¿SABÍAS QUE… una discusión entre Shigeru Miyamoto y Masahiro Sakurai convirtió a Kirby en un fantasma?

¿SABÍAS QUE… una discusión entre Shigeru Miyamoto y Masahiro Sakurai convirtió a Kirby en un fantasma?

Bienvenidos a una nueva entrega de ¿Sabías que…?, la sección de AlfaBetaJuega dedicada a la historia del videojuego y sus curiosidades. Hoy nos vamos a fijar en Kirby, el personaje de Nintendo creado por Masahiro Sakurai y que hoy es otro más de todos los iconos que esta empresa japonesa ha plantado en la industria y en el imaginario colectivo. Porque quién no conoce a esta adorable bolita rosa, ¿verdad? Pero, ¿seguro que era rosa?

Los usuarios de su primer juego para Game Boy, y su propia portada ya puestos, pueden discrepar en este punto. En 1992 y en occidente, no estaba tan claro que Kirby fuera rosado, pero lo más curioso es el motivo de la confusión. La culpa de todo la tiene, no Yoko Ono, sino Shigeru Miyamoto por querer meter baza, y con ello casi transforma a Kirby en un fantasma. Te lo explicamos tras el salto.



Le Kirby en rose

Primero dibujas un círculo, luego le pones los ojos y una gran sonrisa, ¡y voilà, es Kirby! Eso lo aprendimos en la intro de su juego para NES, Kirby’s Adventure, y desde entonces tenemos una imagen muy nítida de este personaje del panteón de Nintendo. Un pequeñín redondito, blandito y sonrosadito que aspira todo lo que tiene a su paso y gana con ello habilidades especiales. Todos esos puntos están claros desde este segundo juego para la consola de 8 bits de Nintendo. Porque el primero para la portátil Game Boy, en lo que a occidente se refiere, dejó muchas confusiones por el camino.

Kirby se anunció en televisión y en prensa y aunque su forma estaba clara, su naturaleza no lo estaba tanto. Porque vamos a ver, ¿qué diablos es Kirby? ¿Una gelatina? ¿un primo lejano de Pac-Man? ¿Una alegoría del consumismo desaforado? Si la pregunta la formulas en el momento del lanzamiento de Kirby’s Dream Land, a mediados del año 1992 en occidente, la respuesta que hubieses obtenido hubiera sido seguramente más concreta. Y es que se ve claramente que Kirby es un fantasma.

Y ciertamente, es llamativo ver que en la portada del juego para fuera de Japón, Kirby aparece, en efecto, blanco como el papel. Pero sabemos que Kirby es rosadito y dan ganas de estrujarlo y estirarla de los mofletes cual señora octogenaria, a este Kirby lívido parece que le hace falta urgentemente una transfusión de sangre y meterse varios bocadillos de embutido entre pecho y espalda. ¿Qué le puede haber pasado al pobre Kirby para que se quede tan pálido? La respuesta viene desde Japón, y más concretamente desde las oficinas de la propia Nintendo.

En ellas hay un acalorado debate. El lanzamiento del juego en Japón y en Estados Unidos está muy cerca, de hecho primero llegaría al país de las barras y estrellas y dos semanas después debutaría en Japón. Es en esos momentos y en la hora de abordar el diseño de la caja del juego cuando surge una cuestión que el desarrollo, por ser para Game Boy, no había contemplado muy bien en su fase de diseño. ¿De qué color era Kirby? La respuesta, muchos hombros encogiéndose al unísono.

Nintendo tenía que atajar esta cuestión, así que inevitablemente surgió el debate. Masahiro Sakurai, su creador y director del juego, tenía una idea ya concebida. En su mente, Kirby era un ser de color rosa. Pero Shigeru Miyamoto tenía algo que decir, y es que el creador de Mario pensaba que sería mucho mejor si Kirby fuese amarillo. El amarillo es un color dinámico, cálido, que gusta a los jóvenes. Pero el rosa es un color entrañable y también muy amigable. Y estando en esas, entre que Japón se decide, Estados Unidos tiene que fabricar las cajas de Kirby’s Dream Land, y no sabe de qué color pintar el monigote.

Al final, Nintendo Japón lo ve de color de rosa. Sakurai se alza como vencedor del debate y así lo hacen saber a su filial americana. Sin embargo, la decisión llega tarde. Como nadie se aclaraba, Estados Unidos había tomado una decisión salomónica. Kirby era blanco. ¿Por qué? Pues muy fácil: se habían fijado en el propio personaje, y dada la monocromía de la Game Boy… pues les parecía blanco. De ahí que inicialmente Kirby se tomara por una especie de fantasma amistoso a lo Casper, y es que el hecho de que pudiera inflarse y volar no ayudaba a desmentirlo. Para la siguiente entrega, Kirby’s Adventure, el fallo ya estaría subsanado, pero el pequeño tragaldabas desembarcó en occidente con un tono blanquecino tal como si le hubierna dado un susto morrocotudo.



Hasta aquí esta entrega de ¿Sabias que…? Volvemos en una semana para traerte más curiosidades relacionadas con los videojuegos, un mundo que, como la vida misma, es del color del cristal con que se mira. 

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