Sonic: El erizo está dentro de todos nosotros y no lo sabías

Hay personajes de videojuegos que se han convertido en todo un icono a nivel cultural. A día de hoy, si vemos a un tipo con bigote, gorra roja y peto vaquero, pensamos automáticamente en Mario. De la misma forma, si vemos a una especie de puercoespín de color azul y zapatillas rojas, Sonic se dispara en nuestra cabeza de forma casi instintiva.

Su presencia ha trascendido hasta ser un símbolo cultural, pero también ha cobrado la suficiente fuerza como para convertirse en fuente de inspiración en infinidad de campos. Hoy, vamos as centrarnos en la ciencia, más concretamente en el cuerpo humano. Y es que, aunque parezca mentira, el bueno de Sonic forma parte de ti, que estás leyendo esto; de mí, que lo estoy escribiendo, y de cualquier otra persona o animal que podamos conocer.

No es que tengamos en nuestro interior el espíritu de un erizo amante de la velocidad, se trata de algo más bien genético. Aunque suene a una completa locura, todas las personas tenemos un gen, también proteína, cuyo nombre es Sonic Hedgehog (SHH). Se trata de una de las tres integrantes que forman parte de la familia hedgehog que, a su vez, es de vital importancia en la formación de órganos en los vertebrados y otros tantos campos que afectan a nuestra formación.

La historia de esta denominación es algo que se remonta a principios de los 90, a una época en la que Sonic todavía no había llegado a protagonizar su primer videojuego en Estados Unidos, pero en la que SEGA ya estaba preparándolo todo para lanzar al estrellato a su personaje más icónico.

El británico Robert Riddle fue el responsable de este bautismo. Tal y como contaría Cliff Tabin, de Harvard, el científico recurrió a este nombre al ver uno de los cómics que su hija había traído de Reino Unido. La chiquilla, de 6 años, no dejaba de leer una historieta en la que el protagonista era una criatura de color azul con unas púas que se hacía llamar Sonic.

La imagen de este personajillo invitó a Riddle a usar su nombre a la hora de nombrar este gen. Curiosamente, posee una forma ligeramente puntiaguda que le pudo terminar de servir como inspiración para dar el paso.

Evidentemente, una vez Sonic llegó y desató su descomunal fenómeno con videojuegos e incluso series de televisión, las pertinentes organizaciones de doctores y científicos propusieron cambiar de nombre a este gen. De hecho, el Comité de Organización de la Nomenclatura del Genoma Humano lo colocó en una lista de los 10 genes que debían ser rebautizados. La propuesta no debió llegar muy lejos, ya que a día de hoy se le sigue llamando Sonic Hedgehog.

Cuando penséis en cómo nuestro cerebro se separa en dos mitades, en cómo tenemos dos ojos en lugar de uno o incluso en cómo se forman todos los órganos de nuestro interior, podréis sonreír. Resulta que un veloz puercoespín tiene gran parte de culpa de que esto suceda.

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.
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