¿SABÍAS QUE… una campaña contra las películas violentas frustró un videojuego de Halloween?

Bienvenidos a una nueva entrega de ¿Sabías que…?, el apartado de AlfaBetaJuega dedicado a la historia de los videojuegos y sus curiosidades. Como sabrás, ha habido muchas adaptaciones de películas a videojuego, prácticamente desde que éstos empezaron a ser algo relativamente extendido, y hasta en sistemas que no imaginabas que se prestaban a ello. Las adaptaciones eran muy imaginativas, eso es verdad, y algunas simplemente aprovechaban el nombre y poco más. Otras, en cambio no llegaron ni a eso.

Les pasó a Palace Software, que ya debutaron con una adaptación para Commodore 64 de Evil Dead, la película de Sam Raimi que aquí conocemos como Posesión Infernal, y que aunque tiene elementos de la película es un poco particular. Pero nunca sabremos cómo hubiera sido el juego que esta misma compañía le iba a dedicar a otro clásico del terror como es Halloween, de John Carpenter. Un proyecto que se transformó en algo muy diferente y que verás tras el salto.

Cosa de brujas

El cine ha sido una inspiración para los videojuegos, y últimamente también se puede decir que viceversa. Pero en la década de los ochenta, cuando los videoclubs estaban en auge y los videojuegos eran un medio en pañales, pocos reclamos había tan buenos como cascarle a un juego la portada y el título de una película o serie de éxito, o cuanto menos de fama. En algunos casos, las licencias solo eran la excusa. Que se lo digan por ejemplo al juego del Equipo A para Atari 2600, donde controlábamos a las cabezas de los protagonistas en un juego bastante indescriptible. En otros casos, se hacía lo que se podía como en Indiana Jones and the Temple of Doom, que tomaba únicamente la parte de las vagonetas en las minas obviando todo lo demás. Está el famoso caso del E.T. de Howard Scott Warshaw, que a saber si no sería recordado como la vergüenza por la cual se tiene de haber tenido un plazo de desarrollo razonable. Y luego hay honrosas excepciones como los Robocop o Batman: The Movie de Ocean.

Por géneros, está claro que la acción y el fantaterror son lo que mejor se presta. Ha habido adaptaciones de Viernes 13, Pesadilla en Elm Street, Halloween, La Matanza de Texas o Alien y algunas muy tempranas. Directores como el fallecido George A. Romero fueron homenajeados aunque fuera en juegos apócrifos como el primerizo Zombi de Ubisoft, y John Carpenter ha sido un cineasta que tiene varios de estos en su haber. Desde lo mentados Halloween o La Matanza de Texas, ambos para Atari 2600 al mucho más moderno La Cosa, pasando por un lamentable Big Trouble in Little China para sistemas de 8 bits. Pero Halloween iba a repetir, y lo iba a hacer pronto.  

En 1983 empezaba su andadura Palace Software, una filial de Palace Video, como desarrolladora de videojuegos. Y tirando de contactos, su primer juego fue una adaptación de Evil Dead, la película Posesión Infernal, para Commodore 64. La racha de adaptaciones iba a ser con Halloween, con el que hubiera sido el segundo juego con Michael Myers al acecho empeñado en hacer pinchos morunos de la pobre Jamie Lee Curtis. Chris Neary, grafista de Evil Dead, estaba al mando de este apartado también en Halloween, y fue cuando tenía el trabajo a medio terminar cuando se le comunicó que el proyecto había sido cancelado.

El motivo fue que por ese entonces, en Reino Unido, había en marcha una campaña en contra de determinadas cintas que poblaban los videoclubs. Se le puso el mote de los “video nasties”, y conformaban una lista de más de 70 títulos vetados por su desagradable violencia, escenas gore o contenidos sexuales. Se trata de una relación de películas que tiene su mística dentro de los aficionados al cine de género, y en la que se cuentan títulos tan controvertidos como Holocausto Caníbal, de Ruggero Deodato, film ciertamente impactante que se hizo pasar como una especie de documental maldito, al estilo del Proyecto de la Bruja de Blair. Fue tal el revuelo que se formó que aunque Halloween no figura en la lista de los video nasties, Palace decidió replantearse el juego.

Y aunque no fuera a tener a un asesino imparable oculto bajo una máscara de William Shatner por pintar, el juego no permaneció ajeno al término Halloween porque, de hecho, es un clásico de los sistemas de 8 bits y muy ligado a la celebración, ya que no a la película. Halloween, el juego de ordenador, pasó a ser Cauldron, un mítico título para Spectrum, Amstrad y Commodore que mezcla shoot’em up con plataformas, y en el que una bruja, con escoba voladora y todo, tiene que recoger 6 ingredientes para realizar el conjuro que derrotará al Rey Calabaza. Un juego que tuvo una secuela, Cauldron II: The Pumpkin Strikes Back, que es incluso más original, y es que esta vez cambiamos de bando y somos una calabaza que rebota por las habitaciones de un extenso mapeado pudiendo incrementar la fuerza del bote,  mientras recolectamos objetos para cobrarnos venganza sobre la bruja de la precuela. Y hubo más entregas que nada tienen que ver con John Carpenter ni sus películas, pero lo cierto es que para Palace Software seguramente fue mucho mejor tomar esta decisión y dar pie a un juego mítico que seguir su plan original y arriesgarse a la maldición de las adaptaciones de cine.

Hasta aquí esta entrega de ¿Sabías que…?. Volvemos en siete días con más curiosidades sobre videojuegos y su historia. Hasta entonces, no subas gritando por las escaleras. En ninguna película ha servido de nada.

 

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