¿SABÍAS QUE… un ingeniero autodidacta inventó la pausa y los cartuchos?

¿SABÍAS QUE… un ingeniero autodidacta inventó la pausa y los cartuchos?

Bienvenidos a una nueva entrega de ¿Sabías que…?, la sección de AlfaBetaJuega dedicada a las curiosidades del mundo de los videojuegos. Si te hemos pillado en mitad de una partida a tu juego favorito, disculpa por las molestias. Suerte que disponemos de un botón de pausa para poder dejarlo todo en suspenso hasta que volvamos. ¿Pero de quién fue la idea? La respuesta es la misma identidad que la del creador de los cartuchos de videojuegos. Resumiendo, un genio visionario.

Se trata de Jerry Lawson, un ingeniero que mostró aptitudes desde muy joven hasta el punto de llegar a construirse su propia estación de radio con solo 12 años de edad. Un hombre al que los videojuegos tal como los conocemos le deben mucho. Hoy, por desgracia, Lawson solo está en nuestra memoria, ya que falleció en 2011, pero su lugar en la historia lo va a reivindicar esta entrega de ¿Sabías que…?



“Este podrías ser tú”

¿Recuerdas cuando tuviste tu primera consola de cartuchos? ¿Recuerdas las tardes innumerables que pasaste a los mandos? ¿Y recuerdas cómo con aquellos juegos en los que no se podía grabar la partida tenías que dejar puesta la pausa cuando ibas a ausentarte un largo rato y volver, con el corazón en un puño, rezando para que la consola siguiese encendida? Lo más normal del mundo para todo jugador que se precie, pero una revolución sin precedentes para 1976, año en el que vió la luz el primer sistema de videojuegos con cartuchos intercambiables. Y con una segunda revolución, un botón que dejaba pausado el juego para poder retomarlo luego. ¿Que quién fue el artífice de esta maravilla? Sin duda un genio. No, no pienses en Steve Jobs, ni en Nolan Bushnell, ni en Al Acorn. Nuestro hombre es, por desgracia, menos conocido. Es Jerry Lawson, y tiene todo nuestro respeto.

Jerry Lawson nació en Queens, Nueva York, en 1940, y el gusanillo de la ingeniería le picó desde bien jovencito. Jerry fue de los pocos niños que recibió como regalo un artilugio conocido como el “Irish mail”, a medio camino entre el patinete y la vagoneta, y cuyo manejo dominó rápidamente. La inquietud por el funcionamiento de las cosas sembró el terreno para pasar a aspectos más tecnológicos, y a la edad de 12 años, el pequeño Jerry les pidió a sus padres que le regalasen por Navidad un kit de un laboratorio científico de energía atómica, sea lo que sea eso, que desde luego suena mejor que nuestro Quimicefa. Jerry no recibió su regalo deseado, mayormente porque costaba 100 dólares de entonces que no eran moco de pavo. No lo son ahora, y sus progenitores no podían gastar tanto. Pero cuando Jerry vió que su regalo pasaba a ser un receptor de radio de onda corta, la decepción desapareció por completo. Jerry se entusiasmó tanto que por su propia cuenta construyó amplificadores de señal, hizo modificaciones en su antena y antes siquiera de llegar a la adolescencia ya había construido su propia estación emisora de radioaficionado.

Y es que pese a que recibió educación universitaria, Lawson fue un hombre que se hizo a su mismo de manera autodidacta. No es de extrañar que ante un campo emergente como los videojuegos, nuestro protagonista se embarcara en la aventura de la empresa Fairchild Semiconductor. La idea era competir con un sistema propio en este mercado, donde generalmente las consolas ya traían sus juegos en memoria, de modo que hacía falta una gran idea. Jerry tenía en su escritorio una foto del inventor George Washington Carver, cuyos avances revolucionaron la agricultura. “Este podrías ser ”, rezaba la foto. Y vaya si Jerry lo fue.



“La única razón por la que hacía juegos era porque la gente me decía ‘No puedes hacerlo’. Soy de esos tíos de los que si me dices que no puedo hacer algo, voy a darme la vuelta y ponerme a hacerlo”, decía Lawson en una entrevista. Nadie había dicho que los juegos pudieran intercambiarse en una misma consola, pero desde luego tampoco nadie había dicho lo contrario. Lawson no sabía muy bien cómo iba a funcionar su invento, es más, no sabía si después de unos cuantos usos seguiría funcionando, pero sabía que si dotaba a la consola de un microprocesador que interpretara comandos y éstos le llegasen desde un contacto al que se insertase otra circuitería encasquetada en cartucho de quita y pon, lo que tendría sería una máquina de uso muy flexible y vida útil virtualmente inacabable. Eso sí, había que seguir unas directrices para su fabricación en cuanto a diseño y materiales, ya que el contacto debía ser convenientemente aislado.

La historia ya nos ha dicho que el invento de Jerry Lawson funcionó a la perfección, y que así nació la Fairchild Channel F, consola que se adelantó un año a la Atari VCS 2600 en el uso de cartuchos pese a que no tuvo ni de lejos el éxito de ésta. En cualquier caso, la Channel F disponía de otra gran novedad por cortesía de Lawson, un botón denominado “Hold” que permitía dejar la partida en suspenso. Es más, mientras este suspenso estaba activado, el jugador podía modificar algunos parámetros del juego, en una suerte de predecesor del menú de configuración.

Como puedes ver, los inventos de Lawson tienen vigencia en nuestros días, y si bien hemos dejado atrás el cartucho, el concepto de juegos intercambiables ha propiciado el mercado de videojuegos tal como lo conocemos ahora. Jerry Lawson pudo vivir para verlo, al menos hasta 2011. Por desgracia, hace cinco años este ingeniero visionario falleció debido a complicaciones provocadas por la diabetes que padecía. Cuando tengas que usar la pausa, piensa que fue gracias a él que esta función se implementó. Y que aunque ya no está entre nosotros, nunca es tarde para un reconocimiento.

Hasta aquí esta entrega de ¿Sabías que…? Aquí sí que no ponemos la pausa, sino que volveremos en siete días. Hasta entonces, piensa en quienes han logrado grandes cosas y recuerda que “este podrías ser tú”. 

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