Si te pasas de Bloodborne a Dark Souls 3, sigue estos consejos

Si te pasas de Bloodborne a Dark Souls 3, sigue estos consejos

Como con cada nueva entrega, Dark Souls 3 está llevando a multitud de usuarios hacia su muerte inmisericorde. Hacia su muerte en el juego, se entiende. Porque de sobras es sabido que la experiencia en la saga Souls incluye morir y morir y volver a morir una vez y otra y otra y otra y así ad eternum mientras aprendemos de nuestros errores y nos hacemos fuertes a palos. Si vienes de completar Bloodborne como un campeón pensarás que ahí no te queda terreno por explorar, pero no te confíes.

Desde Kotaku tienen unos consejos que darte a tí, jugador de Bloodborne que llegas a Dark Souls 3 a ponerte el mundo por montera, pero las diferencias entre ambos juegos hacen que debas tener en cuenta estos factores:

No serás tan ágil: Puede que en Bloodborne fueses una centella, pero cuando te embutas en una armadura pesada y lleves un espadón en ristre, y ten por seguro que querrás hacerlo, encontrarás que no eres el pizpireto y veloz briboncete que creías ser. Puede ser así, no obstante, pero será mejor que no te golpeen mucho.

La mejor defensa ya no es un buen ataque: No vayas a tumba abierta porque Bloodborne te forzase a un estilo de juego agresivo. En Dark Souls 3 hay escudos por un motivo. Úsalos.

Dark Souls 3 es más difícil: Y no es que Bloodborne sea moco de pavo, pero te verás aplastado por sus jefes de un mero par de golpes más veces de las que creías posibles. La constancia tiene premio.

Magia para todos: Desde el primer minuto de juego puedes tener hechizos a tu disposición si escoges ser un piromante. Aprovéchalo.

Seguimos en la siguiente página.



Ataca a los cofres antes de abrirlos: Un ataque preventivo a un suculento cofre antes de ver las maravillas que guarda en su interior no está nunca de más. Especialmente porque puede tratarse de un mímico. Pero no te pases o lo destrozarás si es de verdad.

Las aperturas has de provocarlas: Mientras en Bloodborne se activaban ataques críticos según el momento del ataque, en Dark Souls 3 hay que o bien ganar la espalda o romper la defensa del enemigo. Una de las utilidades de los escudos es desviar el golpe para dejarlos prestos a ser ensartados por tu acero. Y te conviene dominar esto al dedillo.

Nunca salgas sin tu arco: Porque jamás viene mal lanzar alguna que otra flecha para atraer enemigos y separarlos de un grupo numeroso, o simplemente porque algunos los podrás liquidar desde una posición segura.

Espera siempre visita: Derrotar a un jefe tiene premio en forma de ascua, pero esto también es una invitación a ser invadido.

SI has pasado de Bloodborne a Dark Souls 3, ¿qué te ha parecido la transición?

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