Spin-offs de videojuegos que nunca debieron ver la luz del sol

Explorar, sacar a relucir la imaginación para refrescar, innovar y sorprender. Las grandes sagas de los videojuegos, las que llevan mucho tiempo entre nosotros, han tenido años y años de lanzamientos en los que han seguido una fórmula principal e identificatoria a la que han ido alimentando con novedades; pero también han experimentado con cosas completamente distintas a lo habitual, sobre todo gracias a los spin-offs.

Así, hemos visto videojuegos como Mario Kart, Metal Gear Rising: Revengeance o incluso Crash Team Racing. Son miradas hacia afuera, expansiones de perspectiva con las que acercarse a un mayor público, renovar una imagen o refrescar algo con un necesario soplo de aire fresco. ¿El problema?, que a veces estos experimentos no salen bien, de hecho, nada bien.

Con algo de sufrimiento, hoy vamos a repasar aquellos spin-offs que nunca debieron ver la luz del sol. Experimentos en los que se cambió tanto que se perdió el rumbo por completo. Puede que algunos tuvieran una buena idea de fondo, pero el acabado, las mecánicas y todo lo que hace un buen juego se quedaron por el camino.

 

Hotel Mario

Uno de tantos despropósitos lanzados en la vieja Philips CD-I con el sello de las franquicias Nintendo. Hotel Mario no solo ostenta el título de ser el peor juego de Mario, también se le considera uno de los peores juegos de la historia (algo bastante difícil sabiendo lo que hay por esos derroteros). Su única mecánica consiste en abrir y cerrar puertas entre plantas. No hay más, nada más.

 

The Typing of the Dead

Sabemos que hay muchas formas de aprovechar los videojuegos para enseñar y aprender. La gamificación es un concepto tremendamente interesante, pero solo cuando se aplica bien. The Typing of the Dead era el intento de mezclar la franquicia de caza de zombis de Sega con el aprendizaje de la mecanografía. ¿Cómo lo mezclaron?, cambiando el ratón/pistola por el teclado y los disparos por palabras.

 

Bomberman: Act Zero

En algún momento de lucidez, en una fría y oscura noche de desenfreno, alguien en Hudson Soft tuvo una idea que pasaría a los anales de la historia: ¿y si cambiamos la estética de Bomberman? Con ese concepto en mente nació Bomberman: Act Zero, un intento de convertir en serio, oscuro y adulto un universo simpático y colorido. Perdió toda la esencia y la personalidad, y para colmo era peor que el peor de los Bomberman en todos y cada uno de los sentidos.

 

Shadow the Hedgehog

El Vegeta de Sonic tuvo la ocasión perfecta de protagonizar su propia aventura y sorprender al mundo entero. Lo logró, pero con algo más desagradable que agradable. Shadow the Hedgehog estaba repleto de problemas, tenía un diseño de niveles regulero tirando a malo, unos controles que no respondían como debían y la introducción de armas y vehículos. Vehículos para un personaje capaz de plantarle cara en velocidad a un puercoespín que rompe la barrera del sonido, sí.

 

Street Fighter: The Movie

La película protagonizada por Jean-Claude Van Damme sirvió para demostrar al mundo que las adaptaciones del videojuego a la gran pantalla no suelen salir demasiado bien, pero la adaptación de este filme al videojuego fue como pasar un texto varias veces por el traductor de Google: el resultado va cada vez a peor. Quería seguir la estela de Mortal Kombat usando modelos reales, pero con unas animaciones horripilantes y unos controles malos. La edición arcade iba mal, pero la de consolas era incluso peor.

 

Mortal Kombat: Special Forces

Combinar sigilo con combates letales y sanguinarios teniendo como protagonista a un personaje que, como se suele decir, «ni fu ni fa». Mortal Kombat: Special Forces fue el intento desesperado de darle vidilla a Jax Briggs, un luchador que para muchos era, simplemente, innecesario, en el reparto de los juegos principales de la saga. Si ya se le quería poco, este spin-off terminó de cavar su tumba. Una historia aburrida a rabiar, unos combates sosos y capaces de llevarte el hastío… El cóctel perfecto para soltar el mando, apagar la televisión y coger un crucigrama.

 

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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