Ser hacker en la vida real no es tan divertido como en el cine

Ser hacker en la vida real no es tan divertido como en el cine

El propio término “hacker” debe ser de los más incorrectamente empleados hoy en día, y eso es porque tenemos el concepto de que un hacker es un hábil pirata informático, con una habilidad pasmosa para descifrar cualquier código y hacerse con el control de todo dispositivo electrónico que se le ponga a tiro antes de que un grupo de agentes federales muy nerviosos consiga localizarle. El concepto real, sin embargo, es menos romántico. Sería más cercano a un programador que desentraña los entresijos de un software pero no por fines dañinos o egoístas, sino más bien todo lo contrario, por afán de perfeccionamiento. Hora, por tanto, de un cómic explicativo. Más o menos.

La idea preconcebida de un hacker que nace de Hollywood principalmente y lo que sería un hacker en la vida real son dos mundos diferentes. Y estas viñetas nos explican la diferencia desde Dorkly. Si planeas convertirte en hacker para tener una vida trepidante llena de riesgos, deberías saber que, a lo mejor, el día a día del hacker no colma del todo tus expectativas. Y no, sentimos decir que tampoco se pueden cambiar expedientes académicos así por las buenas desde casa como hacía Matthew Broderick, así que deberás considerar la idea del esfuerzo y el duro trabajo como solución viable. 

-¡Carga rápido el aracnovirus, el FBI probablemente ya estará de camino!

-Parece que hay un cortafuegos, tendré que reescribir el SYQL e inyectar algo de código en el sistema operativo.

-Estoy dentro. Prepara el avión para despegar.

-Vale, he encontrado la carpeta de medios. Puedo hacer que aparezca un dickbutt en la página de esta filial local de la Fox.

-¡Nos vemos en el ciberespacio, perdedores!

-¡Te atraparemos un día de estos, Araña!

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