¿SABÍAS QUE… uno de los cómics más relevantes de la historia tiene un juego apócrifo?

¿SABÍAS QUE… uno de los cómics más relevantes de la historia tiene un juego apócrifo?

Bienvenidos a una nueva entrega de ¿Sabías que…?, el apartado de AlfaBetaJuega dedicado a la historia de los videojuegos y sus curiosidades. Vamos a ver hoy un curioso caso de adaptación del cómic al videojuego, y es que la curiosidad aquí viene por partida triple. Por un lado vamos a hablar de una de las obras magnas del noveno arte, una novela gráfica que es todo un tesoro nacional en Argentina: El Eternauta. Un cómic de 1957 con varias segundas lecturas que apuntan a críticas hacia los golpes de estado vividos por el país.

Pero por otro lado, si ya es curioso que esta obra de hace sesenta años afrontara una adaptación reciente al videojuego, más curioso es saber que el actual poseedor de los derechos se negara en redondo a que se culminara lo que era una obra nacida del genuino cariño hacia la obra por parte de unos programadores aficionados, en un proyecto iniciado dentro de una conocida web. Más cuando resulta que en 1994 ya hubo una adaptación apócrifa hecha en Italia que transforma la historia enormemente. Vamos a ver todo ello en esta entrega de ¿Sabías que…?

Atrapado en el tiempo

Los cómics han sido fuente de inspiración para muchas adaptaciones a otros medios, principalmente cine, televisión y videojuegos, pero hay algunos clásicos que se resisten pese a que se haya llevado a cabo intento tras intento. En Argentina, cuna de una de las obras maestras del noveno arte, lo han vivido con El Eternauta. La novela gráfica de Héctor Germán Oesterheld, que acabaría pagando por sus ideas con la vida, con dibujos de Francisco Solano López es una obra que muchos argentinos llevan años deseando que dé el gran salto hacia otro medio que la afiance en la cultura popular a ojos del gran público. Pero parece que Juan Salvo no tiene suerte en esta empresa, ni siquiera 60 años después.

Publicada a modo de entregas semanales entre 1957 y 1959, El Eternauta es toda una obra de culto, y no solo en el país sudamericano. La novela gráfica original narra el extraño suceso del que tiene conocimiento el propio Oesterheld en las páginas de su mismo cómic, en el que se introduce como personaje para recibir la visita de Juan Salvo, el protagonista principal, que se le aparecerá repentinamente en su domicilio y le contará una historia increíble. En un día de 1963, cuatro años en el futuro, cuenta Salvo que tendrá lugar una extraña nevada sobre la región. Algo ya extraordinario de por sí, pero con la peculiaridad de que la nieve es, en este caso, fosforescente y letal al contacto. Salvo, con sus amigos y familia, se las apañarán para salir de la casa en la que están atrapados y darse cuenta de que el caos reina en el mundo exterior, o lo que queda de él. Y es que, cuando la barbarie humana pasa a un segundo plano tras el desconcierto inicial, Salvo y los demás se percatan de que tienen ante sí una invasión alienígena.



A partir de este punto, Oesterheld usa varias especies extraterrestres para reflejar lo que se ha interpretado como una crítica socio-política. La propia invasión sería una metáfora un golpe de estado, mientras que la situación de los “Ellos”, la misteriosa raza conquistadora que se vale de otras para realizar el trabajo de campo obligándoles mediante el miedo o la anulación de su voluntad, sería una alegoría de la diferencia de clases. Con el mosáico que confeccionan Oesterheld, Solano López y sus sucesores en esta obra y sus varias secuelas, hay material para plasmar en una ficción audiovisual un mundo apasionante golpeado por un enemigo inquietante. Y claro está, también se presta a un videojuego.

Es lo que pensó Ciro Mendoza en 2011 cuando decidió convocar a un grupo de desarrolladores a través de la web Taringa! y subsanar así la ausencia de un videojuego de El Eternauta. Su desarrollo haría hincapié en la atmósfera angustiosa de la invasión, siendo un juego que Mendoza define como perteneciente al género del terror psicológico. Este desarrollo no se estaba llevando a cabo con fines comerciales, sino que era un proyecto desinteresado, no comercial, surgido de la admiración hacia la obra fuente. Sin embargo, a los pocos días de conocerse que El Eternauta sería llevado al videojuego, Martín Oesterheld, nieto de Héctor Germán Oesterheld y poseedor de los derechos, prohibió expresamente el desarrollo e instó a Mendoza al cese inmediato de su programación.



Sin embargo, de lo que nadie parece acordarse, o quizá no quieran hacerlo, es de que ya había un videojuego del Eternauta en 1994. Pero hay buenas razones para no tenerlo en cuenta. Para empezar, es un juego a cargo de la propia editorial que publicaba el cómic en Italia, Comic Arts, que contrató a un estudio principiante llamado Holodream Software. Pero su acabado invita a pensar que quizá la negociación para ampliar su licencia a los videojuegos nunca tuvo lugar aprovechando el vacío legal que existió por los derechos de El Eternauta durante muchos años. Y es que L’Eternauta: Gli Invasori Della Città’ Eterna se lleva por delante todo el espíritu del cómic original al trasladar la invasión a Roma, sustituir a Juan Salvo por otro personaje alpino y llevar ciertos elementos de las viñetas, no todos, y de forma no demasiado fiel a una aventura gráfica point and click que a día de hoy es abandonware. Viene a ser como si Watchmen de repente tuviera una aventura gráfica hecha en España en la que cambian a los protagonistas por el Supergrupo de Superlópez. Un juego no muy bien valorado que no hace justicia a uno de los mejores cómics jamás publicados.

En las viñetas, Juan Salvo se convierte en el Eternauta cuando es condenado a atravesar un sin fin de dimensiones paralelas viajando por las épocas en busca de su familia. Parece que a la adaptación al videojuego que esta novela gráfica merece le pasa lo mismo.

Hasta aquí esta entrega de ¿Sabías que…? Volvemos en siete días, si el tiempo y otras civilizaciones interestelares no lo impiden. Hasta entonces, no te dejes la rebequita si ves que empieza a nevar, y si es nieve que brilla, mejor quédate en casa. 

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