Sam Raimi reconoce que “la fastidió bien” con Spider-Man 3

Siete años después del estreno de Spider-Man 3, la imagen de un (atento, spoiler) Peter Parker bailando como buenamente le da a entender su naturaleza de empollón, presa del subidón que le otorga el simbionte de Veneno, sigue grabada en muchos cerebros. A Sam Raimi aún se lo recuerdan a día de hoy. El director comenta que incluso se lo echan en cara cuando va andando por la calle, y es que ni J. Jonah Jameson había dejado tan mal al trepamuros a ojos de los espectadores más devotos del personaje insignia de Marvel. Pero a finales de este 2014, Raimi rompe su silencio para hablar de la trilogía arácnida y su polémico cierre.

“Todas y cada una de las películas de Spider-Man fueron un gran reto”, reconoce Sam Raimi a The Hollywood Reporter. “Lo fastidié todo bien en la tercera parte, así que la gente me odió durante años. Aún me odian. Es una película que no funcionó muy bien”. Raimi ha confesado a este mismo medio que cree que fue un error haber cerrado la trilogía con este film, ya que “no creía realmente en los personajes”, y que debería haberse centrado en las relaciones: “Muchos de los que trabajaban en Spider-Man 3 tenían como idea fija superar las dos películas anteriores y eso no fue bueno para nosotros”.

Para consuelo de Raimi, parece que en el fondo Spider-Man 3 no fue tanta debacle. Es verdad que recibió muchas críticas en su día, pero logró recaudar más de 890 millones de dólares en taquilla, superando a sus antecesoras, además de contar con valoraciones intermedias por parte del público en general, dejando de manifiesto que no todo el mundo odia la película ni muchos menos. Aunque quienes lo hacen se aseguran de dejárselo bien claro a Raimi cuando se lo cruzan por la calle.
 

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