¿SABÍAS QUE… StarCraft fue el primer juego de ordenador que viajó al espacio?

Bienvenidos a una nueva entrega de nuestra sección ¿Sabías que…?, el rincón de las curiosidades relativas a videojuegos. Alguna que otra vez nos habrán dicho cuando estábamos profundamente enfrascados en nuestra partida que nos encontramos en otro mundo, a millones de kilómetros, que a ver si vamos poniendo ya los pies en la Tierra, que ya es hora. Es un efecto comprensible en los seres humanos, que al fin y al cabo tendemos a abstraernos. En cambio, si le damos la vuelta al concepto, lo que tenemos es todo un récord.

Ha habido hombres que han viajado al espacio, y ha habido un videojuego que ha viajado con ellos y ha vuelto. StarCraft, el juego de estrategia espacial, como no podía ser otro género, era el favorito de uno de los tripulantes de una misión de la NASA de la que te vamos a hablar en esta entrega de ¿Sabías que…? que va a empezar a continuación. Jugar, seguramente no jugó mucho, pero al menos dejó su huella en la historia. Te contamos cómo y qué fue de dicho ejemplar del juego.



Tierra llamando a StarCraft

StarCraft, el solo nombre ya evoca el vacío del espacio y las estrellas. ¿Vacío? No. En otros mundos distantes, la humanidad, conocidos como Terran, y las especies de los Zerg y los Protoss se encuentran en una salvaje guerra en pleno siglo XXVI. Muchas cosas han cambiado, pero las costumbres militares no son una de ellas. Es necesaria la habilidad estratégica de un comandante de de reflejos rápidos e ingenio afilado que de instrucciones a las tropas, construya edificios y fabrique más unidades y mejoras para asestar un brutal golpe a los enemigos de nuestra especie en cada misión. StarCraft, una de las obras maestras de Blizzard, que cambiaba orcos y espadas por ciencia ficción, fue una revolución en el terreno del PC, donde sus copias se cuentan con una cifra de 8 dígitos. Más de una decena de millones de unidades, ampliamente sobrepasada, dan fe de la importancia de StarCraft para la industria en general y el género de la estrategia en tiempo real en particular.

Entre los millones de fans de StarCraft se encuentra un nombre en concreto, el de Daniel Thomas Barry. Como muchos de los aficionados de finales de los 90 y principios de los 2000, Barry se encontraba apasionado por el juego de Blizzard, hasta el punto de que era su juego favorito. No extraña nada si observamos la clara inclinación de Barry hacia aspectos bastante afines a la ciencia y concretamente a la astronomía y los entornos espaciales. Pero de entre toda legión de seguidores que StarCraft se ha ganado en todo el mundo, de todas las clases y condiciones a lo largo y ancho del globo, ¿qué puede tener de especial este tal Daniel T. Barry? Pues que él ha sido uno de los pocos que pueden afirmar que han estado fuera de nuestro planeta.

El ingeniero Daniel Thomas Barry cuenta en la actualidad con 62 años de edad, y puede presumir de una hazaña que está al alcance de muy pocos. Ha pasado 30 días, 14 horas y 27 minutos en el espacio como parte de tres de las misiones espaciales de la NASA. Es en la segunda de ellas, en la STS-76 a bordo del Discovery, en la que viaja para primer técnico especialista. Y se lleva como parte de su equipaje algo inusual para una misión de 10 días en la que se debían dejar en la Estación Espacial Internacional varias toneladas de materiales de cara a acondicionar la llegada de la primera tripulación que residiría en dicha estación. El inusual compañero de viaje de Barry fue su fiel copia de StarCraft, un CD para Windows en su humilde caja de plástico con su carátula original.



Un viaje de 10 días para el hombre, pero un gran salto para los videojuegos. Y es que StarCraft se convirtió así en el primer juego de ordenador que abandonaba la Tierra físicamente para darse un garbeo por el cosmos, el entorno que el propio software reproduce de una manera mucho más fantástica.

Es más que posible que el bueno de Daniel Barry no tuviera mucho tiempo libre para poder llevar adelante su campaña en StarCraft, pero desde luego no se dejó el juego olvidado en la órbita terrestre. El ejemplar volvió con él, y si alguien teme que lo que en el acto ha pasado a ser una reliquia única e irremplazable acabe sus días en un trastero polvoriento, que pierda cuidado. Ese Starcraft, aún en su envase, se encuentra a buen recaudo en las oficinas de Blizzard en Irvine, California, donde está debidamente enmarcada junto al certificado que acredita su paseo espacial. Nada mal para lo que algunos aún tacharían de un juego de esos “de marcianitos”.

Y aquí termina por hoy esta entrega de ¿Sabías que…?, que se va a repostar motores hasta la semana que viene. Te esperamos entonces. 

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