¿SABÍAS QUE… un desarrollador descontento de SimCopter ocultó un huevo de pascua de tintes gays?

¿SABÍAS QUE… un desarrollador descontento de SimCopter ocultó un huevo de pascua de tintes gays?

Bienvenidos a una nueva entrega de ¿Sabías que…?, el apartado de AlfaBetaJuega dedicado a las curiosidades de los videojuegos y su historia. Will Wright es la mente tras el universo Sim, desde SimCity a los propios Sims, pero éstos aparecieron por primera vez como pequeñas personitas digitales en SimCopter. Un juego que le provocó una crisis de ansiedad a uno de sus responsables, Jacques Servin, que decidió que necesitaba un cambio de aires.

Pero llegada la hora de cambiar de empleo, Servin decidió irse a lo grande dejando un recuerdo difícil de olvidar, pero que a la postre no sólo ha pasado a la historia sino que resulta tan curioso que hasta es posible que provocase sin quererlo la venta de alguna que otra unidad más de SimCopter. Veamos los últimos días de trabajo de Jacques Servin en Maxis y cómo se despidió de la compañía en esta entrega de ¿Sabías que…?



Labios de fresa, sabor de rencor


Los Sims son la gran mina de oro que Maxis ha dado a EA en lo que va de siglo, y su franquicia más popular junto a SimCity, el juego en el que nosotros mismos levantamos una ciudad a nuestra consideramos y observamos cómo la vida se abre camino. Y si no nos convence, lo que se abre camino es un monstruo gigante, y a volver a empezar sobre las ruinas de nuestro fracaso, una bonita alegoría de la vida misma. Pero los Sims debutaron en otro juego, SimCopter, que no era realmente un título de estrategia o de gestión, sino un simulador de vuelo. En su primera encarnación eran los hombrecitos a pie de pista que se ocupaban de que todo estuviera en orden para surcar los cielos, y fueron idea de dos diseñadores llamados Jacques Servin y Jamie Doornbos. Ambos, además, tenían algo en común, y es que los dos eran gays declarados.

Pero esto poco importa a la hora de diseñar un videojuego. Lo que sí importa es saber mantener el temple y trabajar bajo presión, que la hay y mucha en las semanas cercanas a la fecha límite. Son días en los que la jornada se intensifica y los desarrolladores prácticamente hacen vida en la oficina. En una entrevista concedida en 2012 a la web anarquista Libcom.org, Servin manifestaba que llegaba a tener jornadas de 60 horas semanales, algo a todas luces insostenible. “Maxis era un lugar muy divertido en el que trabajar, por lo menos los primeros meses que estuve allí, creo que desde octubre del 95. No tuve muchos problemas con nadie, pero después de que me apartaran del desarrollo de lo que acabó siendo Los Sims, las cosas fueron cuesta abajo. Se volvió insoportable trabajar durante un año seguido sin vacaciones”.

“Decidí que necesitaba urgentemente tomarme una semana o dos de descanso para atender ciertos males del corazón, tanto literales como metafóricos. Pero se me negó sin condolencias, simpatía o amabilidad. Estábamos en el último empujón para que saliera SimCopter y nos estaban exprimiendo al máximo”. Fue entonces cuando algo saltó dentro de Servin y decidió que no podía más. Con la decisión de cambiar de aires, decidió hacerlo protestando por sus condiciones laborales, y para ello acudió al colectivo anticonsumista RTMark, famoso por patrocinar acciones anti-corporativas. Tras contactar con ellos le hicieron una sugerencia a Servin que éste llevó a la práctica. SimCopter se lanzó al mercado, pero sin que nadie de Maxis lo supiera se lanzó con una sorpresa.



El famoso incidente de SimCopter consiste en que en determinadas fechas que Servin ha concretado como su cumpleaños, el cumpleaños de su pareja, y por alguna razón, cada viernes 13, se activa su código oculto. Normalmente, tras una misión cumplida, aparecen unas chicas todo lo atractivas y sugerentes que pueden serlo, para celebrarlo con un baile. Servin le dió un toque particular en dichas fechas: “Añadí algunos chicos en bañador e hice que se besaran”. Pero eso no fue todo, ya que también convirtió a las chicas en drag queens y puso unos cuantos policías de más. Quien se cruzaba en su camino, debía besarles. Servin recuerda que el juego se lanzó un viernes (algo nos dice que sería un viernes 13) y que apenas dos días después había un parche para corregir su huevo de pascua. A la semana siguiente estaba de patitas en la calle, tal como esperaba, aunque no cree que fuera por mano de Will Wright, el fundador de la empresa: “Imagino que a Will le haría más gracia que otra cosa”. En realidad, Servin lo achaca más a su encargado, una persona que describe como difícil de tratar y que “tiempo después fue despedido”. Pero el programador se llevó algo más de parte de RTMark por haber llevado a cabo sus indicaciones reaccionarias: “Me pagaron 5.000 dólares un mes después de que saliera el juego a la venta”.

Puesto así es una historia de rebelión y insurgencia que parece la fría y dulce venganza acorde a las condiciones que cuenta Servin. No obstante, siempre está bien conocer todas las versiones, y la de Maxis la dió un empleado de la empresa en Reddit en ese mismo año 2012: “Yo era uno de los cuatro programadores de SimCopter (los créditos incluyen más gente, pero casi todo lo hicimos entre los cuatro). La cuestión es que la razón oficial por la que [Servin] fue despedido no fue por el huevo de pascua. Fue porque se ausentó sin justificación alguna durante las dos semanas finales del desarrollo. Estuvimos arreglando bugs críticos y él dejó de venir, para luego explicar que estaba tan estresado que no podía soportarlo. Y yo le creo. Era un buen tipo, pero no estaba hecho para ser un programador de videojuegos. No tengo muy claro si le hubiesen despedido si se hubiese presentado al trabajo durantes esas últimas semanas [a pesar del huevo de pascua]”. Angustia, ausencias injustificadas, ansiedad, condiciones inhumanas, encargados poco razonables, colectivos anarquistas… y en medio de todo, el amor prohibido entre hombres vestidos con tangas chillones y pezones relucientes por algún motivo florece en una pista de aterrizaje.

Hasta aquí esta entrega de ¿Sabías que…? Nosotros no te pondremos dificultades para que nos vuelvas a leer en siete días, cuando volveremos con más curiosidades. Vestidos, claro.

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