gafas de sol y atuendo sadomaso. ¡La que le espera en los editoriales de los periódicos al día siguiente!



Y no es lo único de lo que debe cuidarse el briboncete de Tanaka. También puede ser arrollado por barriles, incendiado por lanzallamas, acosado por sus propias estatuas a su ilustre persona, y perseguido sin cuartel por más personajes. Entre ellos, Giant Baba, un mostrenco de 2,09 metros y 150 kilos que fue toda una figura de la lucha libre japonesa y que aquí quiere un pedazo de político chanchullero, practicando una Quebradora a la codiciosa espalda de Tanaka si llega a pillarlo. A la fiesta se apunta también Michael Jackson, porque para luchar contra la corrupción no hay nada como hacer un moonwalk.

Jackson, sin embargo, adoptará su apariencia demoníaca de Thriller (o parecida) y morderá la cabeza de Tanaka sin miramientos. Pero hay más, porque el mítico corredor Ben Johnson, que también tuvo su buen escándalo por dopaje, anda pisándole los talones a Tanaka. Y para rematar, un personaje que bien podría ser o Madonna o Marilyn Monroe, o ambas a la vez, también anda tras Tanaka para atraerlo hacia los vicios más indecentes. ¡Él no quería, oiga!

Pero Tanaka no ha llegado a lo más alto solo por pronunciar discursos y fotografiarse haciendo cucamonas a bebés, como todo buen político. Nuestro hombre sabe usar los puños, uno de ellos al menos, lo que le permite mandar a la porra a sus acosadores y saquear la economía nacional tranquila e impunemente, como es el derecho divino de todo hombre de bien.

Y para darle un toque más japonés y contentar a sus seguidores con más orgullo patrio, Tanaka también puede usar un abanico con la bandera nipona para largar a sus enemigos con viento fresco. Lo mejor de I’m Sorry era que, pese a que el humor japonés no está al alcance de todos los públicos, el juego es de por sí bastante divertido, y encima cuenta con una de las sintonías más diabólicamente pegadizas jamás compuestas. Una vuelta de tuerca a la fórmula de Pac-Man francamente curiosa y que hizo la suficiente gracia en Estados Unidos como para importar la recreativa en el país de las barras y estrellas. Allí puede que no supieran muy bien de qué iba la película, pero qué caray, es Michael Jackson haciendo el moonwalk. Ojalá Bubbles hubiese salido también para que el despiporre fuera completo porque, como es de sobras sabido, todo es mejor con monos.

No es muy común que una empresa como Sega pele de esta manera a una figura pública, pero visto el historial del angelito, que incluye aceptar un señor soborno de 1,8 millones de dólares en metálico y, faltaría más, sin declarar, o correrse legendarias juergas con ríos de alcohol y señoritas de mala vida a costa del contribuyente, lo raro casi es que no hubiera una segunda parte. De nada le valdrá decir “I’m sorry” como Jacko le hinque el diente.



Así concluimos una nueva entrega de ¿Sabías que…?, que si no regresa dentro de siete días para seguir recordando curiosidades de los videojuegos por encima de nuestras posibilidades será por culpa de la herencia recibida y de la casta. Pero como podemos prometer y prometemos que nos leeremos de nuevo la próxima semana, allí te esperamos. Así somos nosotros, gente con talante. 

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