Smite, el juego en el que somos dioses, no quiere polémicas y evitará algunas religiones

La religión, ese tema de tratamiento espinoso, vuelve a traernos la polémica. El juego Smite, un título de rol con aire al título de Blizzard DOTA, nos permite encarnar a un dios que se enfrenta a otros.

Sin embargo, sus responsables se han querido lavar las manos y aseguran que tratarán de evitar algunas de las religiones más populares del mundo, fundamentalmente las tres basadas en Abraham (judaísmo, cristianismo e islamismo).

La explicación de Todd Harris, responsable del juego, no tiene ningún desperdicio: "desde la vista de un videojuego, los personajes abrahámicos relevantes, como Adán, Noé, Moisés, Jesús, Mahoma…, no son tan interesantes para el diseño o la jugabilidad. Todos son humanos. Nunca se han enfrentado entre ellos. Nunca han luchado de manera alucinante. Son todos pacíficos”.

Sin embargo, puede que no se hayan percatado de que los hinduistas son 800 millones de personas, a las que no les ha sentado nada bien la inclusión de sus dioses Kali, Vamana y Agni y que ha visto en Rajan Zed, presidente para EE.UU. de la Sociedad Universal del Hinduismo, un defensor que ha hecho una protesta pública contra el juego.

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