Spider-Man: Los enemigos más estrafalarios y peor diseñados a los que se ha enfrentado

Spider-Man: Los enemigos más estrafalarios y peor diseñados a los que se ha enfrentado

Hay veces que hasta la Casa de las Ideas tiene unas ídem para Spiderman que son bastante de bombero. Cuando son de las que hacen gracia, como convertir a tía May en un heraldo de Galactus y que sacie su apetito con un Twinkie cósmico gigante, pues estupendo porque ahí no puede haber fallo. Cuando ya hablamos de “mefistazos”, clones, hijas que están pero que luego no están, pero que en otro universo siguen estando y demás catastróficas desdichas, es cuando el drama asoma su fea cara. No obstante, no vamos a recordar cosas tristes, sino que vamos a ver a algunos supervillanos nacidos de no muy buenas ideas. O de buenas ideas, pero con pintas mejorables.

Screen Rant recaba nada menos que 17 malosos de la colección arácnida a los que Spiderman ha zurrado la badana y que, o bien en su diseño no se han calentado mucho al cabeza (caso del Duende, que salvo ser un calco del Duende Verde es un villano magnífico y ha dado varias de las mejores historias del trepamuros) o es que directamente la idea era ridícula. Un tipo vestido de simio y otro con los poderes de una morsa… ¿pero en qué estaban pensando?

La Mancha: Cuando la ciencia sale mal, sale mal. Al pobre Johnathan Ohm le volvió un tipo a lunares con la particularidad de que cada uno de ellos es un portal que pliega el espacio. Su mayor momento de gloria, la serie animada de los noventa.



Scorpia: No, la discoteca no. Hay un comodín que de vez en cuando se pone en juego y es el de la contrapartida del género opuesto. La versión femenina del Escorpión, un tipo que de por sí es de segunda fila siendo generosos, juega esa carta, pero no tiene mejor suerte.



El Duende: Quizá la única excepción que no merezca estar en este desfile de perdedores. Sí, el diseño es pura pereza con la excusa de aprovechar el equipamiento del Duende Verde. Pero el misterio de la identidad del tipo que hay bajo la máscara y sus tejemanejes en el mundo del hampa fueron canela fina durante años. Todo nuestro respeto para El Duente, pero ya le vale limitarse a teñir el disfraz… 



Spidercida: La saga del clon original no es mala, es más, es una serie de números que ofrece una culminación incluso interesante. Quién le mandaba a Marvel rescatarla décadas después y liarse a sacar clones de Parker, como este Spidercida, un monstruo desequilibrado que se creía el Spiderman original.



Tarantula: ¿Y si Spiderman fuera un mercenario latino con bigote y pocos escrúpulos? Esa pregunta la responde Tarántula, pero dejando fuera los poderes arácnidos. Irónicamente, acabaría mutado en una tarántula gigante de verdad.



La Coneja Blanca: Lorina Dodson te dirá que es una reina del crimen, pero en realidad es una niña mimada que usa su dinero para fabricarse toda clase de armas con imaginería de Alicia en el País de las Maravillas. Su mal gusto para elegir a sus secuaces la delata.



Morsa: El taxista Hubert Carpenter se sometió a una extraña energía que le convirtió en… nada. Y luego a otra. Y a otra. Y a otra, y a otra, y así hasta unas 25 veces en las que no pasó nada. Cuando sonó la flauta, Hubert se convirtió en… la Morsa. Con la resistencia, fuerza y grasa corporal proporcional de una Morsa. Sobran los comentarios. Salvo uno: es uno de los secuaces de la Coneja Blanca. ¿Qué te habíamos dicho?



Jack O’Lantern: La primera vez, la jugada del Duende salió bien. La segunda no. Dos copias seguidas del Duende Verde, aunque se cambie la máscara por una calabaza de Halloween en llamas y el deslizador por otro artefacto volador con forma de disco, hacen que no haya trato con este truco.



Mysterio: Otro villano que tiene mucho más potencial como para estar aquí, pero aunque sus dotes como el maestro de la ilusión le avalan, su vestuario no. Que Spiderman lo llame frecuentamente “cabeza de pecera” lo dice todo.



Sr. Negativo: El toque de Martin Li le permite curar a la gente cuando está en forma humana. Pero cuando despliega la energía que le convierte en el Sr. Negativo, este toque se vuelve en un poder de dominación que le permite manipular a la gente. La verdad es que visto lo visto, hasta está pasable.



Turbo: El Sr. Negativo consigue manipular a un joven entusiasta del motor para experimentar con él, y el resultado es Turbo, un corredor con el poder de sobrecargar cualquier vehículo para ir a máxima velocidad. En su defensa, él no quería ser villano.



Hidroman: Morrie Bench fue convertido en un sosías del Hombre de Arena, pero con agua, por un extraño accidente que le libró de ser cortado en juliana por la hélice de un barco. Vista su trayectoria, no sabemos qué es peor. De nuevo, su momento de gloria vino en la serie animada.



La Rosa: Un nuevo capo para el crimen de Nueva York, y como sucedió con el Búho, Cabello de Plata, Lápida o Hammerhead se comió un colín. Inicialmente, bajo la máscara de cuero rosado estaba el mismísimo hijo de Kingpin, en guerra con su padre.



La Mosca Humana: Ojos compuestos, alas increíblemente frágiles, la habilidad de volar, y seguramente, de colarse en tu casa en verano para no salir, le dan a la Mosca Humana garantías para enfrentarse a Spiderman, porque todo el mundo sabe que lo mejor para derrotar a una araña es una mosca. Derrotarla de empacho, es decir.



Grizzly: Una copia de Rhino con una piel de oso grizzly. ¿Se puede ser más lamentable? Sí, cuando la Coneja Blanca intenta matarlo y ha de ser rescatado por el Bombástico Hombre-Bolsa, o lo que es lo mismo, Spiderman con una bolsa de papel en la cabeza a falta de su disfraz. En ese momento, amigo, sabes que has tocado fondo.



Gibón: Un mutante con la apariencia de un simio enorme que tras ser rechazado por Spiderman cuando le pide ser su compañero contra el crimen, la toma con el trepamuros. Es derrotado. Toma una poción para aumentar sus facultades. Es derrotado. Se alía con Grizzly. Es derrotado… por la Coneja Blanca. Inserte sonido de trombones tristes aquí.



El Canguro: Diríamos que este es el rey de los losers en el Universo Marvel, pero sería una falta de respeto a ilustres como la Rana Saltarina, Matador, Pete Pote de Pasta, el Hombre Planta o el Armadillo. El Canguro al menos se especializaba en dar saltos porque se le daba bien. Se le daba realmente bien, y eso aún tiene algo, una pizca, de mérito. Quién iba a decir que incluso con sus magníficos saltos sería derrotado una y otra vez, ¿verdad?

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