¿SABÍAS QUE… un abogado culpó a Microsoft de una masacre por un juego que ni siquiera era suyo?

Bienvenidos a una nueva entrega de ¿Sabías que…?, el apartado de AlfaBetaJuega dedicado a la historia de los videojuegos y sus curiosidades. A lo mejor, curioso no es el mejor adjetivo para definir la conducta que tuvo Jack Thompson, uno de los peores enemigos que han tenido los videojuegos, durante la pasada década. Pero desde luego, sus acusaciones indiscriminadas ante el más mínimo indicio de que un acto violento pudiera estar inspirado por videojuegos sí han quedado para la historia.

El viperino comportamiento de Thompson, que se cebó especialmente con Grand Theft Auto y Take-Two hasta el punto de que la compañía tuvo que tomar medidas, tomó un cariz exagerado cuando el abogado llegó a acusar a Bill Gates y Microsoft de inspirar la trágica masacre que tuvo lugar en Virginia Tech en abril de 2007. El ímpetu de Thompson era tal que no se paró a comprobar que el juego que citaba como inspirador de la masacre y al que el autor jugaba habitualmente ni siquiera había sido desarrollado por la compañía de Redmond. Lo veremos a continuación.



El origen de todos los males


Lo de que los videojuegos sean causa e inspiración de todas las tragedias habidas y por haber no es nada nuevo. Hemos tenido años y años para acostumbrarnos a acusaciones que disfrazan desequilibrios mentales de verdaderos psicópatas bajo teóricas obsesiones y voces en la cabeza provocadas por una afición a videojuegos concretos. Teorías que posteriormente han sido desechadas, pero que no impiden que ciertas personas se erijan en defensores de la inocencia y las buenas costumbres poniendo a los videojuegos en la picota al más leve indicio.

El caso más claro es del abogado Jack Thompson, que alcanzó especial notoriedad durante el periodo comprendido entre 2003 y 2008, y no precisamente por las razones adecuadas. El abogado llevó a cabo toda una serie de alegatos en contra de ciertos videojuegos a los que acusaba de instigar delitos violentos sin tener pruebas concluyentes, únicamente el conocimiento de que los acusados los jugaban con relativa asiduidad. Pero también llevó a cabo una serie de malas prácticas que al final le costaron medidas disciplinarias y un serio traspiés a su carrera. Tan es así que en el año 2008, el Tribunal Supremo de Florida, tras años de conducto inadecuada, falsos testimonios y vejaciones a los litigantes, terminó por revocar su licencia y le prohibió el ejercicio de la ley.

Thompson es famoso por ser un activista contra la cultura popular en general y los videojuegos en particular, y es que el letrado considera que estas formas de entretenimiento están retorciendo las mentes más influenciables. Así se lo hizo saber duramente al propio Bill Gates tras los tristes sucesos acontecidos en abril de 2007 en las instalaciones de Virgina Tech, el campus de la universidad politécnica del estado de Virginia situado en Blacksburg. Un joven surcoreano de 23 años llamado Seung-Hui Cho llevó a cabo un tiroteo que segó la vida de 33 personas, entre ellas la suya propia, y dejó otros 29 heridos. Cho era un ávido jugador de cierto shooter en primera persona, y para Thompson era la evidencia definitiva. Sabía a quién había que culpar, y así se lo hizo saber a la persona que consideraba responsable: Bill Gates.



“Señor Gates”, decía Thompson en una carta dirigida al cofundador de Microsoft, “su empresa es potencialmente responsable de forma legal del daño hecho en Virginia Tech. Su juego, un simulador de matar, de acuerdo con las noticias que solían figurar en el Post, le entrenaron [al autor] para disfrutar matando y en cómo hacerlo”. Duras palabras dirigidas contra los propietarios y productores de la franquicia Halo, pero un juego de ciencia-ficción pura y dura, por violento que fuese, no parece una inspiración lógica para esta luctuosa tragedia. Ahora veremos que Thompson se había pasado de frenada y en su afán justiciero había mezclado churras con merinas: “Ustedes tuvieron conocimiento hace cinco años de que su juego online, Counter-Strike, influyó claramente en la masacre que realizó un estudiante en Erfurt hasta el punto de que el evento impactó en la carrera por el puesto del Canciller de Alemania en ese momento”. Counter-Strike, precisamente, era un juego al que Cho jugaba a menudo. Pero como ya te habrás dado cuenta, algo no ha cuadrado aquí.

Queda claro que Jack Thompson, que tendría toda la voluntad del mundo al escribir esa carta, no estaba muy puesto en videojuegos y había confundido a Microsoft con Valve, o si acaso, estaba dejando implícito que desarrollar el sistema Windows sobre el que corría el juego bastaba para que los de Redmond tuvieran que aceptar responsabilidades penales. El celo le pudo a Thompson en más ocasiones, y especialmente conocidas – y recientemente dramatizadas en una miniserie para la BBC – han sido sus cuitas con Take-Two y Rockstar por la franquicia Grand Theft Auto. Desde febrero de 2003 a septiembre de 2006, no había fregado en el que Jack Thompson no metiera de por medio a esa fuente de depravación y apología del crimen que era Grand Theft Auto III y sus entregas posteriores. Cualquier delito violento tenía, casualmente, a su acusado como un “obseso jugador” de alguna de las entregas.

Lo que Thompson no esperaba era que Take-Two se defendiera. En marzo de 2007, con este buen señor llegando a afirmar que “He estado rezando, literalmente, para que Take-Two y sus abogados hicieran algo tan estúpido, tan arrogante, tan tonto, más incluso de lo que han estado haciendo hasta la fecha, que me permitiera destruirles”, la propia Take-Two pasa al ataque y demanda de manera preventiva a Jack Thompson. Con el lanzamiento de Grand Theft Auto IV y la Primera Enmienda de la Constitución de su parte, Take-Two no quiere líos y consigue que Thompson sea incapaz de hacer movimiento alguno para restringir sus ventas, demandar a la compañía o acusarles de comportamientos nocivos. Al año siguiente, cuando no tuvo mejor idea que mandar una carta a la madre de Strauss Zelnick, no al propio CEO de Take-Two sino a su señora madre, comparando a su hijo con Hitler, recibió el alejamiento de los juzgados y el descrédito que fue buscando con tanto ahínco a lo largo de media década.



Hasta aquí esta entrega de ¿Sabías que…?, que se despide hasta dentro de siete días, si es que no topamos antes con alguna demanda por hablar sobre estas cosas tan nocivas y violentas. Tocamos madera…

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