Skyrim tiene un perro con una dramática historia

Skyrim tiene un perro con una dramática historia

Cualquier fan de Bethesda Softworks sabe que a la compañía norteamericana le gusta que podamos compartir sus gigantescas aventuras roleras con compañeros de viaje, aunque sean personajes controlados por la inteligencia artificial y no por amigos reales. No importa de qué Fallout o de qué The Elder Scrolls estemos hablando, pues siempre podremos escoger entre un enorme número de seguidores que nos harán la vida más fácil.

En ese sentido, en The Elder Scrolls V: Skyrim podemos hacernos con los servicios de mercenarios, pero también trabar amistad con arqueros, espadachines, magos, guerreros e incluso buscadores de tesoros o vampiros. Sin embargo, uno de los compañeros más queridos es muy similar a otro que tenemos en cada entrega de Fallout: un perro. El que podríamos considerar como el Albóndiga de Skyrim, no obstante, tiene una historia mucho más dramática.

Y es que si encontrábamos a Albóndiga en Fallout 3 en una chatarrería y en Fallout 4 lo encontrábamos en la parada de camiones de Red Rocket, el perro de Skyrim se encontraba en la Choza de Meeko y recibía precisamente el nombre de Meeko. De hecho, el perrete estaría esperándonos en las cercanías de Morthal, uno de los emplazamiento más importantes de la zona de Marca de Hjall de la región de Skyrim.

Si decidimos acompañar a Meeko acabaremos llegando a la mencionada choza, donde descubriremos que el amo del perro ha fallecido. El pobre animal hará notar su llanto junto al cadáver de su anterior dueño, pero podremos apiadarnos de él y adoptarlo como nuestra mascota y nuestro compañero de aventuras y fatigas. En un diario que hay en la zona podemos arrojar algo de luz sobre la misteriosa muerte del dueño de Meeko.

En esas líneas se deja caer que el anterior amo murió a causa de una sobredosis y una fuerte adicción a la roca lunar, una de las drogas más potentes de toda Skyrim. En ese mismo diario el fallecido lamentaba tener que dejar solo a lo único que tenía en ese mundo, el pobre perro Meeko. Ya en acción, Meeko es un compañero de lo más útil, pues al no ser humanoide nos permite ir acompañados incluso de otro personaje y poder ser un trío de aventureros cazadragones.

Eso sí, Meeko es un perro de compañía y no de combate, por lo que existen muchas posibilidades de que acabe cayendo en la refriega. Debemos cuidar de él para que eso no ocurra, pues además el fuego amigo puede acabar volviéndolo en nuestra contra. También es posible que se ponga en medio de puertas y no deje pasar, por lo que si le haces esperar durante más de tres días podrás volver a localizarlo en la Choza de Meeko.

Una última curiosidad de Meeko es que puede ser controlado por spriggans, esos horrendos seres del bosque que son capaces de poner a la naturaleza en su favor. En ese caso Meeko pasaría a ser hostil hasta que acabáramos con el spriggan en cuestión. Es por ello que queda claro que Meeko no es un batallador, pero sí un buen y fiel compañero que, tal vez, lo que merezca sea reposar en nuestro humilde hogar si tenemos la expansión Hearthfire, que nos permitirá adoptarlo como mascota.

Como ves, incluso casi seis años después de su lanzamiento, The Elder Scrolls V: Skyrim sigue dejando curiosidades de todo tipo. Y no creas que eso es todo, pues no hemos hecho más que rascar la superficie de un videojuego tan sumamente enorme que aún tiene muchos secretos y misterios ocultos que explorar. Si deseas que lo hagamos háznoslo saber en la caja de comentarios para que lo tengamos en cuenta para futuros artículos de este estilo.

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