¿SABÍAS QUE… uno de los primeros simuladores de negocios nos ponía a vender limonada?

Bienvenidos de nuevo a nuestra sección semanal ¿Sabías que…?. Hoy hace un poco de calor en la redacción, pero tenemos por aquí una cesta de limones a la que vamos a dar salida en un abrir y cerrar de ojos preparando una refrescante jarra de limonada. Incluso podríamos poner en práctica lo que aprendimos en uno de los primeros videojuegos pertenecientes al género “tycoon”, o dicho de otro modo, simuladores en los que manejamos nuestro propio negocio.

En Lemonade Stand manejamos, como indica su nombre, uno de esos socorridos stands de limonada que la cultura popular sitúa en las calles de los barrios residenciales norteamericanos con algún niño a su cargo deseoso de ganar unos centavos. ¿Pero realmente da de sí el simular la actividad de estos pequeños emprendedores? Descubrid este título añejo en nuestra entrega de hoy de ¿Sabías que…?



Un limón y medio limón

Es una nueva y maravillosa mañana en Lemonsville, California, y sus habitantes se preparan para otra jornada en sus vidas cotidianas. Solo una cosa podría amargar su día, y es encontrarse de repente con la garganta seca. ¿Qué hacer cuando la sed golpea de repente y sin previo aviso? Ahí es donde entramos nosotros, porque evitarlo será nuestra misión. Somos un joven emprendedor con un stand de cartón, tres o cuatro anuncios mal rotulados y unos cuantos vasos de limonada patrocinados por nuestra querida madre condimentados con dulce azúcar y mucha ilusión. Estos son los primeros pasos en ese océano de tiburones que es el mundo de los negocios de la mano de Lemonade Stand, uno de los primeros simuladores de negocios.

Lemonade Stand es un veterano con pedigrí. Data de 1973, nada menos, y fue desarrollado por la firma Minnesota Educational Computer Consortium, MECC, para abreviar. El objetivo de esta empresa era desarrollar software orientado a la enseñanza, de manera que a través de la informática, los alumnos más jóvenes se interesaran más por ciertas materias. En este caso, el mundo de los negocios, las leyes de la oferta y la demanda y la microgestión eran el campo en el que MECC había metido cabeza, aunque no habían sido los primeros por toda una década.

En 1963 apareció el decano de los simuladores de negocios, un programa llamado Intopia que partía de una base muy curiosa. Intopia era un mundo diferente del nuestro compuesto por solo cuatro regiones. Cada una de estas regiones tiene su moneda, o bien usa la de otra región, y produce hasta dos tipos de productos. Nuestro papel es planificar estas producciones teniendo en cuenta la naturaleza del producto y atendiendo no solo a sus necesidades presentes, sino también futuras. Es un programa que juega con variables como la investigación, los estudios de mercado y, como no, los precios para que sobre un lienzo en blanco como es un mundo creado de cero podamos acostumbrarnos a los movimientos económicos.



Pero Lemonade Stand consiguió convertirse en una simulación de negocios mucho más sencilla y cercana, y al mismo tiempo más divertida. Aunque hay que reconocerle a Intopia su mérito, y de hecho aún hoy se usa como herramienta formativa, Lemonade Stand se planteaba más como juego y al mismo tiempo usaba un elemento tan cercano y simpático como la estampa tan típicamente americana del niño vendiendo vasos de limonada para ganarse unos centavos. Porque esa es nuestra labor en esta especie de simulador de empresa. No vamos a nadar en la abundancia, pero si jugamos bien nuestras cartas podemos hacer que nuestro niño virtual se lleve al bolsillo unos cuantos pavos para sus vicios. El objetivo, ganar más dinero que la competencia, que a su vez serían otros jugadores.

Para ello, Lemonade Stand nos sitúa en la ficticia ciudad de Lemonsville, en el soleado estado de California, donde la calina pega con ganas en los días más soleados. Nuestro pequeño Timmy particular empieza con 2 dólares en sus raídos bolsillos, y cada día debe decidir cómo afrontar su negocio. Cada vaso de limonada tiene un coste, como también los carteles que podemos rotular para anunciar a los transeúntes que podemos refrescarles sus gaznates, y el precio que esto les va a costar por vaso. Cada día, el programa nos muestra el parte meteorológico, de modo que nos podremos hacer una idea de cómo van a ir de sed los vecinos. Un toque gracioso del juego es acompañar esta pantalla de previsión con tonadillas célebres y acordes a cada pronóstico, como por ejemplo las notas iniciales de Raindrops Keep Falling on my Head cuando el día está cubierto y, por tanto, no apretará suficiente el calor para que vendamos a espuertas. Pero si por el contrario se prevé un sol de justicia, conviene hacer más limonada que menos.

Nosotros simplemente hemos de indicar cuántos vasos y cuántos carteles preparamos según nuestras estimaciones, además del precio de venta en centavos, y el programa hace lo demás. Sencillo de entender y de ejecutar, las dos claves del éxito de este juego en su día, especialmente en la versión de 1979 para Apple II, ordenador en el que es todo un clásico. Pero no hemos acabado aún.

Llegará un momento en el que mamá decidirá que ya es hora de que conozcamos las miserias del mundo real y dejará de sufragarnos el azúcar, con lo que la limonada nos saldrá más cara. Y más si, por casualidad, al precio del preparado concentrado con el que la elaboramos – nada como los productos naturales… – también le da por subir. Como dicta la lógica, si gastamos más de lo que ganamos, se acabó lo que se daba.



A veces las ideas sencillas son las mejores, y tal fue la popularidad del juego que Apple lo incluyó en el pack de regalo de sus ordenadores en la década de los ochenta. Pero Lemonade Stand no iba a pasar sin dejar un legado. Casi 40 años después, y avalado por sellos como EA, que lo editó posteriormente en su versión para móviles iOS, llegaba Lemonade Tycoon, una suerte de remake no reconocido que le daba una vuelta para, además, poder elegir entre varias recetas de limonada, ubicarnos en diversas localizaciones o incluso comprar mejoras para nuestro negocio improvisado.

Simuladores de gestión hay muchos y variados, y no es difícil pensar en nombres como Theme Park o Railroad Tycoon, pero en cierto modo estamos ante el tatarabuelo de éstos. Si la vida te da limones, para eso está Lemonade Stand.

Aquí concluimos una nueva entrega de ¿Sabías que…?, con lo que os emplazamos a dentro de siete días para un nuevo encuentro con momentos y curiosidades de la historia del videojuego. Hasta entonces, recordad apoyar al pequeño comercio cuando os vengan ganas irresistibles de tomaros un buen vaso de rica limonada fresquita.
 

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